INTERNACIONAL
01/10/2018 10:46 CEST | Actualizado 01/10/2018 11:05 CEST

¿Quién es Kellyanne Conway, la polémica asesora de Donald Trump?

AFP
Imagen de archivo de Kellyanne Conway, asesora de Donald Trump

Ha acusado al expresidente Barack Obama de espiar con un microondas a Donald Trump, ha instado a los estadounidenses a comprar ropa de Ivanka Trump, ha aparecido en fotos sentada en el sofá del Despacho Oval descalza, se ha inventado una "masacre", ha celebrado datos del paro como si fueran éxitos del actual líder de EEUU, ha acuñado la expresión "hechos alternativos" para definir las mentiras lanzadas por el portavoz de la Casa Blanca durante las primeras 24 horas del nuevo Gobierno... Y sólo llevaba dos meses en el cargo. Elegida por el presidente Donald Trump, el perfil de Conway tiene mucho del suyo: polémica donde las haya. Pero ella no es la líder de EEUU y quizá por eso mismo desde hace un tiempo ha adquirido un perfil más bajo, cediendo todo el protagonismo a la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders.

Ahora ha vuelto a saltar a la primera línea de la actualidad. Durante una entrevista con la cadena estadounidense CNN ha asegurado que ella siente una "gran empatía" por las víctimas de agresiones sexuales, acoso y violación porque ella misma fue víctima de una agresión sexual. Esta confesión la ha hecho en el contexto de las audiencias del nominado por Trump para el Supremo, Brett Kavanaugh, sobre el que pesan tres acusaciones de abusos sexuales.

Pero, ¿quién es la (polémica) asesora del presidente?

Conway (Camden, EEUU, 1967) es la mujer con más poder dentro de la Administración Trump y, más allá de las críticas por los episodios insólitos que está protagonizando como asesora, la suya es una historia que daría para un libro. O para varios. Con una trayectoria académica brillante, Kellyane es una mujer que ha luchado siempre por lo que cree, pasando por fases más que dispares, como concursos de belleza o certámenes de recolección de arándanos. Criada por mujeres y sin padre, a sus 50 años puede decirse, aunque suene a tópico, que se ha hecho a sí misma.

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Republicana hasta la médula, Conway explicó en 2008 durante una entrevista con el medio NewsMax cómo llegó a ser la persona que es. Con desparpajo contó que ganó a los 16 años el desfile de Princesa del Arándano de Nueva Jersey de 1982 o cómo, cinco años más tarde, se erigió como la campeona mundial de recolección de esta fruta. Desde los 12 años había estado empaquetando estas bayas en una granja y era conocida como la envasadora más rápida de la costa Este. Asegura que fueron aquellos años los que la inspiraron para ser emprendedora. "Todo lo que aprendí sobre la vida y los negocios comenzó en esa granja", aseguró.

Todo lo que aprendí sobre la vida y los negocios comenzó en esa granja

Y eso fue lo que, insiste, le dio fuerzas para licenciarse en Ciencias Políticas y Derecho Por la George Washington University y fundar, en 1995, The Polling Company, la empresa de estudios de opinión que preside y gracias a la cual se ha hecho un hueco en los ámbitos más prestigiosos (y conservadores) de EEUU.

En sus ideales fundamentales, alejados de los de los republicanos —es claramente liberal en asuntos como la inmigración y el papel de la mujer en el mundo profesional— ha influido la situación en la que creció. Su padre, de origen irlandés, era dueño de una pequeña empresa de camiones, y su madre, italiana, trabajaba en un banco. Se divorciaron cuando ella tenía 3 años. "Crecí en una casa con mi mamá y su madre, y dos de sus hermanas solteras. Así que cuatro mujeres católicas italianas me criaron en una casa donde nunca hubo una sola discusión política", explicó en aquella entrevista.

Cuatro mujeres católicas italianas me criaron en una casa donde nunca hubo una sola discusión política

Por eso defiende hasta la médula el rol de la mujer, a la que considera que no se tiene que poner límites. De hecho, en un proceso electoral en el que se habló extensamente sobre las posibilidades de que Hillary Clinton rompiera el llamado techo de cristal, fue Conway la que marcó un hito al convertirse en la primera mujer en la historia de Estados Unidos que dirigió la campaña presidencial de un candidato ganador. Porque sí, ella está detrás de la victoria de Trump.

"DE DÍA SOY UN HOMBRE"

En 2005 escribió junto a la estratega demócrata Celina Lake el libro "Lo que las mujeres quieren de verdad", en el que se analiza cómo la este sector de la población está superando, poco a poco, todos los muros con los que se ha encontrado. Sin embargo, parece que para medrar en el mundo de las encuestas y la política, Conway ha tenido que distanciarse, al menos públicamente, de esa herencia femenina. "Aprendí, particularmente pronto, que hay mucho espacio para la pasión pero muy poco para la emoción... Le digo a la gente todo el tiempo: 'No se confundan, de día soy un hombre'", aseguró a la revista The New Yorker.

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Madre de cuatro hijos y casada desde hace 16 años con un abogado, George T. Conway III, conoce bien al matrimonio Clinton. Lleva "décadas" estudiando a Hillary, lo que asegura que le facilitó la campaña, por aquello de conocer bien "al enemigo", y su esposo tuvo un papel clave en el impeachment de Bill. Ella es de las pocas que puede presumir de haberle dicho 'no' a Trump. Laboralmente hablando.

Hace más de una década que conoce al actual presidente de EEUU, desde 2001, cuando compró un apartamento en una de las famosas Torres Trump en Manhattan. Además, fue asesora informal suya cuando el empresario neoyorquino sopesó lanzarse a la carrera por la Casa Blanca de 2012 y cuando, dos años más tarde, consideró la carrera de gobernador por Nueva York. Sus caminos se cruzaron de nuevo en marzo de 2015, cuando Trump le habló sobre su idea de lanzarse a la carrera por la Casa Blanca, pero Conway rechazó la propuesta.

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En su lugar, se puso a disposición del senador Ted Cruz, rival del magnate en la lucha por hacerse con la nominación del Partido Republicano. Tras la retirada de Cruz, Conway finalmente le dio el sí a Trump y en junio entró en su equipo de campaña como asesora.

Desde entonces su sonrisa la ha acompañado en cada acto y de ella se dice que es la que consiguió que Trump, inmerso en polémicas con las mujeres que no cesaban, suavizara su estilo y hasta pidiera perdón por su comportamiento en el pasado. Y después Trump ganó las elecciones en EEUU, dejando atónito al mundo entero. Y el nuevo presidente le dio el cargo de los cargos, el de asesora, una de las más próximas... Y empezó el caos. Ha sido ella Conway, a diferencia de otros consejeros como Steve Bannon o Jared Kushner, quien hasta ahora ha concedido la mayoría de entrevistas a los principales medios de comunicación del país. Ha sido ella también la que trata de descartar, con cada aparición ante los medios, lo que hasta ahora ha sido una Casa Blanca que va de la gestión de una crisis a la siguiente.

Pero no todo son buenas noticias para Conway. Las polémicas que ha ido protagonizando el tiempo que lleva en el cargo, ha provocado que medios como la NBC hayan comenzado a cuestionar su integridad. Hasta el punto de que periodistas como Mika Brezinski, de NBC, ha explicado que han dejado de invitar a Conway a su programa Morning Joe porque no creen en "las noticias falsas o en la información que no es veraz".

Quizá por eso ha dejado de ser una habitual de las televisiones. Falta por ver cómo Conway capea las siguientes tormentas que —seguro— vendrán a partir de ahora en el Gobierno de Trump. Si argumenta o no más "hechos alternativos" que cuestionen su profesionalidad.

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