INTERNACIONAL
27/08/2018 08:23 CEST | Actualizado 27/08/2018 09:54 CEST

Trump rechaza emitir un comunicado en el que se calificaba a McCain de "héroe"

El senador dejó pedido que el presidente de EEUU no acudiera a su funeral.

AFP
Combo con las imágenes de archivo del senador McCain y el presidente Donald Trump.

Que John McCain y Donald Trump no se llevaban bien no es ningún secreto. La prueba de ello es que uno de los últimos deseos del senador estadounidense antes de morir fue dejar claro que no quería que el actual presidente estuviera en su funeral.

No era solo un problema de afinidades personales. Sus diferencias fueron de fondo. Tenían que ver con valores, y así lo expusieron públicamente.

Cuando Donald Trump apareció en las primarias republicanas, en junio de 2015, John McCain dijo que el empresario sólo excitaba a "los tarados" con su discurso antiinmigrante. La respuesta de Donald Trump fue igualmente lapidaria: John McCain es "un idiota".

Y el candidato atacó al expiloto en el terreno que éste consideraba más sagrado: el de su carrera militar. "No es un héroe de guerra, es un héroe de guerra solo porque fue capturado", dijo un día Donald Trump de McCain, molesto por este legislador que lo trataba con un aire de superioridad. "Me gustan las personas que no han sido capturadas", agregó Trump, desencadenando la indignación general.

La respuesta de John McCain dejó en claro las diferencias de carácter entre ambos: en vez de exigirle a Trump que le pidiera disculpas personales, le lanzó: "Debe disculparse con las familias de quienes combatieron".

Pero el ascenso del candidato populista, en 2016, fue considerado como una derrota de la tendencia que McCain representó al interior del partido, que el expiloto encarnó en las presidenciales de 2008.

Su lucha contra Trump

Ocho años más tarde, un hombre que profesa pasión por el dinero, que no hizo el servicio militar, que se jactó de haber desafiado y vencido a políticos de todos los pelos para llegar a sus fines, lo desplaza.

Rompiendo con la disciplina partidaria, en 2016 McCain proclama que sólo apoyará con su voto "a un buen republicano conservador que esté calificado para ser presidente". Días antes se había difundido un vídeo en el que Trump se mostraba particularmente grosero con las mujeres, a las que, decía, tenía 'atrapadas por el coño'.

Un día de noviembre de 2016, poco después de la victoria de Donald Trump, el senador de Arizona explota ante a periodistas que, en el Capitolio, le siguen preguntando sobre esta o aquella declaración del presidente electo: "No quiero que me interroguen más sobre Donald Trump, es mi derecho como senador".

Pero no tendrá suerte. El 'trumpismo' monopoliza los debates, echa por tierra las tradiciones de la política exterior estadounidense, y los periodistas vuelven una y otra vez a la carga para conocer su opinión.

La negativa persistente del nuevo presidente a reconocer la interferencia rusa en la campaña presidencial termina escandalizando al senador y a medida que pasan los meses su indignación crece.

Como presidente de la Comisión de las Fuerzas Armadas, McCain abre su propia investigación parlamentaria sobre Rusia y explota al escuchar las palabras complacientes del presidente respecto a Vladimir Putin.

"Nada tiene que ver la consigna de 'Estados Unidos primero" con confiar en un coronel de la KGB en lugar que en los servicios de inteligencia de Estados Unidos, dice.

Desafío hasta el final

En los últimos meses de su vida, no había tema en que McCain no desafiara a Trump.

En julio de 2017, figura entre los tres senadores oficialistas que votan contra la abrogación de la reforma de la salud del demócrata Barack Obama, provocando la ira del presidente.

McCain denuncia entonces, en un discurso cuidadosamente preparado, al "nacionalismo tambaleante y falso concebido por gente que prefiere buscar chivos emisarios que resolver los problemas".

Y en octubre de 2017, en una entrevista sobre la guerra de Vietnam, ataca directamente al magnate.

"Un aspecto del conflicto que nunca podré superar es que los estadounidenses más modestos fueron convocados como conscriptos, pero los más ricos pudieron encontrar un médico que los declarara no aptos por una excrecencia ósea", ha dicho, aludiendo a la excusa esgrimida por el joven Trump para escapar a la guerra de Vietnam.

La enemistad entre ambos fue palpable hasta el final. Un par de semanas atrás, el presidente llegó hasta no pronunciar el nombre del senador durante la ceremonia de promulgación de una norma de defensa bautizada ley McCain.

Y cuando la familia McCain anunció, el viernes, que el senador había abandonado el tratamiento contra el cáncer, Trump no emitió comentario alguno, al contrario del conjunto de la dirigencia política estadounidense.

Es más, el presidente estadounidense rechazó este fin de semana emitir un comunicado preparado por la Casa Blanca que habría calificado de "héroe" al recién fallecido senador republicano John McCain, según informó este domingo el diario The Washington Post.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, el jefe de gabinete, John Kelly, y otros funcionarios del Ala Oeste habían abogado por emitir un comunicado oficial cuando falleciera McCain, que alabara el servicio militar del senador y le llamara "héroe" por su desempeño en Vietnam.

Pero Trump rechazó la versión final de ese comunicado y dijo que prefería reaccionar en Twitter, de acuerdo con el rotativo, que cita a funcionarios y exfuncionarios de la Casa Blanca. El presidente emitió finalmente un tuit que no contenía ningún elogio a la figura de McCain, y se limitaba a expresar su "más profunda compasión y respeto para la familia" del senador.

El presidente estadounidense, Donald Trump, rechazó este fin de semana emitir un comunicado preparado por la Casa Blanca que habría calificado de "héroe" al recién fallecido senador republicano John McCain, con el que mantenía una tensa relación, según informó hoy el diario The Washington Post.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, el jefe de gabinete, John Kelly, y otros funcionarios del Ala Oeste habían abogado por emitir un comunicado oficial cuando falleciera McCain, que alabara el servicio militar del senador y le llamara "héroe" por su desempeño en Vietnam, donde fue prisionero de guerra.

Pero Trump rechazó la versión final de ese comunicado y dijo que prefería reaccionar en Twitter, de acuerdo con el rotativo, que cita a funcionarios y exfuncionarios de la Casa Blanca.

El presidente emitió finalmente un tuit que no contenía ningún elogio a la figura de McCain, y se limitaba a expresar su "más profunda compasión y respeto para la familia" del senador.

Esa decisión rompe con el protocolo habitual de los presidentes de Estados Unidos, que solían emitir comunicados destacando los logros y proezas de personalidades destacadas después de su fallecimiento, y sobre todo ilustra el grado de animadversión que Trump siente aún por McCain.

Las diferencias entre ambos compañeros de partido eran notorias desde la campaña electoral de Trump en 2015, cuando minimizó el hecho de que McCain fuera prisionero de guerra durante cinco años en Vietnam, y dijo que prefería a "la gente que no ha sido capturada".

Desde que Trump llegó al poder, McCain criticó su política exterior, hundió con su voto una medida apoyada por el presidente para derogar la reforma sanitaria de Obama, y alertó sobre el "egoísmo" y "simpatía por los autócratas" del mandatario.

Según informes de prensa, el entorno de McCain ha informado a la Casa Blanca de que el senador no quería que Trump asistiera a su funeral, previsto para el próximo sábado en la Catedral Nacional de Washington, y ha invitado en su lugar al vicepresidente Mike Pence.

Los expresidentes Barack Obama (2009-2017) y George W. Bush (2001-2009) sí están invitados a la misa y se espera que pronuncien sendas elegías.

McCain, que falleció el sábado a los 81 años en Arizona debido a un agresivo cáncer cerebral, será enterrado el próximo domingo 2 de septiembre en la Academia Naval de Annapolis (Maryland) después de yacer el viernes en una capilla ardiente en el Capitolio, un honor reservado a muy pocos.

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