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04/09/2018 07:51 CEST | Actualizado 04/09/2018 07:54 CEST

¿Existe la depresión posvacacional? Si es así, ¿cómo se supera?

A veces cuesta distinguir si estás de bajón porque se han acabado las vacaciones o si te sientes estancado en tu vida.

Klaus Vedfelt via Getty Images

Pasa igual todos los años: llega el verano y, en un abrir y cerrar de ojos, septiembre ya se te echa encima.

Y con septiembre llega la inevitable sensación de que la mejor parte del año se ha terminado y que toca esperar a las siguientes festividades o al siguiente verano para repetir el ciclo una vez más.

En estos momentos cuesta distinguir si estás de bajón porque se te han acabado las vacaciones o si lo que de verdad te pasa es que te sientes estancado en tu vida. ¿Es ingratitud por no seguir de vacaciones o de verdad existe la depresión posvacacional?

La doctora Sheri Jacobson, directora clínica de Harley Therapy, explica en declaraciones a la edición británica del HuffPost que "no hay forma de englobar todos estos sentimientos bajo un mismo tipo aunque, en cierto modo, consistan en una pérdida".

Sin embargo, Jacobson admite que hay algunas razones claras por las que la gente puede sufrir depresión posvacacional.

"La mayoría de la gente disfruta las vacaciones a causa del ajetreo de la vida diaria. Ya no tienen que ponerse la alarma todas las mañanas, ni ir al trabajo y fichar. Las vacaciones suelen ser un poco más tranquilas, por lo general", señala.

"También implica pasar de un extremo al otro: de la libertad para hacer lo que quieras con un horario libre pasas a un calendario rígido. Una vez que vuelves a la rutina, lo normalizas de nuevo", prosigue.

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A veces, la depresión posvacacional no es temporal y puede servir de inspiración para realizar importantes cambios en la vida, ya sea una nueva afición, una nueva pareja o un nuevo empleo.

Este fue el caso de Rhiannon Monks, fundadora de la app de viajes TravlTalk. Durante 15 años, Monks fue una viajera compulsiva y visitó más de 80 países de todo el mundo, incapaz de llamar hogar a ningún sitio. No fue hasta que hizo un viaje con sus amigos a su lugar favorito de Tailandia cuando se atrevió a dejar su trabajo para dedicarse a lo que le hacía feliz.

"Volví al trabajo y siete días después, literalmente, comuniqué mi decisión", recuerda Monks.

Estas decisiones drásticas son habituales cuando se sufre depresión posvacacional, según la doctora Jacobson.

"La gente mira las cosas desde una perspectiva novedosa. Los entornos nuevos y distintos que hay más allá del ajetreo diario hacen que la gente se siente, reflexione y, a menudo, decida emprender una nueva afición, tomar un nuevo rumbo profesional o incluso buscar ayuda mediante terapia", razona.

Aunque la decisión de Rhiannon Monks de abandonar una carrera profesional fructífera y mudarse a la otra punta del mundo —de Australia a Reino Unido— puede parecer drástica, fue completamente racional.

"Sinceramente, cuando echo la vista atrás a ese viaje a Tailandia lo veo como la chispa que encendió la mecha. A los 32 años, sentía casi que tenía que empezar de nuevo, pero ese viaje, sin intención de que suene a cliché, fue un renacimiento para mí", rememora.

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De forma similar, la periodista independiente Phee Waterfield, de 29 años, da gracias por las decisiones que ha tomado a raíz de las depresiones posvacacionales, pese a que también supusieron algo de sufrimiento.

"Me volví a mudar a Londres desde Devon tras divorciarme de mi exmarido, estaba harta del amor y no quería tener hijos. Lo único que quería era centrarme en mi carrera profesional, pero aquellas Navidades tomé la decisión de irme a Los Ángeles y retomé el contacto con un viejo amigo", cuenta Waterfield.

Tras el viaje, en plena depresión posvacacional, se dio cuenta de que pasaban muchas más cosas aparte del viaje. "El trabajo que tenía, mis relaciones... Sufro una enfermedad mental y me di cuenta de que no todo jugaba a mi favor. Vi que estaba viviendo una vida que me hacía sentirme peor", comenta.

"Así que fui a casa, hice la maleta y llamé a mi superior para explicar por qué me ausentaba de repente por enfermedad y volví a mi casa de Hull (Inglaterra), donde pasé dos semanas", recuerda.

Ahora, embarazada y dedicada a lo que le gusta en un ambiente saludable, insiste a quienes se encuentren en plena depresión posvacacional que se pregunten: "¿Tu depresión posvacacional no dura una semana sino un mes? Tómate un tiempo para averiguar qué es lo que quieres hacer. Claramente, hay algo en tu vida que no te gusta y que quizás aún no has detectado. Puede que sea lo que te anime a dar un paso atrás y volver a pensar en lo que esperas de esta vida".

Pero, ¿qué puedes hacer si sufres depresión posvacacional? La doctora Jacobson da tres consejos fundamentales:

  • Antes de nada, es importante tener autocompasión. No seas muy duro contigo mismo por sentirte triste y acepta que esos sentimientos surgen siendo amable y comprensivo con uno mismo. Es completamente normal y entendible, así que no te obligues a tener un mejor estado de ánimo.

  • Siempre les recomiendo a mis clientes que escriban en un bloc de notas o en el móvil lo que sienten, sea lo que sea. Escribir un diario es muy útil, así que hay que ser explícito con los sentimientos: permítete estar enfadado o sensible.

  • Una simple terapia cognitivo-conductual consiste en gestionar la depresión posvacacional tomando un pensamiento como "no me apetece hacer mi trabajo" y pensar la situación opuesta, como "no puedo imaginarme dejando mi trabajo". En ese momento, trata de encontrar un punto equilibrado entre ambos pensamientos, como "el trabajo me exige mucho, pero valoro a mis colegas y voy a seguir aquí un tiempo más".

Este artículo fue publicado originalmente en la edición de Reino Unido del 'HuffPost' y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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