POLÍTICA
04/09/2018 10:25 CEST | Actualizado 27/03/2019 15:17 CET

Claves para no perderse en el nuevo curso político en Cataluña

Torra “no piensa aceptar” una sentencia condenatoria en el juicio del 1-O y quiere aprovechar el aniversario para relanzar la movilización en la calle.

Albert Gea / Reuters

"Hay que superar esta sensación de estancamiento". Así respondía un cargo del Govern consultado este lunes sobre los planes independentistas para el inicio del curso político. Los partidos y asociaciones secesionistas pretenden aprovechar el primer aniversario de lo que llaman "Hechos de octubre" para volver a tomar la iniciativa y espolear un sector de la población que lleva ya más de un lustro movilizado. El disparo de salida será la Diada, continuará con el 1-O y finalizará el 27 de octubre con el aniversario de la fallida declaración de independencia.

Tanto independentistas como constitucionalistas aguardan un curso intenso, que vendrá marcado por el juicio a los políticos catalanes y una sentencia que podría caer en plena campaña para las elecciones municipales y europeas de 2019. Estas son las principales claves del curso político catalán que ha empezado este lunes.

Los planes del Govern

El president de la Generalitat, Quim Torra, anunciará este martes en una conferencia las líneas maestras de la política del Govern. Torra ha perfilado su discurso junto a Carles Puigdemont —se reunieron en Bruselas la semana pasada— pero también lo ha consultado con los políticos en prisión y con sus socios de Gobierno de ERC. Desde el Govern señalan que no presentará ninguna hoja de ruta hacia la independencia ni hablará de plazos, pero sí que se espera cierta retórica que satisfaga al sector más duro del independentismo. Torra no escatimará en reproches al Rey y al "Estado español" y rechazará la oferta de Pedro Sánchez de hacer un referéndum sobre el autogobierno en Cataluña. Uno de los caballos de batalla será un el desacato a una hipotética sentencia condenatoria del juicio del 1 de octubre, aprovechando que la Generalitat tiene las competencias de las prisiones catalanas. Torra ya comunicó a su equipo de Govern que él no está dispuesto a aceptar la sentencia y este lunes lo ha reafirmado en una entrevista en TV3.

Eric Vidal / Reuters

Desde el Govern también destacan la voluntad de retomar la actividad legislativa tras un año en el que no se ha aprobado ni una sola ley que esté en vigor. La actividad parlamentaria, sin embargo, no se retomará hasta octubre cuando los partidos independentistas decidan cómo desbloquear la suspensión de los diputados encausados. La acción de Torra seguirá presidida por el simbolismo y la reivindicación de los políticos en el extranjero o en prisión, pero tratará de aprobar al mismo tiempo ciertas medidas sociales. Para empezar, todo el grupo de Junts per Catalunya se reunirá con Puigdemont en Bruselas entre el 5 y el 7 de setiembre.

Las efemérides

El independentismo quiere aprovechar el primer aniversario de los llamados "hechos de octubre" para volver a movilizar a la población y remarcar la sensación de excepcionalidad que se vive en Cataluña. La ANC estudia un "paro de país" y diversos actos por todo el territorio para conmemorar el primer aniversario de la votación del 1 de octubre. Los CDR, por su parte, también prevén movilizaciones pero descartan paralizar Cataluña desde el 11 de setiembre hasta el 3 de octubre, como han explicado algunos medios este lunes. Las entidades civiles aguardan a la movilización de la Diada el 11 de setiembre para medir fuerzas y valorar qué tipo de acciones de protesta plantean.

Albert Gea / Reuters

El juicio del 1-O

El juicio a los políticos catalanes por la votación del 1 de octubre determinará tanto la movilización independentista como las relaciones entre el Ejecutivo central y catalán. La defensa calcula que el juicio en el Tribunal Supremo podría celebrarse entre noviembre y enero y la sentencia podría llegar durante la primavera de 2019. Las opciones encima de la mesa del Govern para responder a esta sentencia son varias: desde el desacato y la liberación de los presos hasta la convocatoria de elecciones autonómicas para intentar aprovechar una sentencia que auguran que puede volver a movilizar al independentismo. Lo que parece seguro es que habrá diversas movilizaciones coincidiendo con el juicio. La intención de Torra, según han publicado distintos medios catalanes, es desobedecer esa sentencia para volver a crear un ambiente favorable a la ruptura. La proximidad de esa sentencia con las elecciones municipales y europeas de mayo también moldeará la respuesta y el tono de los partidos independentistas a la sentencia del Supremo.

La guerra de los lazos

Desde el independentismo quieren evitar a toda costa que en Cataluña se enquiste la "guerra de los lazos". Consideran que los mayores beneficiados por esta tensión en la calle son Ciudadanos y PP, con lo que evitarán entrar en el juego de poner y quitar lazos. "Son ellos los que insisten en que hay un conflicto civil", respondía este lunes un diputado de ERC consultado por ElHuffPost. "Solo podemos perder si entramos al barro en este asunto".

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A pesar de que desde el Govern quieren mantener un perfil bajo respecto a los símbolos independentistas en los espacios públicos, la Junta de Seguridad que se reunirá este jueves en la Generalitat tratará el asunto como algo "prioritario". El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, lo abordará junto a Quim Torra en el primer punto del orden del día.

Las relaciones entre La Moncloa y la Generalitat

La minoría parlamentaria de Torra y Sánchez en el Parlament y el Congreso puede influir en el tenue deshielo iniciado entre ambas administraciones. Sánchez necesita a los independentistas en el Congreso y Torra no puede tirar adelante sin la CUP, con lo que desde el independentismo no descartan un "cambio de cromos" para aprobar los Presupuestos en Madrid y Barcelona. Desde ERC alertan que estarán muy pendientes de cómo actúe el Gobierno –incluyendo a la Fiscalía– respecto a Cataluña para perfilar cómo actuarán en el Congreso de los Diputados. La fuerza que tenga el antiguo PDeCAT en el nuevo partido de Puigdemont también influirá en lo que pase en Madrid. Las fuentes independentistas consultadas reconocen "cierto cambio" en las relaciones entre ambos Gobiernos pero recuerdan que antes eran "inexistentes".

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