INTERNACIONAL
30/09/2018 10:02 CEST | Actualizado 30/09/2018 10:04 CEST

¿Nuevo nombre, nueva vida? Llega la oportunidad que Macedonia lleva décadas esperando

Macedonia celebra el referéndum sobre su nombre, pudiendo cerrar una disputa de casi 30 años con Grecia.

REUTERS

Érase una vez la historia de un país cuyo nombre nunca contentó a nadie. Desde su nacimiento enfrentó a unos y a otros, enquistándose tanto la disputa por cómo llamarlo, que el mundo fue testigo de enfrentamientos dialécticos, de embargos, de vetos y de una lucha por hacerse con la victoria. Macedonia era y es el país a cuyo nombre ni unos (Grecia) ni otros (Antigua República Yugoslava de Macedonia, ARYM) quieren renunciar. Los griegos no quieren que sus vecinos empleen el término de "Macedonia" y Skopie - la capital- no piensa prescindir de él. Y así llevan 27 años.

Antes de seguir leyendo... ¿Sabrías ubicar Macedonia? [Tienes la respuesta al final del texto]

Pero algo cambió el pasado 17 de junio, día en el que Grecia y Macedonia firmaron un acuerdo histórico para dar un nombre definitivo a este pequeño país balcánico: República de Macedonia del Norte. En presencia de los primeros ministros de Grecia, Alexis Tsipras, y Macedonia, Zoran Zaev, los titulares de Exteriores de ambos países rubricaron en la frontera un pacto que ha sido saludado con entusiasmo a nivel internacional.

Lo que también hicieron fue dar el primer paso para sacar a este territorio del limbo nominal en el que se encontraba, cosa que le impedía acceder tanto a la Unión Europea (UE) como a la OTAN, meta que perseguía este país desde su independencia, en 1991. Aquel 17 de junio dieron, por lo tanto, un primer gran paso dentro de lo que se prevé un largo y costoso proceso: el acuerdo tiene que ser refrendado por los Parlamentos de ambos países y, en el caso de Skopie, también implica un referéndum para enmendar la Constitución.

Y este domingo es el día en el que Macedonia celebra la consulta popular que puede facilitar el resto del proceso. Sólo puede, porque no es vinculante, pero el resultado se tendrá en cuenta. Necesita, eso sí, una participación de al menos el 50%, por lo que la movilización por el voto está siendo enorme. Es mucho lo que está en juego.

La histórica disputa

Pero, ¿cómo puede ser que la disputa por un nombre se haya convertido en un conflicto tan enquistado? ¿por qué es tan trascendental el referéndum de este domingo? No es sólo un cambio de nombre, es la oportunidad que Macedonia lleva mucho tiempo esperando. "Es algo vital para empezar, tomar una decisión como esta para un país determinado ataca el concepto de soberanía más puro: decidir cómo va a llamarse tu nación", explica Salvador Llaudes, investigador del Real Instituto Elcano, a El HuffPost.

Tomar una decisión como esta para un país determinado ataca el concepto de soberanía más puro: decidir cómo va a llamarse tu nación

"También es una cuestión vital para Grecia, que tiene una provincia al norte que precisamente se llama Macedonia. Los griegos entienden que si hay otro país, que limita y tiene frontera física con esta parte del norte de Grecia, que si se llama igual, unido a una parte de historia compartida, esto puede despertar ansias irredentistas por parte de los vecinos del norte", añade Llaudes. De ahí que, en opinión de este experto, los griegos lleven 27 años bloqueando la utilización de "Macedonia" en instancias internacionales.

Los macedonios entraron en la ONU con el nombre de "Antigua República Yugoslava de Macedonia", pero las negociaciones de adhesión a la UE están bloqueadas desde que Atenas la vetó, de nuevo, en 2008, exigiendo que su pequeño vecino renunciara al nombre de Macedonia al considerar que este sólo puede designar su provincia septentrional. "Lo que quieren evitar es que usen un nombre que para ellos es básico por esa cuestión irredentista". Grecia, en definitiva, cree que el país vecino trata de usurpar su patrimonio, especialmente el de Alejandro Magno, y que mantiene ambiciones territoriales ocultas.

EFE
Manifestación a favor del cambio de nombre.

Por eso, que ambos países hayan alcanzado un acuerdo es un paso histórico. Ahora el trabajo que hay que hacer de manera más inmediata es a nivel interno, comenzando por el referéndum en Macedonia. El gran objetivo del gobierno de este país es lograr un gran respaldo al cambio de nombre, que han vinculado al acceso a la UE y a la OTAN. De ahí la pregunta de la consulta:

Pregunta del referéndum: ¿Apoyan la integración en la UE y la OTAN al aceptar el Acuerdo entre la República de Macedonia y la República de Grecia?

La principal fuerza de la oposición, la alianza conservadora VMRO-DPMNE, considera que el planteamiento es "manipulador" y que está formulado así para evitar la pregunta directa sobre el acuerdo de nombre. Además, insisten en que no es cierto que aceptar el cambio implique integrarse en las instituciones internacionales. "Esa parte de la crítica es aceptable. Es importante destacar que no hay una correlación directa: no es que salga 'sí' en esta consulta y ya ingresen en la UE; es un proceso muy largo", explica Llaudes.

Es importante destacar que no hay una correlación directa: no es que salga 'sí' en esta consulta y ya ingresen en la UE; es un proceso muy largo

Efectivamente, este matiz es importante, pero pese a que no se dé esa correlación, lo que sí se da es una facilitación del proceso de adhesión. Cuanto mayor sean la participación y el apoyo al cambio del nombre, más contundente será el mensaje que manda Macedonia: "Esto haría que la aspiración de este país tuviera una base sólida y que a los socios les costará más decirles que no. Por lo tanto, cuanto más favorable sea el resultado, más fácil va a ser que Macedonia se acabe integrando en la UE y la OTAN".

Y ese es el argumento usado por el primer ministro macedonio, Zoran Zaev, y su gobernante partido socialdemócrata que, desde que llegó al poder en 2017, ha luchado por avanzar en el proceso de adhesión. De hecho el gobierno de Macedonia "ha fiado todo su capital político a la negociación de acceso a la UE", explica el investigador de Elcano. Los socialdemócratas no han estado solos. Han contado con el respaldo de los albaneses de Macedonia, que sueñan con la Unión Europea para salir de la miseria. Haciendo campaña del lado de este bando también ha estado el secretario de Estado de EEUU, James Mattis, quien se desplazó hasta Skopie para apoyar el 'sí' y contrarrestar lo que calificó una "campaña de influencia rusa" en la votación.

REUTERS
Mattis y Zoran Zaev este mes de septiembre en Macedonia.

Sí, la Rusia de Vladimir Putin también tiene intereses en este referéndum. Como pasó en las elecciones de EEUU y como se temió en otras grandes citas electorales, la amenaza rusa está ahí. En este caso Washington acusa a Moscú de hacer una campaña de desinformación en las redes sociales con el objetivo de que la gente vote 'no' o no acuda a votar. También cree que han enviado dinero a algunos grupos políticos para influir en ellos. ¿El motivo? Se opone a la ampliación de la OTAN hacia el este y hacia los Balcanes.

Y la cuestión rusa es uno de los factores que podría influir en una baja participación, uno de los grandes retos de esta cita.

El riesgo de no votar

"Eso está sucediendo, de manera que puede tener en principio un efecto. Si a esto le añades que tienes al principal partido de la oposición instando a no votar, gran parte no lo va a hacer", apunta Llaudes. Y por si todo esto fuera poco, hay que sumarle una situación de desmotivación para los macedonios. El Consejo Europeo decidió en junio no abrir las negociaciones de adhesión para Macedonia y Albania, prometiendo en cambio que sí las abriría si se aprobaba el referéndum y se emprendían una serie de reformas en ambos países. "Pero esto no deja de ser una promesa y puede que haya gente que piense que ya se ha hecho mucho, incluso demasiado, y que no tienen que hacer más. Y a lo mejor no votan porque, simplemente, están decepcionados".

A lo mejor no votan porque, simplemente, están decepcionados

La suma de todo esto pone de manifiesto el riesgo real de que no se alcance el quorum necesario y, por lo tanto, el respaldo que se necesita. El resultado del referéndum tiene que ser validado por el Parlamento, con una mayoría de dos tercios de la que no dispone la coalición gobernante. Por lo tanto se necesita tanto el visto bueno de la oposición. Por eso Zaev espera una fuerte participación para un 'sí' claro y contundente que lleve a los políticos a aprobar el cambio de nombre.

Y si ese 50% no se alcanza... La situación sería de incertidumbre total. "No sabemos qué pasaría con el cambio de gobierno, con el futuro europeo de Macedonia, si habría elecciones anticipadas...". Así que, se mire por donde se mire, el Gobierno necesita un gran respaldo popular.

De esta manera también lanzarían un contundente mensaje no sólo a la UE, sino también a la vecina Grecia, donde prácticamente nadie está conforme con este acuerdo, y que también tiene que ratificar el acuerdo. "Si hay algo que define a los griegos es su nacionalismo. Por lo que en Grecia se da un cóctel que dificultará la ratificación del acuerdo", explica Llaudes. Los socios de gobierno de Tsipras han dicho que tampoco lo comparten, por lo que si no logra mayoría en el parlamento tendrá que convocar elecciones. "Por lo tanto, por mucho que se avance en el referéndum, que se ratifique en el parlamento de Macedonia, luego tenemos la cuestión griega y esto tampoco va a ser fácil en ningún caso. Porque hay una cuestión de soberanía muy profunda y arraigada en los griegos", sentencia este investigador de Elcano.

Si hay algo que define a los griegos es su nacionalismo. Por lo que en Grecia se da un cóctel que dificultará la ratificación del acuerdo

Siendo optimistas, ratificado el acuerdo por parte de ambos países, quedaría la adhesión a la UE, proceso que, ni mucho menos, es corto. "Si todo fuese muy bien, entre junio y julio del año que viene se abrirían las negociaciones con Macedonia y con Albania si fuese el caso. Hay que negociar muchísimos capítulos, como unos 30. Y esto no es una cuestión de 3-5 años, sino de mínimo, mínimo 10 años, en el caso de los países de los Balcanes".

De fondo, además, una cuestión más: si la UE, sumida en una profunda crisis de identidad, está preparada para acoger a un nuevo país. Pero eso ya es otra cuestión... Comencemos por el principio: que Macedonia diga 'sí' de manera contundente en su referéndum de este domingo.

[Respuesta al reto que te planteábamos al comienzo:]

GOOGLE MAPS
La diferencia entre las dos Macedonias.

ESPACIO ECO