POLÍTICA
25/09/2018 19:11 CEST | Actualizado 25/09/2018 19:11 CEST

Delgado, en el precipicio: “maricón”, Villarejo, reprobación y el rechazo de Podemos

Moncloa mantiene por el momento a la ministra de Justicia

GTRES
Delgado y Marlaska

Hay comidas que se alargan horas, sobremesas eternas veneradas en la cultura española. Vinos, postres, cafés. Comensales que se ríen, comentan y critican. Y si es con marisco, mejor que mejor. Una de esas estampas se producía hace nueve años en el mítico restaurante Rianxo de Madrid.

Entonces una fiscala de la Audiencia Nacional se refería a un juez de ese tribunal en tono despectivo como "maricón". Escuchaba atentamente su mejor amigo y confidente, un juez estrella en España. Todos celebrando una medalla de un policía condecorado por el Gobierno socialista. Y alguien grababa en secreto todo lo que allí estaba pasando.

Hoy esa fiscala es la ministra de Justicia, Dolores Delgado. Su juez amigo es Baltasar Garzón, apartado de la carrera por el caso Gürtel y símbolo de la lucha contra la corrupción. El "maricón" es Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior con el Gobierno de Pedro Sánchez y compañero de mesa en el Consejo de la antigua fiscala. Y el condecorado policía es José Manuel Villarejo, el rey de las cloacas del Estado, actualmente en la cárcel y que lleva meses intentando chantajear al Estado sacando sus trapos sucios (incluidas las confesiones de Corinna).

Del no me refería a Marlaska a "sacado" fuera de contexto

Este martes, la ministra Delgado ha quedado al borde del precipicio político. Ha intentando frenar la polémica diciendo que con su "maricón" no se refería al ministro y que había hablado con él. Luego el Ministerio reconocía que sí eran palabras sobre Marlaska pero fuera de contexto y que no quería meterse con su condición sexual. A la vez se ha lanzado que se trata de unos audios manipulados y cortados publicados en la web Moncloa.com.

Es la segunda entrega de esa comida de 2009. La ministra ha cambiado la versión sobre su relación con Villarejo en varias ocasiones desde que surgiera el escándalo. Primero desmintió las informaciones sobre una reunión con el antiguo comisario, luego dijo que no había tenido contactos profesionales con él durante su etapa en la Audiencia y más tarde ha acabado reconociendo que lo ha visto hasta en tres ocasiones.

Villarejo no es una persona cualquiera, es el hombre de las sombras de la Policía, una persona a la que odia casi todo el poder español ahora mismo pero con el que convivió durante décadas. Guarda secretos de todos, empezando por la misma casa real. ¿Hasta qué punto son ciertos? ¿Dónde llega su nivel de manipulación? Son las partes de lodazal del Estado que nadie conoce realmente o dicen no conocer.

Moncloa aguanta por el momento

El Gobierno vuelve a vivir la pesadilla de otro error de casting. Pedro Sánchez sobrelleva todo esto allende el Atlántico, en mitad de su gira por Norteamérica. Este martes concretamente está en Nueva York. Por ahora, la Moncloa verbaliza en público ese respaldo a Delgado. La vicepresidenta, Carmen Calvo, ha dicho que la ministra se puede mantener "perfectamente" en su puesto. Además, la han apoyado otras de las personas más cercanas a Sánchez: Adriana Lastra (portavoz del PSOE en el Congreso) y José Luis Ábalos (ministro de Fomento). Pero con Montón también salieron todos ellos y cayó a las pocas horas.

EFE

Entre cargos del Gobierno y del PSOE vuelve ese dolor de cabeza que inundó las jornadas que acabaron con las salidas de Màxim Huerta y de Carmen Montón del Consejo de Ministros. Pero con Delgado ya la cuenta ascendería a tres, apenas superando los cien días de Gobierno. La antigua fiscala ha dicho que ha hablado con el presidente del Gobierno y que siente su apoyo.

Un día horribilis para Delgado, que también incluye una reprobación del Senado -con mayoría absoluta del PP- con la excusa de su actuación respecto al juez Pablo Llarena y su defensa en Bélgica frente a los ataques de Carles Puigdemont.

A la ministra se le atragantaba el desayuno informativo que ha protagonizado a primera hora en el club Siglo XXI con esos audios. Nada de dimitir, diciendo que no se refería a Marlaska, hablando de manipulación. Luego Justicia sí decía que no quería hablar de condición sexual de Marlaska. Cambios, contradicciones.

Se trata de una conversación privada, pero sus palabras son muy hirientes dentro del PSOE especialmente. Un contenido homófobo que resuena en un partido que tiene como una de sus grandes banderas haber aprobado la ley del matrimonio homosexual. Y también hiriente para muchas mujeres respecto al contenido de la conversación en el que dice que prefiere juicios con hombres.

El aludido, Grande-Marlaska, ha intentado durante todo el día restarle importancia en público. El titular de Interior ha aseverado que no se siente ofendido por su compañera y ha indicado que los hechos son más importantes que las palabras. Además, ha comentado en los pasillos del Senado que Delgado no tiene por qué disculparse.

GTRES

Marlaska es uno de los símbolos de diversidad del Gobierno de Sánchez, uno de los primeros ministros abiertamente homosexuales y que, por ejemplo, lideró la última marcha del Orgullo Gay en Madrid.

"Seguiremos en nuestro puesto de trabajo, colaborando y empujando para que este país sea un poquito más igual", ha remarcado. Los dos han coincidido en la sesión de control en el Senado y se han saludado de manera afable ante las cámaras.

Podemos pone la puntilla

La oposición ha salido a criticar a la ministra Delgado, empezando por el Partido Popular que ha pedido a Sánchez que convoque ya elecciones porque no se puede permitir tener a la notaria mayor del Reino mintiendo sobre su relación con Villarejo. "Ni un minuto más puede seguir como ministra", ha apostillado el 'número dos' del PP, Teodoro García-Egea.

Pero las palabras que más han escocido en el PSOE han sido las del líder de Podemos, Pablo Iglesias, que es el principal sustento en las Cortes del Gobierno de Sánchez. "Alguien que se reúne de manera afable con un personaje de la basura de las cloacas de Interior en nuestro país debe alejarse de la vida política porque hace daño a la mayoría parlamentaria que protagonizó la moción de censura", ha zanjado, poniendo a la ministra al borde del precipicio político.

Aquella comida de 2009 es hoy un problema de primer orden político. Delgado, en el precipicio. Y Villarejo, siempre en el centro de este Madrid más oscuro. Una historia de micrófonos ocultos en las cloacas. ¿Sabremos algún día toda la verdad? ¿Hasta dónde llegará el olor de las alcantarillas?