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02/09/2018 09:58 CEST | Actualizado 02/09/2018 10:13 CEST

Odias septiembre, es normal y tiene una explicación

No es el mes más triste del año, pero casi.

ly images via Getty Images

Ya lo decía Green Day en su canción Wake me up when September ends(despertadme cuando acabe septiembre). Y eso querríamos muchos, septiembre es un bajón para casi todo el mundo. Volver de las vacaciones a la rutina se hace a veces cuesta arriba, como también pasar de los eternos días de sol en la playa a que anochezca cada vez más temprano al salir de trabajar.

A todo esto hay que sumar que las consecuencias de pasar tanto tiempo en pareja y con la familia no siempre son buenas: septiembre es el mes con más divorcios. Pero no todo es tan malo, solo un 15% de los encuestados por YouGov para El HuffPost dice sentirse deprimido al volver de vacaciones y probablemente porque la mayoría dice que éstas han cumplido sus expectativas, concretamente el 59% de los entrevistados. De hecho, el premio al peor mes se lo lleva diciembre y esto, para los expertos, se debe a la alta carga familiar de la Navidad.

Varios especialistas han explicado a El HuffPost cuáles son los motivos por los que odias tanto al noveno mes del año. Tú y mucha gente más.

Otra vez a trabajar

Volver al trabajo, al millón de mails o a ver a ese compañero que no aguantas, ¡qué pereza! El síndrome postvacacional lo sufres tú y mucha más gente de la que piensas. Y, aunque según los expertos sus efectos van desde altos niveles de estrés a ansiedad, la buena noticia es que se superan en dos o tres semanas.

Aunque lo más común no es el síndrome postvacacional, sino lo difícil que resulta la vuelta al trabajo. Para el 27% de los encuestados por YouGov, volver al trabajo es lo peor de acabar las vacaciones. Para otro 20%, lo es la rutina. Para la psicóloga Ángela Gual, "lo que sí nos ocurre a casi todos es tener que hacer un esfuerzo extra para adaptarnos de forma óptima, que al final llega, aunque a veces nos cuesta un poquito más", señala.

Este esfuerzo se traduce en cansancio, decaimiento profundo y, por supuesto, "falta de agilidad y motivación". Para el psicólogo y profesor de la universidad CEU San Pablo Fernando Miralles, esto se debe a que a muchas personas no les gusta su trabajo. Aunque, por otro lado, el final de las vacaciones significa una vuelta a la normalidad, algo que algunos esperan con muchas ganas (aunque resulte raro).

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Para ayudar a superarlo, lo mejor es no volver de las vacaciones el día anterior a la incorporación al trabajo y tener unos días de adaptación en los que cada vez te acuestes más temprano y te levantes antes. Así te vas acostumbrando a la rutina y a los ciclos circadianos. En el trabajo, para no encontrarse ningún bache innecesario, lo mejor es llamar a un compañero para saber si algo ha cambiado durante tu tiempo fuera. Además, Gual señala que también ayuda "tener buen feeling con el jefe y con los compañeros".

Con respecto a los odiosos mails de trabajo,Miralles señala que se puede recurrir a algunos trucos para verlos más rápidamente. "Lo que recomiendo a mis pacientes es ordenar por el nombre de quien lo envía y si hay un pesado que te manda diez correos, solo contestas al último", aconseja Miralles.

Una vuelta al cole constante

Según Miralles, las personas tienden a repetir los comportamientos adquiridos a lo largo de su vida. En términos de septiembre es una vuelta al cole constante, aunque tengas 40 años. A lo que nos hemos acostumbrado desde pequeños, lo vamos a repetir. "Septiembre siempre va a ser septiembre", recalca Miralles. Es el constante Día de la marmota.

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Menos sol, menos luz

Tanto para bien como para mal, a finales de septiembre empieza la época del hastío y de las depresiones, señala Miralles. "En esta época cada día disminuye tres minutos la luz solar y eso afecta en los ciclos circadianos, que nos activan por la mañana y nos deja iniciar el sueño por la síntesis de melatonina", detalla. Esto lo sufren las personas con depresión o tendencia a ella, para las que la luz solar es imprescindible y también la vitamina D, que tiene que ser asimilada con el sol. De hecho, los expertos señalan que hay personas cíclicas que abandonan el tratamiento en primavera y recaen con el hastío otoñal.

"En general, el cuerpo se va acostumbrando a medida que la luz se va reduciendo y en un intervalo de 3 a 4 semanas tenemos que sentirnos repuestos de esta pesadez física, mental y emocional", recalca Gual. "De no ser así, hay que buscar la forma de remontar, ya que demasiado tiempo en este estado puede complicarnos la recuperación hasta el punto de necesitar ayuda de un profesional".

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En lado opuesto se encuentran aquellos que están deseando que pase el verano. Las olas de calor no sientan bien a algunas personas a las que los expertos llaman meteorosensibles, que significa que las temperaturas demasiado altas les provocan malestar, insomnio e incluso puede que les hagan estar más agresivas.

Divorcios, rupturas y otras crisis

Las estadísticas hablan: septiembre es el mes con más divorcios. Además los expertos señalan que se nota en la consulta, al acabar las vacaciones sube la demanda en terapias de pareja.

"Durante el año las parejas conviven ciertas horas, pero en ese mes pasan a ser full time, las 24 horas durante el tiempo que duren las vacaciones. Ahí es cuando muchas personas descubren con quién están en realidad", señala Miralles, quien recalca que en ese mes la vivencia individual de cada uno se anula y pasa a ser colectiva, incluyendo a los niños, que pueden agravar la situación. "Si la pareja tiene una pequeña fisura, en vacaciones se empieza a incidir en ella y se convierte en un socabón", enfatiza el profesor.

Para solucionar este problema o evitar que vaya a mayores, los expertos recomiendan tener reservarse un tiempo para uno al margen de la pareja, también en vacaciones. Solo hay que organizarse los hijos.

No todo son malas noticias. Seeptiembre acaba de empezar y lo verás todo cuesta arriba, pero todo pasa, al final le acabarás cogiendo el ritmo al mes, solo tendrás que esperar entre 10 y 14 días. Por mucho que lo odies, recuerda que no es el más triste del año.

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