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29/06/2018 07:18 CEST | Actualizado 29/06/2018 07:19 CEST

De la idea a la tienda: el extraordinario reto de crear los productos de Ikea

Hablamos con los diseñadores de dos colecciones de la firma sueca para conocer cómo los productos llegan a ser una realidad.

Getty Images

Al introducir un producto de Ikea en el carro —ya sea físico o virtual— pocas veces nos asaltan preguntas más allá de cómo de complicado o no será su montaje o si pegará con el resto de elementos de nuestro hogar. Sin embargo, interesarse por el viaje de ese objeto desde que sólo era una idea hasta su llegada a la estantería de la tienda puede implicar respuestas fascinantes.

El HuffPost ha podido hablar con dos jóvenes diseñadores, Iina Vuorivirta y Craig Redman, que han trabajado en sendas colecciones que la firma sueca. Sus casos son de lo más opuestos: una es empleada desde hace tres años mientras que el otro firma una línea puntual. Vuorivirta se ha enfrentado al reto de trabajar con materiales naturales y sostenibles mientras que Redman ha tenido que convertir el divertido cíclope que protagoniza sus viñetas en mobiliario y artículos de oficina. Sin embargo, algo tienen en común: la diversión que ambos han vivido en el proceso.

El desafío de las fibras naturales

Nacida en Finlandia, Iina Vuorivirta entró a formar parte de la multinacional sueca después de coincidir con el jefe de diseño de Ikea en un evento en Estocolmo en 2015. "Conocí a Marcus Engman hace más de tres años e inmediatamente hicimos click", recuerda. Él la invitó a su estudio en la sede de la compañía en Älmhult, un minúsculo pueblo al sur de Suecia, y pocos días después ella cerró su empresa y se mudó al corazón de Ikea.

Vuorivirta ha participado en varias colecciones, entre ellas la bautizada como TÄNKVÄRD. No la busques en las tiendas: aunque ya existen los prototipos no llegará a las tiendas hasta 2019. "Está pensada para el próximo verano y abraza la idea de la brisa marina con materiales frescos y naturales", resume.

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La colección se compone de unos 25 artículos textiles de lino, algodón y yute sostenibles, además de mobiliario ligero de ratán —desde una lámpara hasta alfombras, cestas o un kimono—. En ellos han trabajado dos directores creativos (Mats Nilsson y Mette Nissen) y tres diseñadores: "Akanksha Deo, una diseñadora textil que trabaja en Nueva Delhi, Nike Karlsson, que lleva 20 años en Ikea y sabe muy bien cómo emplear fibras naturales" y la propia Vuorivirta.

"Nilsson creó este equipo hace un año y en primavera los diseñadores nos pusimos manos a la obra", comenta. Los materiales les venían dados y su labor era buscar la estética. "Durante el verano trabajamos de forma individual antes de empezar a viajar", añade. La colección está estrechamente vinculada a la artesanía en ratán en Indonesia y Vietnam, por lo que el equipo se trasladó numerosas veces para trabajar codo con codo con los artesanos locales.

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Los productos de esta colección no sólo son respetuosos con el medio ambiente, sino que muchos tienen una doble función, como es el caso de un separador de habitación que también sirve como perchero. "De mis diseños fue el que supuso un mayor desafío", reconoce, porque tuvieron problemas técnicos para crear las bisagras de fibra natural. "Aunque es un detalle pequeño, visualmente se convirtió en algo muy importante y, técnicamente, fue más difícil de lo que esperaba porque este tipo de piezas tienen que tener un rendimiento", expone.

Aún queda un año para que la colección salga a la venta, pero ya trabaja en su próximo reto dentro de Ikea: una colaboración con Ben Gorham (fundador de la firma de perfumes de lujo Byredo) para investigar cómo integrar olores y aromas en el hogar.

El cómic hecho mueble

La colección de Craig Redman —creador de las viñetas Darcel Disappoints, protagonizadas por un simpático cíclope— y Sarah Andelman —fundadora de la tienda parisina Colette—, bautizada como FÖRNYAD, también está lista pero tampoco llegará a las tiendas hasta 2019.

Diversión y color definen el aspecto de los objetos que la componen, que van desde una alfombra hasta una reinterpretación de la mítica bolsa de Ikea, además de versiones de los muebles LACK o una funda para el sofá KLIPPAN.

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En ellos no sólo aparece el personaje Darcel, sino el azul característico de Colette y un nuevo patrón llamado Tuileries, inspirado en el jardín parisino de Las Tullerías.

Se trata de una línea muy pensada para los jóvenes pero, como puntualiza su creador a El HuffPost, no es sólo para ellos: "El precio es accesible para los estudiantes y, por tanto, para todo el mundo. Hay elementos que se pueden integrar fácilmente en un lugar de trabajo, como el organizador o la papelera". Su pieza favorita es la lámpara, porque aunque puede parecer "muy rara", a la vez es "muy funcional".

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Dos fueron sus desafíos a la hora de ponerse manos a la obra. El más inmediato fue dotar de dimensión a su personaje: "Estoy acostumbrado a dibujar a Darcel plano, en dos dimensiones, así que apañármelas para hacerlo tridimensional fue divertido. Fue como un proceso de deconstruirlo, hacer de su ojo un asiento, de sus brazos las patas...".

Sin embargo, hubo algo aún más difícil: "Dar con la manera de embalar los productos lo más plano posible. Tuvimos que hacer muchas revisiones para asegurarnos de que todo podía caber en los embalajes". Según Redman, es "genial" porque no sólo es algo bueno para el medio ambiente, sino que permite ahorrar costes, pero desde el punto de vista del diseño puede ser todo un "desafío". Eso sí, puede decir con una sonrisa que el reto está conseguido.

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