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06/07/2018 17:22 CEST | Actualizado 06/07/2018 17:22 CEST

Shoko Asahara, el 'iluminado' cuya secta aterrorizó Japón con gas sarín

El fundador de la secta 'Verdad Suprema' ha sido ejecutado.

Carismático, ciego y obsesionado con la "iluminación espiritual", el fundador de la secta Verdad Suprema, Shoko Asahara, ha sido ejecutado el viernes 6 de julio junto a seis de sus seguidores por idear los mortales ataques con gas sarín que aterrorizaron a Japón en los años 90.

El gurú japonés, que ha sido ahorcado a los 63 años tras pasar más de dos décadas en prisión, llegó a tener miles de adeptos y será recordado como el cerebro detrás de una de las mayores tragedias de la historia reciente de Japón, un ataque en el metro de Tokio que dejó 13 víctimas y miles de heridos.

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Nacido en 1955 como Chizuo Matsumoto, el líder de Verdad Suprema (Aum Shinrikyo, en japonés) perdió la visión de su ojo izquierdo cuando era pequeño a consecuencia de un glaucoma, sin embargo, concluyó sus estudios primarios y comenzó a estudiar acupuntura y medicina china.

Su interés pronto derivó hacia la religión, por lo que comenzó a educarse en el budismo y taoísmo con el objetivo de alcanzar la iluminación completa, lo que le llevo a unirse también al culto del Agon Shu, una secta todavía en activo cuyos seguidores definen como 'el auténtico budismo'.

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Sin embargo, la obligación de tener que aportar ofrendas económicas al grupo hicieron que pronto se desvinculara del mismo y se centrara en la enseñanza del yoga, una actividad que impartía de forma gratuita en su apartamento en Tokio al considerar que sólo los iluminados pueden recibir compensaciones económicas.

Su escuela de yoga fue renombrada en 1987 como Aum Shinrikyo y a partir de entonces muchos de sus seguidores, la mayoría intelectuales de clase media, cortaron lazos con sus familias y comenzaron a vivir en una especie de comuna que Asahara había establecido en las faldas del Monte Fuji.

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Desde el punto de vista de su gurú, este movimiento incorporaba la doctrina de las tres escuelas budistas principales, aunque según los expertos también toma influencia del cristianismo, interpretaciones libres del yoga y detalles de las profecías de Nostradamus.

Dentro de Verdad Suprema, la figura de Asahara tenía un carácter casi divino, lo que se podía observar en las numerosas representaciones del líder y en el éxito de los numerosos libros que publicó en esas fechas.

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En 1989, el grupo fue reconocido como una orden religiosa -a pesar de la reticencia inicial de las autoridades-y fue creciendo en adeptos hasta alcanzar los cerca de 10.000 en Japón y el extranjero en su época de mayor popularidad.

Vestido siempre de colores brillantes -como el azul y el rosa- y con la barba poblada y el cabello largo, Asahara se presentó a sus seguidores como un salvador que había logrado la iluminación total.

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El grupo comenzó sus actividades terroristas en junio de 1994, cuando algunos de sus miembros liberaron gas sarín en la ciudad de Matsumoto (centro de Japón) causando 8 víctimas.

Sin embargo, su mayor atentado fue el del 20 de marzo de 1995, cuando varios discípulos de la secta colocaron bolsas de plástico con gas sarín en estado líquido en varias líneas del metro de Tokio y las perforaron con un paraguas, lo que causó 6.300 personas intoxicadas, 13 muertos y decenas en estado casi vegetativo.

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La justicia nipona procesó a 190 miembros de Aum por estos atentados y otros crímenes relacionados, emitiendo 6 condenas de cadena perpetua y 13 penas de muerte, de las cuales todavía quedan por completarse otras 6.

Se desconoce cómo este grupo pudo acumular tanto poder o los motivos exactos por los que llevaron a cabo los atentados, sin embargo, la fiscalía considera que lo hicieron para desencadenar el caos en Tokio, cumpliendo así las profecías apocalípticas de Asahara, quien anulaba la voluntad de sus seguidores con drogas.

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La sombra de Aum, todavía hoy activa en las dos formaciones Aleph y Hikari no wa (Círculo de luz), pesa con fuerza en Japón, donde los familiares de las víctimas siguen pidiendo su completa disolución 23 años después y vivieron con alivio la ejecución de su polémico líder.

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