INTERNACIONAL
19/07/2018 17:03 CEST | Actualizado 19/07/2018 17:50 CEST

El Brexit mental

A estas alturas de la película la salida de Reino Unido de la UE parece no ir a producirse nunca.

EL HUFFPOST

Brexit, dimisión, Brexit, dimisión, Brexit, negociación, Brexit, negociación... Y así todo el rato. ¿Qué está pasando en Reino Unido? Las negociaciones para la salida de la UE están siendo caóticas, no dejan de cobrarse "vidas políticas" y el exceso de información hace que sea complicado no perderse y entender en qué punto está la situación. A estas alturas de la película el Brexit ha generado en la mayoría de la población europea un Brexit mental.

La sensación más extendida es esa, la de que se habla mucho, pero se avanza poco. De hecho desde la UE son conscientes de la situación, de ahí que este jueves la Comisión Europea haya llamado a "acelerar los preparativos" en los países de la Unión Europea por si no se alcanza un acuerdo con Reino Unido antes de su retirada del bloque a finales de marzo de 2019. Así hemos llegado hasta esta situación y esto es lo que pasa (y lo que no) con el Brexit.

1: Un recordatorio

Sí, no se para de hablar del Brexit, pero, what the fuck is this? Vamos, que... Eso del Brexit ¿qué lo que es? Pues básicamente la abreviatura de dos palabras en inglés, Britain (Gran Bretaña) y exit (salida). Y, como su nombre indica, es la salida de Reino Unido de la UE, proceso que los británicos decidieron llevar a cabo tras el referéndum del 23 de junio de 2016. Con un ajustadísimo resultado —el sí obtuvo el 51,9% de los votos— se inició un complejo proceso cuyo final aún no está claro.

El resultado del referéndum provocó una crisis de primer orden: los británicos desayunaron conociendo que abandonarían la UE y con la dimisión del que era su primer ministro, David Cameron. Las pintas ya se las tomaron, días más tarde, conociendo el nombre de su nueva primera ministra, Theresa May. La por entonces ministra del Interior se convirtió en la segunda mujer al frente del Gobierno británico, tras la también conservadora Margaret Thatcher.

REUTERS
La primera ministra británica, Theresa May.

Consciente del reto que tenía ante sí, May quiso jugar bien sus cartas creando un cargo específico para negociar el Brexit. Su elegido fue David Davis, y no el que había sido la cara más visible del 'sí' a salirse de la UE, Boris Johnson. Para éste la premier tenía otros planes: iba a ser su ministro de Exteriores. Lo que hizo May con estos dos nombramientos fue contentar al ala más dura de su partido, los conservadores, partidarios de un divorcio sin medias tintas con la UE. El pasado lunes Davis y Johnson abandonaron sus cargos, dejando en jaque al Gobierno de la primera ministra.

2: Algo pasa con May

La primera ministra nunca ha terminado de convencer. Ni a los suyos. Más que nada porque fue elegida casi por descarte: tras la dimisión de Cameron, la única que competía con ella por sucederle, se retiró. Así que era ella o ella.

Cuando tuvo la oportunidad de convocar elecciones lo hizo. De hecho, las adelantó, convencida de que revalidaría la mayoría absoluta de su partido. Creía que así conseguiría hacerse fuerte, pero se dio de bruces contra la realidad: logró una frágil victoria que la obligó a formar gobierno en minoría con el Partido Democrático Unionista de Irlanda del Norte. esto, obviamente, la hace aún más vulnerable a rebeliones en el seno de sus propias filas.

Fue elegida por un proceso interno en el partido conservador casi por descarte. El inesperado abandono de la otra candidata, Andrea Leadsom, dejó vía libre a May. Esto se usa en su contra por el sector más radical de su partido, que asegura que nunca contó con el respaldo de todos, lo que dificultó y dificulta su liderazgo.

Pero ella no se ha rendido y ha querido seguir al frente del Ejecutivo, defendiéndose a sí misma una y otra vez como la única capaz de seguir con la salida de la UE al grito de... "Brexit es Brexit".

3: Brexit... ¿blando o duro?

La diferencia es bastante compleja, por eso es mejor tomar el caso de un divorcio como ejemplo. La fecha elegida por los dos bandos para formalizarlo es el 29 de marzo de 2019, lo complicado es acordar las bases de la separación, que puede ser total y radical o amistosa y con puntos en común.

Los que quieren el divorcio total, no quieren ningún tipo de relación con su "ex". Es decir, quieren que Reino Unido salga de la UE, del mercado común europeo y de la unión aduanera. A partir de ahí, lo que pretenden es negociar un tratado de libre comercio. Frente a ellos, los que quieren seguir manteniendo el contacto con el "ex" buscan un vínculo parecido al que tienen en la actualidad la UE y Noruega. Este país no es miembro de la Unión, pero tiene pleno acceso al mercado único europeo. Eso sí, a cambio de esto, tendrían que contribuir al presupuesto comunitario, permitir a los ciudadanos de la UE vivir y trabajar en el país y asumir una gran parte de la legislación europea.

A May le está costando lidiar entre los que quieren una u otra opción en el seno de su partido. De hecho, después de una maratoniana jornada de reuniones, tras 14 horas encerrados en una casa, el Gobierno de May pactó su "libro blanco", el plan para abandonar la UE. La primera ministra cantó victoria, el lunes iba a presentar el plan... Pero resultó que los que parecían estar conformes con el acuerdo, realmente no lo estaban. Davis y Johnson quería un Brexit duro... Por eso la primera ministra los quería cerca, en el bando de los amigos, pero su plan les obligó a decir adiós. "Creo que estamos dando demasiado y demasiado fácilmente, y eso es una estrategia peligrosa en estos momentos", dijo el exministro para el Brexit tras anunciar su dimisión.

4: El lado oscuro

Llegados a este punto, ¿qué hay realmente del Brexit? Pues la fecha del divorcio y el famoso libro blanco presentado por los conservadores de la mano del nuevo ministro para el Brexit, Dominic Raab.

En un prólogo al documento se prevé plantear a Bruselas la creación de un área de libre comercio para bienes. Reino Unido todavía planea abandonar el mercado único europeo y la unión aduanera y trazar su propio camino para su gran sector de servicios, con la esperanza de alcanzar sus propios acuerdos de libre comercio con terceros países y controlar la llegada de inmigrantes europeos. Londres pretende acabar con la libertad de movimientos europea, aunque estaría dispuesta a recibir estudiantes e inmigrantes capacitados.

Asimismo, Reino Unido quiere escapar al sistema judicial europeo. Los litigios que afectaran al Reino Unido y los 27 países de la UE se resolverían en las cortes británicas de ocurrir en el país, y en las europeas si ocurrieran fuera.

Ahora falta por ver qué piensa Bruselas de todo esto.

Más allá de este libro, también se ha dado visto bueno formal a un periodo de transición de 21 meses (desde la consumación del Brexit hasta finales de 2020), pero pocos creen a estas alturas que vaya a lograrse un buen acuerdo de divorcio. Y de lejos planea la sombra de elecciones e, incluso, un nuevo referéndum sobre la permanencia en la UE.

Es decir, repitamos la pregunta del principio, ¿qué es el Brexit? Según May "Brexit es Brexit", pero a estas alturas de la película parece ni los británicos lo saben.

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