VIRALES
06/06/2018 08:12 CEST | Actualizado 06/06/2018 14:19 CEST

Pierde la cabeza con el atractivo físico y los pechos de su cita y le suelta una propuesta que calienta 'First Dates'

"Si necesitas a alguien que te masajee los pechos con cariño..."

Isabel, una madrileña de 37 años, ha logrado fascinar a su cita de First Dates con su físico. A la mujer le gusta resultar atractiva a los hombres, y vive dios que a Guillermo, madrileño de 38 años, le ha hecho perder la cabeza con su sola presencia en el restaurante. Sin embargo, esta situación tenía un pequeño problemita: a ella Guillermo no le gustaba nada.

No obstante, eso no ha sido óbice para que el hombre metiese ficha (pero bien) a Isabel, evitando en todo momento cortarse un pelo, centrando la charla en los pechos de la mujer y protagonizando una de las escenas más subidas de tono que se recuerdan en el programa:

CUATRO

Pincha aquí para ver el momento en la web de First Dates

- Guillermo. Tú te cuidas bastante.

- Isabel. Bueno, intento. He empezado ahora a hacerme cositas. No te creas. El pecho me lo he puesto hace algunas semanas. Y todavía está un poco alto. Pero bueno.

- Guillermo. ¿Estás contenta? ¿Te lo ves natural?

- Isabel. Estoy empezando ahora a verlo natural, porque está muy hinchado todavía.

- Guillermo. Pero bueno...

Ante la cámara, Guillermo sólo tenía palabras de alabanza... para sus pechos: "Su pecho sí que me gusta porque va con su personalidad. Habrá que ver los resultados, pero tiene buena pinta".

CUATRO

Con la revelación de la mujer, quien reconoció que aún le dolían tras su reciente operación, llegó el momento culmen de la cita:

- Isabel. Me duele un poco y me mola un poco el rollito.

- Guillermo. Te queda muy bien.

- Isabel. Ese puntito del dolor...

En este punto, Guillermo se vino arribísima y soltó:

- Guillermo. Escucha, si tú necesitas a alguien que te lo masajee con cariño...

- Isabel. ¡Tengo la espalda!

- Guillermo. Da igual. Te puedo masajear la espalda y el pecho.

Ante la cámara, Isabel afirmó que "todo el mundo con el que hablo me dice lo mismo... 'habrá que verlas'. Todo el mundo está igual. A ver si os creéis que una se pone los pechos y ya hay que enseñarlos".

Tras este glorioso momento, y pese a que ambos coincidieron en muchas cosas, la sentencia final fue la que se veía venir que iba a ser:

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