09/07/2018 10:21 CEST | Actualizado 11/07/2018 10:42 CEST

Paquita me representa: seis situaciones en las que nos hemos sentido identificados con ella en su nueva temporada

"Estoy zen. Zen total".

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Paquita Salas es ya un personaje clave en la cultura popular española. Nos conquistó con su sentido del humor, sus dificultades para adaptarse a los cambios y su lucha por encontrar su sitio en la sociedad en ese soplo de aire fresco que fue la primera temporada de la serie. A día de hoy casi todos entendemos qué nos quieren decir si alguien nos hace el chiste de "mira en el spam" y, pese a la complejidad de este personaje, tan 360, muchos se sienten identificados con las situaciones que atraviesa la representante.

Las decepciones, los miedos y la ilusión son sentimientos con los que todos nos podemos ver reflejados, porque como dicen sus propios creadores, Javier Calvo y Javier Ambrossi, "Paquita somos todos".

En esta segunda temporada hemos vuelto a encontrarnos con situaciones que nos han hecho entender por completo a Paquita.

Cuando está a dieta y se come una zanahoria cruda mientras huele un donete

¿Quién no ha intentado ponerse alguna vez a dieta? Y más por estas fechas con la famosa operación bikini. Paquita, en pleno proceso zen, también quiere mejorar su alimentación, y en el primer capítulo de la segunda temporada vemos sus esfuerzos por no caer en las múltiples "trampas" que encuentra por la oficina. Y nos ha dejado imágenes grandiosas: la escena de Paquita comiéndose ansiosa una zanahoria mientras huele un donete se ha convertido ya en un clásico.

Cuando decide recurrir a un coach y a la meditación para relajarse y acaba mandando todo a la mierda

Llega un punto en el que todos nos hartamos de estar cabreados. Por eso, Paquita decide recurrir a un coach para relativizar sus problemas y dejar que todo fluya. "Estoy zen. Zen total", cuenta Paquita mientras salta sobre una bola de pilates junto a su inseparable Magüi. Pero al final decide mandar todo a tomar por saco y reclamar lo que es suyo, sin importarle las formas y llamando a las cosas por su nombre. A ti también te ha pasado, ¿verdad cielete?

Cuando cierran su bar de torreznos favorito para abrir un Tiger

¿Has vuelto de vacaciones a ciudad natal y te has encontrado cerrado ese bar al que peregrinabas religiosamente? A Paquita Salas también le ha pasado. La representante se lleva un buen disgusto cuando llega a Tarazona y se entera de que el Amadeo 2, el mejor bar de torreznos de la ciudad, está cerrado y en su lugar han abierto un Tiger. Paquita, siempre un poco reacia a los cambios, se va hasta las afueras en busca de su torrezno.

Cuando se pone una bolsa de plástico en la cabeza mientras espera un taxi bajo la lluvia

Todos hemos llegado a ese nivel de desesperación en el que ya todo nos da igual. Paquita también y se hace patente cuando sale del rodaje fallido de La voz de la secta con Belén de Lucas —a la que interpreta Ana Castillo— y se planta en la acera a esperar un taxi bajo la lluvia con una bolsa en la cabeza. Y la cosa no acaba ahí. Ni corta ni perezosa Paquita lo goza con una palmera de chocolate que saca del bolso. ¿Cuántas veces te has encontrado en la misma situación al volver de fiesta o tras una jornada laboral infinita?

Cuando todo le va mal y se encuentra tan perdida como tú al acabar la carrera

Las cosas no van tan bien para Paquita Salas como ella esperaba, y se ve obligada a cerrar su oficina. Después de veinte años de éxitos y de trayectoria, la representante no sabe muy bien qué hacer con su vida. Tampoco Belén de Lucas, que ve la promesa de su carrera como actriz desvanecerse. "Ni puta idea", le responde a Paquita cuando le pregunta qué piensa hacer con su vida. Huelga decir que todos hemos contestado eso alguna vez.

Cuando alguien te debe dinero y agotas todas las formas posibles para pedírselo

Ni una, ni dos. Tres películas le consiguió Paquita Salas a la prometedora Mariona Terés y el dinero de tres películas es lo que debe a PS la actriz. A pesar de que la representante intenta mantenerse zen y agota todas las formas posibles de pedirle con tranquilidad que le pague lo que es suyo, termina explotando del hartazgo y le reclama a Terés su dinero. Reconócelo, tú también has perdido los nervios después de varios intentos.

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