POLÍTICA
12/09/2018 13:56 CEST | Actualizado 12/09/2018 14:00 CEST

Rivera muerde más fuerte que Casado

Las dudas sobre la tesis airedas por Rivera ganan al primer 'cara a cara' entre Casado y Sánchez.

Albert Rivera
EFE
Albert Rivera

12 de septiembre de 2018. Primera sesión de control al Gobierno tras la vacaciones. Y en sus puestos los cuatro líderes jóvenes que representan el cambio generacional en la política española: Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Casado (PP), Albert Rivera (Cs) y Pablo Iglesias (Unidos Podemos).

Nervios de vuelta al cole y un gran morbo: el primer 'cara a cara' entre Sánchez y Casado, después de que este último alcanzara la Presidencia del PP durante unas cruentas primarias veraniegas. Todos los periodistas, ansiosos por un gran titular en el rifirrafe entre los líderes de los dos grandes y tradicionales partidos.

Pero el neófito líder no lo ha logrado. De repente, su rival en los terrenos de la derecha, Albert Rivera, ha golpeado más duro contra el presidente, lo ha llevado al rincón del ring con más facilidad, lo ha puesto contra las cuerdas aireando las dudas sobre su tesis y pidiendo que la haga pública. El enfado del líder socialista lo decía todo. En cambio, un Casado más nervioso, con la sombra de su máster acrecentada por la dimisión de Carmen Montón, no ha sabido acorralar a Sánchez, que estaba más cómodo y crecido contra el popular que contra el 'naranjito'.

Las derechas buscan liderar la oposición

Y es que en la derecha hay otra batalla muy dura, con el amenazante sorpasso de Cs al PP y el bajón que tienen los naranjas tras la llegada de Sánchez a La Moncloa. Por eso, Rivera es un político herido, que no consiguió las elecciones anticipadas y que se veía ya como presidente del Gobierno. La moción lo descolocó, creyó que nunca llegaría a salir e incluso propuso otros nombres del PSOE para que no fuera Sánchez.

Esta situación dejó fuera del mapa a Cs, y se bajó la espuma del cava del 21-D. Durante los primeros meses del año todo el mundo vaticinaba el petardazo de Cs en unas elecciones, un subidón naranja al calor de los resultados de las elecciones catalanas. Su discurso era bendecido en las encuestas. Y, de repente, una moción se llevaba por delante a Cs y colocaba a Sánchez en lo más alto, eligiendo como socios preferentes a los miembros de Podemos.

Rivera perdía su sueño monclovita, se quedaba sin elecciones anticipadas y desaparecía su papel de socio del Gobierno que podía influir y vender sus presiones en temas como los presupuestos. Además, aparecía en la derecha el rival-clon Casado. Estos meses de verano los dos se han batido a ver quién estaba más a la derecha, con visitas a la frontera con África y llamadas a aplicar otra vez el 155 ante Quim Torra.

A las 9 de la mañana, Casado salía al gran teatro del Congreso para enfrentarse a Sánchez. Se le notaba algo nervioso, se trababa con algunas palabras. Ha ido de menos a más, pero el presidente ha sabido capearlo. El nuevo líder popular sí ha desplegado lo que va a ser su estrategia: mucho Cataluña y afear a Sánchez el apoyo en la moción de los independentistas. Y ha introducido palabras que le gustan, que suenan fuertes y que cree que calan en la calle como "batasunos" o "aquelarre" independentista. Todo sazonado con alguna expresiones históricas que le gusta introducir: como le decía "Maura a Cambó" cree que Sánchez" quiere ser "Bismarck en Madrid y Bolívar en Cataluña".

El olvido de Casado sobre los másters

¿Y del caso máster? ¿Y la dimisión de Montón? El líder del PP se ha olvidado de todo ello. Casualidades de la vida el Tribunal Supremo en unas semanas decidirá si lo tiene que imputar precisamente por su máster en la misma universidad Rey Juan Carlos. Muchas veces hablan más las palabras que no se pronuncian...

Un cara a cara que no pasará a la historia precisamente. Luego llegaba, Iglesias, guante de seda entre los dos líderes. Pero nadie sabía lo que venía a continuación, en la tercera pregunta...

El protagonista era Albert Rivera, que había registrado una cuestión relativa a Cataluña. A priori, sonaba todo a más de lo mismo, a 155, a resaca de la Diada. Pero en política todo cambia en un segundo, y quienes daban a Rivera por amortizado se han equivocado.

Nada de Cataluña, a sorprender, a descolocar. ¡Y toma tesis de lucha política! Se sacaba de la manga, tras el caso Montón, la tesis de Pedro Sänchez. Un trabajo de casi 400 páginas, sobre el que hay muchas leyendas. Y lanzaba el dardo en sede parlamentaria de que hay dudas y de que debe publicarla. Todo ello sazonado con el veto del Gobierno hace unos días a la ley de universidades presentada por Cs con la obligación de hacer públicos los trabajos fin de máster y las tesis doctorales.

Ha pillado por sorpresa al presidente y su Ejecutivo. El propio Sánchez susurraba por debajo con su 'número dos', Carmen Calvo, encargada de las relaciones con las Cortes y los vetos de leyes. Ha tenido que intervenir hasta la propia presidenta del Congreso, Ana Pastor, para forzar al presidente que contestara a pesar de ser una pregunta diferente a la registrada. A Sánchez se le notaba descolocado y un poco nervioso, decía que la tesis está publicada en Teseo -ahí está ficha, pero no se puede consultar íntegramente-. Cs ha azuzado en el pasillo diciendo que el jefe del Ejecutivo ha mentido.

Todos esperaban la guerra Casado contra Sánchez. Pues no, Rivera ha golpeado mucho más fuerte hoy desde la derecha. Nunca desprecien a un político herido.

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