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05/09/2018 08:13 CEST | Actualizado 05/09/2018 08:14 CEST

Por qué septiembre es el mes en el que sí conseguirás ir al gimnasio

Y quien dice hacer ejercicio, dice cualquier otro propósito.

Getty Images/iStockphoto

Además de ser uno de los meses más odiados del año, septiembre es el mes de la vuelta al cole y con ello de las matriculaciones en las academias de idiomas y en los gimnasios. Junto con enero es el otro momento del año en el que nos prometemos dar un giro a nuestra vida. O, por lo menos, intentarlo.

Pero, ¿cuáles se cumplen más, los de septiembre o los de enero? ¿O cuáles están mejor planteados? Desde la vuelta al cole a las agendas, son muchos los factores que señalan que éste es el mes ideal para cambiar nuestros hábitos. Si enero es el mes de las buenas intenciones, septiembre es el de los propósitos cumplidos. Los expertos nos explican los motivos por los que en este mes son más fáciles de conseguir.

Ya lo hacías desde pequeño

Las rutinas que adoptamos en el colegio las repetimos, aunque no queramos, el resto de nuestra vida, señala el psicólogo y profesor de la universidad CEU San Pablo Fernando Miralles. Septiembre es el mes de empezar de cero, tengas la edad que tengas. Según la psicóloga Ángela Gual, los que mantienen esta planificación recurren más a empezar en este mes. "Para los que estudian, claramente el inicio de los proyectos es en septiembre, y las metas se las marcan desde este momento y no desde otro", recalca.

El marketing también sabe que en septiembre empiezas de cero

"Apúntate en septiembre y la matrícula te sale gratis" o "ven en septiembre y paga la mitad los cuatro primeros meses". El marketing hace mucho y los expertos recalcan que la necesidad de plantearse ciertos propósitos también nace de la publicidad. Por ejemplo, de gimnasios y academias de idiomas, dos de los más recurrentes. Si ahora cuesta menos, ¿por qué esperar a más adelante?

Cargar las pilas en la playa ayuda

Haber descansado nos ayuda a coger fuerzas antes de la rutina. "Durante el verano y aprovechando las vacaciones, mucha gente se abandona al placer de no cumplir con sus obligaciones, tanto laborales como personales (comer mal, no hacer ejercicio, trasnochar, no cuidarse en general, ser vagos...)", señala Gual, quien recalca que cuando acaba este periodo de descanso nos reactivamos para volver a esos buenos hábitos.

Durante las vacaciones también se descansa mentalmente, lo que sirve para hacer balance y plantearnos los objetivos de cara al próximo curso. Con la cabeza despejada, se piensa mejor.

Coger fuerza contra el síndrome postvacacional

Prometerse cosas produce placer, del mismo modo que también lo hace la satisfacción de poder cambiar lo que no nos gusta o mejorar aquello que nos gustaría. Todo eso nos ayuda a superar el bajón de volver a la rutina. La opción más factible es poder hacer algo que motive durante el resto del año y que además nos produzca placer, como por ejemplo, una actividad física.

"Un espacio personal de ocio social o deportivo que con el que disfrutemos nos sirve de válvula de drenaje del estrés y de los nervios generados en esta adaptación", indica Gual, quien añade que este tipo de actividades te borrarán la sensación de que "tu vida es solo el trabajo" y recalcarán que la vuelta a la rutina "vale la pena por partida doble".

Las vacaciones son el momento perfecto para plantearse esos objetivos. El descanso físico, la claridad mental y el balance de cara a la reincorporación también nos da la energía necesaria para llevarlos a cabo.

Las claves para conseguirlo: constancia y voluntad

De nada sirve ir el 1 de septiembre a apuntarte al gimnasio si solo vas a ir durante una semana. Si realmente no vas a ir, plantéate otro objetivo. Los expertos coinciden en que los propósitos deben ser realistas y operativos. Gual destaca que tienen que ser también concretos "ser feliz' no es un objetivo, es un concepto etéreo e intangible, se necesitan cosas concretas para poder evaluar la escalada".

Para evitar el abandono, ambos psicólogos indican que una buena planificación y organización además de una motivación real, ayudada de una necesidad detrás harán que lo logremos. "Algunas empresas se anuncian bajo el eslogan 'ven cuando quieras' y al final no vas nunca", detalla Miralles.

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