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29/06/2018 13:10 CEST | Actualizado 29/06/2018 13:10 CEST

El japonés Hirokazu Kore-eda, primer asiático que recibirá el Premio Donostia

Es el último ganador de la Palma de Oro de Cannes.

El director japonés Hirokazu Kore-eda, con la Palma de Oro de Cannes.
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El director japonés Hirokazu Kore-eda, con la Palma de Oro de Cannes.

El director de cine japonés Hirokazu Kore-eda, último ganador de la Palma de Oro de Cannes 2018, se convertirá el próximo mes de septiembre en el primer cineasta asiático en recibir el Premio Donostia, máximo reconocimiento del primer festival de cine internacional de España.

El Festival de San Sebastián, que este año celebra su 66 edición del 21 al 29 de septiembre, ha hecho pública hoy la decisión de conceder un Premio Donostia a la trayectoria de un habitual del Festival, al japonés que recogerá el galardón en el Teatro Victoria Eugenia, donde después se proyectará la cinta ganadora de Cannes, Un asunto de familia.

Kore-eda ha competido cuatro veces en la Sección Oficial y ha obtenido en dos ocasiones el Premio del Público; en otras, ha acudido al festival con cintas que se proyectaron en la sección Perlas.

La programación de su último filme, Un asunto de familia, como Proyección Especial Premio Donostia, supondrá la décima participación de Kore-eda en San Sebastián.

Se trata del primer realizador asiático que recibe el galardón honorífico más importante del Festival, que reconoce una trayectoria y su contribución al mundo del cine.

Nacido en 1962 en Tokio, Kore-eda se graduó en la Universidad de Waseda en 1987 e inició su carrera en el seno de la compañía de producción televisiva TV Man Union, para la que dirigió varios documentales.

Debutó en el cine en 1995 con Maboroshi no hikari, una ópera prima que adaptaba una novela de Teru Miyamoto y en la que ya afirmaba el estilo y temas que han sido recurrentes en su obra, como las relaciones familiares y el vacío provocado por la desaparición de los seres queridos.

La película obtuvo la Osella de Oro en la 52 edición del Festival de Venecia y Kore-eda fue reconocido rápidamente como uno de los más prometedores cineastas que, en la década de los 90, estaban llevando a cabo una importante renovación creativa del cine japonés.

Su segunda película, After Life (1998), una original fusión de cine fantástico con técnicas documentales, no hizo sino confirmar su talento tras su estreno en el Festival de San Sebastián.

Aunque Kore-eda es uno de los grandes cronistas de la vida en el Japón contemporáneo, en varias ocasiones ha virado su estilo con incursiones en la ciencia ficción, el cine histórico e incluso el thriller cercano al terror psicológico.

En los últimos años, Kore-eda ha seguido privilegiando su interés por la familia y la infancia, a través de una serie de sensibles dramas acerca de la memoria, la pérdida y la agridulce experiencia que supone el simple hecho de vivir, todos ellos estrenados en festivales internacionales.

Kiseki, que se estrenó en España con el título de Milagro (2011), le dio el Premio al Mejor Guión en el Festival de San Sebastián; Like Father, Like Son (De tal padre, tal hijo, 2013) y Our Little Sister (Nuestra hermana pequeña, 2015) que fueron a la Sección Oficial de Cannes, así como After the Storm (Después de la tormenta, 2016), que estuvo en la sección Un Certain Regard.

Su última película, Un asunto de familia le dio la primera Palma de Oro de su carrera, tras cinco nominaciones.

A lo largo de su trayectoria Kore-eda también ha ejercido la función de productor, apoyando los trabajos de nuevos talentos del cine japonés, como Miwa Nishikawa, Tomoko Kana, Mami Sunada o Kohei Imanaka.

Hirokazu Kore-eda siempre ha sido uno de los cineastas más queridos por los espectadores del Festival de San Sebastián, quienes han sabido apreciar la sensibilidad de unos relatos capaces de trascender fronteras geográficas y culturales para hablarnos de valores universales.

De hecho, De tal padre, tal hijo y Nuestra hermana pequeña se alzaron con el Premio del Público en sus presentaciones en San Sebastián.

El reconocimiento a Kore-eda continúa la línea de los premios del Festival de San Sebastián a grandes artistas del mundo cinematográfico cuya obra merece ser remarcada, como sucedió el año pasado sucedió con la cineasta Agnès Varda.

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