30/08/2018 11:08 CEST | Actualizado 05/09/2018 17:53 CEST

Por qué es importante elegir bien a tu compañero de piso

Luego no te lamentes...

Buscar piso es una tarea difícil, por eso muchos recurren a alquilar una habitación en una vivienda compartida, y así ahorrarse uno de los muchos trámites y dramas que supone a día de hoy mudarse. Aun así, en los últimos años, la demanda y el aumento de los precios del alquiler han hecho que seamos cada vez más selectivos con quienes son nuestros compañeros de piso, y nos tomamos nuestro tiempo para escoger.

Para intentar hacernos la vida un poco más fácil, han proliferado aplicaciones que pueden orientarte a la hora de buscar compañeros. Una de ellas es badi, que cuenta con un sistema de recomendaciones que filtra por edad, intereses o preferencias para elegir los perfiles que se puedan adaptar más a tu estilo de vida. Además, incluye un chat concebido para que puedas conocer mejor a tus futuros compañeros y una funcionalidad que te permite reservar una habitación desde cualquier parte del mundo con total garantía en un entorno online de confianza.

Si es la primera vez que vas a compartir piso, piensa muy bien en esas cosas que no soportas en la convivencia antes de que te cause un disgusto y te encuentres incómodo en tu propia casa. No está demás tener en cuenta la edad y el estilo de vida, por ejemplo, si tienes que madrugar todos los días para ir a trabajar, quizás lo menos oportuno sea que te mudes con unos estudiantes Erasmus. Recopilamos algunas situaciones que se pueden volver insoportables cuando compartes piso con el compañero equivocado.

Que sea un poco guarro y no se implique en la limpieza de los espacios comunes

"Soy un poco desastre, pero en mi habitación. Siempre limpio lo que me toca en las zonas comunes". Puede que esta sea una de las frases más repetidas cuando buscas compañero de piso y no deberías fiarte. Es probable que el desastre de su habitación se extienda a toda la casa y que después de un primer mes en el que más o menos limpiaba, tengas que ir recordarle que los platos no deberían estar tres días con restos de comida pudriéndose en la cocina y que el baño huele mal porque no se ha limpiado lo suficiente.

Que no respete horarios de descanso

Si eres una persona diurna, asegúrate de elegir a una persona que también lo sea, o que al menos respete el silencio. Es de todo menos agradable meterte en la cama y que tu compañero se quede hasta las cuatro de la mañana escuchando música o viendo series a todo volumen o que se dedique a moverse por toda la casa dando portazos.

Que no recicle y que deje que la comida se le ponga mala en la nevera

La cocina es uno de los territorios más complicados para llevar una buena convivencia. Si reciclar forma parte de tu estilo de vida pero no del de tu compañero, prepárate para poner carteles a modo de recordatorio o para meter las manos en las bolsas intentando separar y remediar el desastre. ¡Ojo también con la nevera! Este maravilloso electrodoméstico consigue mantener los alimentos frescos durante más tiempo, pero muchos creen que tiene poderes mágicos y que pueden sobrevivir semanas. Solo esto puede explicar que aparezcan frutas o cremas de verdura podridas y casi con vida propia en la nevera.

Que no respete tu intimidad

Aquí no solo hablamos de esos compañeros que abren la puerta de tu habitación sin preguntar o se meten en tus conversaciones cuando llevas algún amigo a casa. No. Hablamos de ese que te roba la comida de la despensa ante el más mínimo descuido, o que decide prestar tus toallas a sus invitados sin avisarte o al que le parece una idea brillante cepillarse el pelo con tu peine y luego ni siquiera molestarse en limpiarlo. Ahórratelo y asegúrate de que hay barreras en tu casa —y en tu vida—.

Que tenga un estilo de vida completamente diferente al tuyo

Llega el sábado noche y unos prefieren una cena tranquila o un clásico plan peli-manta y otros están dispuestos a darlo todo en las pistas de baile. Es posible que para los últimos la mejor opción para calentar motores sea reunir a sus amigos en casa con unas copas y la música a todo trapo para luego salir a algún local. Para los primeros, unos compañeros de piso con esta rutina pueden ser la peor pesadilla, así que haz unas cuantas preguntas sobre los gustos de tu posible compañero. No es meterse en la vida privada de nadie, sino asegurarse una convivencia tranquila.

A pesar de que las historias de las que más se habla son de este tipo, primero por terribles y a largo plazo a modo de anécdota, la convivencia no siempre es mala. De ahí la importancia de utilizar aplicaciones como badi y de elegir bien a tus compañeros de piso que quizás en un futuro se acaben convirtiendo en tus grandes amigos.

SOMOS LO QUE HACEMOS