Este tipo le suelta a su cita el comentario más dañino que se recuerda en 'First Dates' y la mujer queda destrozada

Este tipo le suelta a su cita el comentario más dañino que se recuerda en 'First Dates' y la mujer queda destrozada

Año y medio después de que Carmen diese a luz...

CUATRO

El restaurante de First Dates—de Cuatro— ha vivido uno de los momentos más bochornosos, ofensivos y lamentables que se recuerdan en la historia del programa de Cuatro.

El protagonista de este penoso momento fue Paco, un marbellí de 41 años que le soltó a su cita el comentario más ofensivos, descortés y desafortunado que se puede escupir.

Frente a este individuo se sentaba Carmen, una simpática comercial granadina de 42 años que, con infinita elegancia, tuvo que tragar sapos y culebras para no mandar al carajo a su cita.

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La primera gran falta de respeto de Paco hacia Carmen llegó sin venir a cuento. Comenzaron a hablar de trabajo y, totalmente fuera de contexto, llegó la bomba:

- Paco. ¿Y tú de qué trabajas?

- Carmen. Yo soy comercial. Estoy todo el día callejeando.

- Paco. Pues yo trabajo en el servicio público en Marbella, en una empresa privada. Haciendo el mantenimiento del alcantarillado, con un camión...

Entonces, en este punto, Paco soltó su más que desafortunado comentario:

- Paco. Y tú de cuidarte... porque yo estoy viendo. Tú al gimnasio no vas.

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Carmen, quien había dado a luz un año y medio antes de esta infausta cita, capeó el temporal como pudo:

- Carmen. No, llevo sin ir dos años al gimnasio. ¿Y eso por qué?

El tipo, sin consciencia alguna del ridículo que estaba haciendo, continuó en sus trece:

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- Paco. Porque a mí me gusta que se cuiden. A mí me gusta eso.

- Carmen (con la cara descompuesta). Ahhhh...

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Ante la cámara, la mujer se mostraba de lo más mesurada para lo que podría haber sido: "Hombre, no es agradable el comentario que ha hecho. Eso un hombre cortés y normal no lo haría. No es correcto".

- Carmen. Llevo sin entrenar dos años. Pero cuando pueda seguiré.

- Paco. Te gusta... ¿no?

- Carmen. Claro.

Por si no hubiera metido suficiente la pata, el individuo volvió a la carga:

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- Paco. Me gusta que te cuides como yo o como cualquiera, porque cuando llegas a estas edades... ya sabes, ¿no?

- Carmen. Yo al gimnasio llevo dos años sin ir porque he dado a luz y he tenido que cuidar a una niña.

Frente a la cámara, Paco demostraba que no daba más de él: "Yo entiendo que después de dar a luz una mujer necesita un tiempo de recuperación, tiene que cuidar a su hijo. Todo eso me parece perfecto. Lo que no puedo entender es que a mí me tenga que gustar".

El bochorno prosiguió:

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- Carmen. Me ves gorda o algo.

- Paco. No. Te veo no de gimnasio. Que se nota cuando una persona está de gimnasio y cuando no.

Más tarde, con Paco en el baño, Carmen se mostró visiblemente afectada y reconoció que las palabras del tipo le habían molestado profundamente.

Entonces llegó la sentencia final. Carmen no se anduvo por las ramas: "No me ha parecido nada correcto lo de que no voy al gimnasio, que se me nota, y más sabiendo que he dado a luz hace año y medio", explicó la mujer.

- Paco. Yo no lo he dicho para que a ti te siente malamente.

- Carmen. Pero eso sienta mal.

- Paco. No era mi intención, pero lo he dicho para que tú supieras lo que yo quería.

- Carmen. Pero eso no son valores, los valores son otra cosa.

- Paco. Lo siento si te ha molestado.

- Carmen. No lo he visto cortés.

Y llegó la pregunta: ¿Habrá una segunda cita entre vosotros?

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"NO", exclamó rotunda Carmen.

Paco, que ya se había hecho pequeñito como un ratón, afirmó "yo creo que no, pero vamos, que si ella me tuviera que llamar o algo". Para ese momento, lo que Paco decía ya no le interesaba a nadie.

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