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13/07/2018 07:29 CEST | Actualizado 13/07/2018 07:29 CEST

Las ocho preguntas sobre sexo más frecuentes en terapia de pareja

Admítelo: probablemente te has planteado algunas de estas cosas.

by ana gassent via Getty Images

Los terapeutas sexuales saben las peores inseguridades y los deseos eróticos más íntimos de las personas. Son conscientes de ese tipo de cosas que uno no quiere contar ni a los amigos ni a la familia para no sentirse incómodo.

Como es de esperar, estos profesionales están acostumbrados a escuchar un montón de preguntas de pacientes sobre sus cuerpos, relaciones y fantasías. Pero, ¿cuáles son las más frecuentes? Aquí hacemos una recopilación de las que más se repiten en las consultas.

1. ¿Soy normal?

La inseguridad más básica. La gente quiere saber siempre si lo que hacen, sienten o lo que fantasean dentro o fuera de la habitación es "normal", desde las ganas que tienen a la forma o el tamaño de sus genitales. De hecho, la terapeuta sexual Shannon Chavez cuenta al HuffPost que intentar ajustarse a las llamadas normas de sexo les causa ansiedad a sus pacientes.

"La mayoría de las personas se alivia al saber que no son las únicas que afrontan un problema sexual determinado o que es algo por lo que otros ya han pasado. Da esperanza", comenta. "He visto a gente saltar de alegría al darse cuenta de que no hay nada malo y saber que podrán disfrutar del sexo 'como todo el mundo'".

2. ¿Puedo aprender a tener un orgasmo?

Si hay una pregunta en la consulta de la terapeuta Vanessa Marin que las mujeres le hacen más que cualquier otra es: "¿Cómo narices llego al orgasmo?". Marin incluso ha creado un curso online, oportunamente llamado Finishing School (Escuela de acabar), dedicado a enseñar a las mujeres a cómo hacerlo.

"Si no has llegado a tu primer orgasmo es importante saber que hacerlo es toda una habilidad. Y que como cualquier otra, lleva su tiempo, paciencia y práctica. Pero, por suerte, es una de las cosas más divertidas de aprender".

Algunas factores físicos como problemas ginecológicos y otros psicológicos (por ejemplo, traumas del pasado, depresión o ansiedad) pueden hacer que llegar al orgasmo sea especialmente difícil para algunas mujeres. Pero para otras, puede ser cuestión de aprendizaje: aprender algunas técnicas determinadas, utilizar juguetes sexuales o explorar tus fantasías pueden ayudar a llegar al clímax.

3. ¿Cómo puedo hacer que mi pareja llegue al orgasmo?

Al contrario de lo que se pueda pensar, el sexo no consiste en que las dos partes lleguen al orgasmo, aunque obviamente esto es una ventaja. Pero mucha gente, especialmente las mujeres (que llegan al orgasmo de forma diferente), no lo hacen solo mediante el sexo por penetración. Algunas personas necesitan preliminares o que le digan palabras obscenas antes de empezar; otras, mucha estimulación del clítoris. Y, por último, hay gente que necesita estar concentrada en el acto para llegar al clímax.

No hay una forma fija de conseguirlo. Cada persona necesita descubrir la forma más efectiva de hacerlo y después decírselo a su pareja, porque tal y como señala el terapeuta Stephen Snyder cada persona es responsable de sus propios orgasmos.

"El orgasmo no es algo que se consiga 'de otra persona", señala Snyder, autor de Love Worth Making: How to Have Ridiculously Great Sex in a Long-Term Relationship (Cómo tener sexo rídiculamente bueno en una relación larga). Es algo que consigues por ti mismo, aunque tu pareja puede darte las condiciones adecuadas para hacerlo".

Además, añade: "Los terapeutas sexuales llevamos años diciéndoselo a los que nos escuchan. Desgraciadamente, este mensaje no ha llegado a todo el mundo".

4. ¿Tengo el pene pequeño?

El tamaño no importa tanto como algunos hombres piensan. Chavez recibe en su consulta a numerosos hombres que tratan de buscar consuelo sobre el tamaño de su miembro o, por lo menos, que les digan que está en la media.

La terapeuta piensa que los penes exageradamente grandes que se ven en el porno le han dado a los hombres una imagen distorsionada de cómo es un miembro en realidad. "Hay mucha preocupación sobre cuál es la media y qué tamaño sería el más aceptable y adecuado para proporcionar placer a la pareja. Creo que la pornografía establece unos patrones nada realistas sobre el tamaño del pene que les causa una preocupación a muchos hombres".

5. ¿Por qué mi pareja no quiere tener sexo?

En una relación larga los cambios en el apetito sexual son normales. Pero cuando la relación sexual no existe y tu marido o mujer se comporta más como un compañero de piso que como tu pareja, es hora de centrarse en la raíz del problema. Según cuenta Snyder este tipo de quejas provienen de parejas preocupadas y con apetito sexual.

"Hay multitud de causas: desde tener la testosterona baja hasta la depresión", explica Snyder. "Pero si hay alguna coincidencia, concretamente entre los hombres, es que temen decepcionar a sus parejas. Cuando ella manifiesta su decepción, él se reprime emocional y sexualmente para mantener su orgullo.

Para las mujeres, el estrés y el cansancio afectan en el deseo. El sentimiento de aburrimiento en la habitación o la falta de conexión en la relación también son causas comunes de la pérdida de apetito sexual.

Según comenta el terapeuta sexual Tammy Nelson al HuffPost, "a veces, sentirse sentimentalmente conectada ayuda a la mujer a encenderse antes de tener sexo. Y adivina qué: los hombres también. Intenta decirle a tu pareja tres cosas que valores en vuestra relación. Repítelo para asegurarte de que lo tiene claro antes del siguiente paso".

6. ¿Se puede superar una infidelidad?

Recuperar la confianza en una relación tras una infidelidad no es fácil. Reparar los sentimientos lleva tiempo y un esfuerzo considerable por ambas partes. Cuando alguna pareja aparece por la consulta de Sari Cooper, tras una situación similar normalmente se preguntan: ¿Podemos superar esto?

"Si una pareja viene a terapia, suele ser en plena crisis porque uno de los dos ha descubierto que el otro tenía una aventura. En estas situaciones hay mucha rabia, mucho dolor, vergüenza, culpa y miedo de que su relación vaya implosionar", afirma Cooper, doctora del Center for Love and Sex NYC. "Nuestro trabajo es ayudar a estabilizar a la pareja lo suficiente como para permitir que el que falló en la relación sea honesto y claro sobre sus intenciones al venir al tratamiento. Después, intentamos descubrir cómo expresar el arrepentimiento, recuperar la confianza paso a paso y tomar el tiempo necesario para escuchar el dolor que causa esta infidelidad".

Cooper también ayuda a averiguar qué condujo a la infidelidad, pero sin culpar ni juzgar a ninguna de las partes. "Muchas veces la pareja ya no tiene sexo ni habla sobre ello; otras, la conexión sentimental se desgasta porque hay que cuidar de los niños, por la carga de trabajo o por algún trauma que hace que uno de los dos se cierre en banda".

7. ¿Cómo mantenemos nuestra vida sexual activa?

Como muchas otras cosas, conseguir una vida sexual buena y sana requiere esfuerzo. Muchas parejas a largo plazo luchan por mantener viva la llama porque piensan que tiene que pasar de forma natural, dice Marin.

"Generalmente hacer un esfuerzo en la vida sexual se ve como un signo de que algo está 'roto' dentro de la relación. Para nada. El buen sexo requiere esfuerzo: si quieres una vida sexual activa y satisfactoria, hay que trabajar en equipo para que siga siendo excitante".

Por ejemplo, sería bueno que una pareja experimentara con nuevas posturas o roles, estableciese un horario para el sexo en épocas de mucho trabajo o siguiesen hablando sobre los deseos de cada uno.

8. ¿Cómo recupero el control sobre mis erecciones?

Se estima que la disfunción eréctil afecta a más de 18 millones de hombres en Estados Unidos, y que en España la sufre el 20% de la población. Cuando el problema persiste, puede llevar a una persona a una espiral de ansiedad y vergüenza, que solo empeora la situación.

Cooper explica al HuffPost que cuando un paciente llega con problemas de erección, lo primero que hace es una evaluación para asegurarse de que no está causada por alguna enfermedad física, efectos secundarios de algún medicamento o algún trastorno de salud mental. Luego se trabaja con un equipo de médicos (urólogos, médicos de atención primaria y psiquiatras) para crear un plan que palie algunos de los síntomas.

"A aquellos cuyos problemas tengan un componente psiquiátrico, les enseñamos técnicas para reducir la ansiedad, como la contemplación, así como técnicas de comportamiento cognitivo para combatir los patrones de pensamientos negativos, como el catastrofismo, el pensamiento de todo o nada, o la vergüenza sexual".

También se informa a los pacientes sobre cómo reacciona el cuerpo normalmente al estrés y la preocupación. "Por ejemplo, les digo que es normal que disminuya el riego sanguíneo después de tener un día terrible en el trabajo", añade Cooper. "O les enseño a tomar conciencia de su ansiedad y de cómo expresar sus necesidades a sus parejas".

Este artículo fue publicado originalmente en la sección de relaciones de la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Lucía Manchón.

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