VIRALES
16/08/2018 08:11 CEST | Actualizado 16/08/2018 08:18 CEST

Ambos quedan impactados con el físico de su cita y protagonizan la escena más sensual de la historia de 'First Dates'

Un momento que subió la temperatura del restaurante.

CUATRO

Joana, una barcelonesa de 28 años, acudía a First Dates —de Cuatro— con una premisa muy clara: "Quiero disfrutar de la vida".

Entonces apareció Jonathan, un repartidor barcelonés de 29 años apasionado de los coches y de las mujeres que quedó deslumbrado con la belleza de la chica.

CUATRO

Sin embargo, lo mejor estaba por llegar. Entre ambos no sólo hubo atracción física. A medida que ambos iban hablando y profundizando el uno en el otro, Joana y Jonathan se fueron dando cuenta de que lo suyo podía ir en serio:

- Jonathan. Si un fin de semana te digo vamos a Montmeló...

- Joana. Me gusta la aventura, me gusta hacer cosas nuevas...

- Jonathan. Pero que no te importa a lo mejor coger un fin de semana y coger una tienda de campaña...

- Joana. Me encantaría... Eso sí, si me encuentro algún animal lo mismo corro.

CUATRO

Ante la cámara, el chaval no podía ocultar su emoción: "Me gusta que sea aventurera. No se queda estancada en un mismo sitio, le gusta experimentar".

Pincha aquí para ver el momento en la web de Cuatro

Sólo en un momento dado, Jonathan metió la pata explicándole a Joana su secretillo prohibido: las carreras ilegales.

CUATRO

"Por el hecho de tener un coche modificado no significa que te vayas a ir a las quedadas ilegales del Alcampo... ¿Has escuchado hablar de ellas?", comenzaba Jonathan, en su viaje directo a un jardín totalmente innecesario.

CUATRO

- Joana. No, no...

- Jonathan. Pues hay carreras ilegales en el Alcampo de Sant Boi...

- Joana. Vale, vale. Esto le servirá a la Policía.

- Jonathan. Pero yo no participo.

Ante la cámara, el chaval intentó salir como pudo del marrón en el que él mismo se había metido sin ayuda de nadie: "No son tampoco carreras ilegales, y ellos realizan carreras que son ilegales pero por estar allí no tienen por qué multarme".

CUATRO

Meteduras de pata a parte, lo de Joana y Jonathan continuó viento en popa hasta alcanzar el cenit en la sala de los deseos. Cuando el papelito les sugirió que se dieran un beso de tornillo, a ambos se le iluminaron los ojos y, sin pensárselo dos veces, se fundieron en uno de los besos más sensuales y apasionados que se recuerdan en la historia del programa.

CUATRO

La pasión fue el puente directo hacia una segunda cita. Joana sólo puso la condición a Jonathan de que sacara tiempo libre para que ambos pudieran verse y conocerse y el chico, encantado de la vida, le prometió todo el tiempo del mundo. Así que todos felices :).

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