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13/09/2018 07:21 CEST | Actualizado 13/09/2018 07:21 CEST

Cómo sobrevivir (y prosperar) en el trabajo siendo introvertido

"Si te limitas a sentarte en tu sitio y hacer un buen trabajo, existe la posibilidad de que nadie lo sepa".

PIXABAY

En el trabajo, las reuniones eternas me agotan por completo la energía mental. No soporto hacer llamadas telefónicas y las conversaciones frente al dispensador de agua me resultan forzadas. Al final de una jornada larga, prefiero pasar el rato en pijama con mi perro en el sofá que aprovechar la hora feliz de los bares.

¿Te suena familiar? Si es tu caso, probablemente seas una persona introvertida tú también.

No somos personas cohibidas, antisociales o vagas. Es más bien al contrario: las personas introvertidas podemos ser grandes líderes. Sin embargo, en ambientes de trabajo que favorecen el comportamiento extrovertido, encontrar nuestra voz puede resultar un desafío. Por suerte, se trata de un desafío salvable.

Introvertidos en el trabajo

A la hora de hablar de personalidades, no existe el blanco o el negro. Todo el mundo muestra un amplio rango de rasgos y comportamientos según el entorno, el humor y otros factores. Sin embargo, la gente tiende a inclinarse más hacia la introversión o la extroversión, lo cual queda establecido según la forma en que recuperamos energía y cómo centramos la atención.

Mientras que las actividades y estar con gente son el combustible de las personas extravertidas, las personas introvertidas necesitan tiempo para sí mismas, para reflexionar y para recargar las pilas. Suelen ser personas calmadas, buenas escuchando y prefieren pensar antes de hablar.

Por desgracia, en muchos lugares de trabajo no saben reconocer y recompensar esas características. En vez de eso, es más frecuente que los trabajadores más sociables y carismáticos asciendan a los puestos de mando. De hecho, aunque las personas introvertidas constituyen más o menos la mitad de la población general, solo ocupan un 2% de los puestos de ejecutivos.

Pero no te preocupes, solo porque seas introvertido no significa que estés condenado a ser ignorado o infravalorado en el trabajo. En vez de intentar reparar lo que algunas personas consideran que son tus debilidades, esfuérzate por fortalecer tus puntos clave. Para saber cómo hacerlo, la edición estadounidense del HuffPost se ha puesto en contacto con la experta en carreras profesionales de Monster Vicki Salemi.

1. Escoge un tipo de trabajo adecuado para ti

En realidad no existe una industria o un empleo que sea de por sí ideal para las personas introvertidas. Algunas prefieren una industria analítica como la contabilidad, mientras que otras sobresalen en áreas creativas como la escritura. Lo más importante es asegurarse de que en tu puesto concreto puedas sacar provecho de tus mayores destrezas.

"Digamos que trabajas en el sector de ventas y no te gusta hacer llamadas en frío pero se te da genial establacer relaciones. Te encanta establecer relaciones independientes, y eso, técnicamente, también forma parte de las ventas", ilustra Salemi.

La experta recuerda la importancia de identificar las fortalezas y debilidades personales, compararlas después con la descripción y las responsabilidades del empleo y ver si encajan. Si no, quizá sea hora de hablar con tus superiores para ajustar tu puesto de trabajo a un perfil que encaje mejor con el tuyo.

2. Aprovecha tus puntos fuertes en las reuniones

Muchos introvertidos se sienten más cómodos comunicándose por escrito que de forma oral. Escribir un correo electrónico te da tiempo para pensar lo que quieres decir y transmitir todas tus ideas al detalle. Sin embargo, si estás en una sala de reuniones repleta de personas extrovertidas que piensan en voz alta, comunicar tus ideas puede convertirse en un reto.

"A lo mejor piensas que te encuentras en desventaja, pero no lo estás. Puedes aprovechar tus ventajas, y una de ellas es escuchar", señala Vicki Salemi.

Salemi asegura que hay muchas personas a las que solo les gusta oírse hablar, aunque no aporten nada importante a la conversación. Siendo introvertido, probablemente hayas estado escuchando, tomando nota y solucionando problemas en tu mente. Al absorber toda la información que ha surgido en la reunión y trabajar de forma independiente, puedes volver más tarde a hablar con tus superiores con una solución completamente elaborada.

También es útil preparar las reuniones antes de tiempo esquematizando tus ideas y los temas de debate. Así los tendrás delante y te resultará más sencillo intervenir antes de que lo hagan los trabajadores más bulliciosos.

3. Reserva tiempo para ti en tu agenda

Aunque tengas un espacio propio en tu lugar de trabajo, eliminar las distracciones puede ser un problema, sobre todo con la creciente popularidad de las oficinas abiertas. Con personas acudiendo a tu escritorio para hablar, hablándote por el chat y fijando reuniones, puede ser complicado terminar el trabajo o recargar las pilas con un poco de tiempo para uno mismo.

Guarda tiempo para dedicarte a las tareas importantes con plena concentración o simplemente tómate un descanso, deja de sobrecargarte la agenda y ve a un lugar tranquilo. "Si estás trabajando y necesitas un momento de tranquilidad, reserva una sala de reuniones o ve a dar un paseo para aclarar la mente", recomienda Vicki Salemi. Al marcar un tiempo para ti en la agenda, los compañeros de trabajo se darán cuenta de que tienes mucha tarea y que no quieres distracciones.

4. Haz un esfuerzo para conocer a tus compañeros

Desarrollar una relación fuerte con los compañeros de trabajo es importante. Así habrá gente dispuesta a escuchar tu opinión, defender tus ideas y apoyarte en las reuniones.

Por desgracia, las personas introvertidas tienden a dar la impresión de ser antipáticas, ya que no son muy amigas de las conversaciones insustanciales y prefieren trabajar por su cuenta. Si eres una persona introvertida, probablemente no estés de acuerdo, ya que te gusta pasar tiempo con otras personas, pero a tu modo, y eso no quiere decir que seas antipática.

De modo que, mientras una persona extravertida puede brillar en la hora feliz de la empresa o a la hora del almuerzo, los introvertidos están hechos para establecer relaciones individuales. "Ve a comer o a tomar un café con algún trabajador importante. Puedes construir relaciones de forma individual en vez de en una reunión", aconseja Vicki Salemi.

5. Sal de tu zona de confort

Los introvertidos tratan de evitar ser el centro de atención, así que tu instinto probablemente te haga rehuir de hablar en público y otras situaciones incómodas parecidas. Sin embargo, eso juega en tu contra.

"Eso que más te resistes a hacer es lo que deberías estar haciendo. Si quieres progresar en tu carrera profesional, vas a tener que hacer presentaciones, hablar con tu jefe y explicar por qué alguno de tus empleados merece un ascenso. Tienes que hablar y saber expresarte", advierte Salemi.

Si te asusta la idea, recuerda que puedes prepararte practicando antes. Vicki Salemi sugiere ir a clases de improvisación y asistir a reuniones para mejorar las capacidades de hablar en público: "Empieza sintiéndote cómodo hablando delante de otras personas. No pasa nada si no se te da bien porque puedes mejorar. La idea es superar los nervios".

Puede que nunca te llegues a sentir cómodo al 100% haciendo una presentación importante para tus compañeros de trabajo o dando una conferencia, pero practicar hará que el proceso sea mucho más sencillo y destacarás en el trabajo por tu implicación.

6. Guarda un listado de logros personales

Seguramente conozcas a una o dos personas en el trabajo que no tienen ningún reparo en presumir de sus logros y, probablemente, serán quienes antes optarán a nuevas oportunidades y responsabilidades.

Una de las consecuencias desafortunadas de ser la persona callada de la oficina es que tus logros quizás no se reconozcan como deberían. Aunque darse autobombo puede resultar incómodo, es necesario para destacar en un ambiente de trabajo competitivo.

"Tienes que ser escuchado en el trabajo y ser tu propio valedor. No puedes esperar que tus superiores sepan todo lo que haces, especialmente ahora que el número de empleados va reduciéndose", explica Vicki Salemi, quien señala que también puedes recurrir a los hechos y hablar de las ocasiones en las que influiste en los beneficios o localizaste un error que le ahorró dinero a la empresa. Mantén una lista actualizada de estos logros y sácalos a relucir cuando te reúnas con tus superiores. No te olvides de actualizar también tu currículum con tus mayores logros.

"Al fin y al cabo, cuando los jefes miran las cifras, quieren saber quién está aportando. Si te limitas a sentarte en tu sitio y hacer un buen trabajo, existe la posibilidad de que nadie lo sepa", avisa la experta.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.