POLÍTICA
11/09/2018 20:13 CEST | Actualizado 27/03/2019 15:18 CET

El independentismo vuelve a demostrar su fuerza con otra Diada multitudinaria

Los independentistas llenan Barcelona por séptimo año consecutivo en una manifestación centrada en pedir la libertad de los políticos en prisión.

David Ramos via Getty Images
La manifestación de la Diada de Cataluña en Barcelona este martes.

Un año más, el independentismo ha vuelto a demostrar su capacidad de movilización. Van ya siete Diadas consecutivas en las que los secesionistas abarrotan la calle y demuestran que su voluntad de abandonar España no es una moda pasajera o un suflé que iba a bajar cuando mejorara la situación económica.

Cientos de miles de personas –un millón según la Guardia Urbana– han llenado la Diagonal desde una punta a otra de Barcelona para pedir la independencia y reclamar la libertad de los políticos catalanes que están en prisión. Los gritos de "presos políticos, libertad" han sido los más repetidos en una manifestación en la que se veían carteles que llamaban a abrir las prisiones o comparaban a los políticos en prisión con Lluís Companys.

En los actos de la vigilia, el Govern dibujó una situación tétrica en Cataluña: un pueblo reprimido, sin libertad de expresión, con presos políticos y exiliados. El ambiente de la Diada, no obstante, ha sido el de otros años: cervecitas, bocadillos, familias en ambiente festivo, abuelos y gente joven con ganas de pasarlo bien en lo que parece ya una nueva costumbre para los independentistas: el 11 de septiembre se va pasar el día a Barcelona a manifestarse.

"Estoy aquí por mis cojones", respondía Neus Segura, una octogenaria que necesitaba apoyarse en una valla metálica para aguantarse. "Hasta que me muera no me voy a perder ni una Diada", aseguraba a El HuffPost, mientras de fondo sonaba música de tambores, se construían castillos humanos y altos gigantes hacían bailes por el centro de la Diagonal.

Hasta que me muera no me voy a perder ni una Diada"Neus Segura

Seis kilómetros de calle son los que ha ocupado el independentismo en una marea naranja fluorescente, el color elegido por la ANC para las camisetas de este año –se calcula que se han vendido más de 260.000, a 15 euros cada una– en alusión a las bridas de las urnas del referéndum del pasado 1 de octubre.

Entre los presentes no había acuerdo sobre cómo debe encarar el Govern los próximos meses. Algunos creían que el año pasado era el último en el que pedían la independencia y se han visto de nuevo en la manifestación. "El Govern se equivocó al no proclamar la república el año pasado", sostenía Jordi Miró, 50 años, gorra del Barça. "Pensaba que este año no vendríamos a pedir la independencia". En cambio Jordi, un joven de la Alta Ribagorça, opinaba que el Govern actuó debidamente tras el referéndum. "Viendo los resultados actuales hicieron lo mejor para ellos y para todos".

Lo que sí tenían claro todos los presentes era que volverán a manifestarse las veces que haga falta. Muchos consideraban que esta era la Diada más trascendental de todas y era casi una obligación asistir a la concentración. "Teniendo gente en prisión, como para quedarme en casa", afirmaba Manel Ventura, un joven de 28 años llegado desde Girona.

A las 17:14, la manifestación se ha sumido en un profundo silencio que anticipaba una "ola de sonido", la performance preparada por la ANC para este año. El objetivo era hacer una gran marea humana que acabara en el Palau Reial, uno de los extremos de la manifestación, donde se ha derribado un muro en el que figuraban los "obstáculos de la independencia".

Tras la "ola de sonido" ha venido el momento de los discursos en el escenario de la ANC, situado en el Arco del Triunfo de Barcelona. Con el 1-O y los políticos en prisión como asunto principal, han tomado la palabra personas de todo tipo: desde los abogados de los presos en el extranjero hasta la madre del activista del CDR que se ha fugado a Bruselas, pasando por el vicepresidente de Òmnium, Marcel Mauri y la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie.

Paluzie ha sido una de las más duras en su discurso y ha pedido a los políticos independentistas que "los traten como adultos" y les ha emplazado a aprovechar lo que el secesionismo ha hecho hasta la fecha. "No malgastemos lo que conseguimos el 1-O, no hemos de implorar permisos que no van a llegar nunca", ha espetado. "Desde la ANC nos comprometemos a convertir el juicio de la vergüenza en el Supremo en un boomerang que retorne al Estado"

Las reacciones

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reaccionado a la manifestación de este martes a través de su cuenta de Twitter, donde ha afirmado que "ley y diálogo" serán las palabras en las que se centrarán los esfuerzos de su Ejecutivo. El president del Parlament, Roger Torrent (ERC) ha respondido en TV3 que "no es muy compatible" el diálogo con "mantener a los líderes políticos de Cataluña entre rejas" y le ha pedido a Sánchez "acciones concretas".

Por su parte el president de la Generalitat, Quim Torra, ha calificado la manifestación de "histórica" y ha vuelto a fijar el próximo objetivo de la movilización ciudadana en los juicios del 1-0. "La sociedad catalana ha de ser consciente del sacrificio que necesitamos. El coraje ya lo tenemos", ha añadido Torra, que también ha respondido a las declaraciones en la BBC del ministro de Exteriores, Josep Borrell, en las que asegura que él está "personalmente" a favor de la libertad provisional de los políticos en prisión. "Que tenga el valor de presentar una moción en el Congreso", le ha respondido.

A pesar de que cada año se dice que irá menos gente, el independentismo ha vuelto a demostrar este martes que no está dispuesto a retroceder y que sigue contando con el apoyo de la calle. El Govern se ve ahora respaldado y encara con fuerzas renovadas el calendario de movilizaciones.

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