INTERNACIONAL
02/10/2018 12:48 CEST | Actualizado 02/10/2018 13:05 CEST

'The New York Times', crítico con Rajoy: "Cuando se fue a su casa a vivir de las rentas..."

"El PP, incapaz de ver una crisis aunque se la pongan delante", prosigue el artículo de opinión.

EFE
Imagen de archivo de Mariano Rajoy.

Sin tapujos, contundente y en un lenguaje al alcance de todos. Así está escrito el artículo de opinión que este martes firma el escritor Diego Fonseca en la edición en castellano de The New York Times. Fonseca analiza el primer aniversario del 1-O y lo hace abiertamente. ¿Una prueba? Cómo se refiere a la salida del Gobierno del expresidente de España: "Cuando Rajoy se fue a su casa a vivir de las rentas...".

El autor de El independentismo catalán a un año del referéndum: ¿Dónde están las urnas?, analiza de esta manera cómo la llegada al poder de Pedro Sánchez cambió los papeles que desempeñaba cada uno en la cuestión catalana. "Sánchez abrió una carpeta de ofertas tentadoras que acabó con las noches borrascosas del PP..." y prosigue: "Sánchez comenzó un blitzkrieg de relaciones públicas que descolocó al independentismo. Los catalanes se habían acostumbrado a ser los chicos buenos de la película por enarbolar el acto heroico de la autodeterminación pacífica ante el gobierno tosco de PP, incapaz de ver una crisis aunque se la pongan delante".

Lo que hoy queda es una sensación de cansancio, desgaste y hastío

Eso sí, ahora, en opinión del autor, la situación en Cataluña no es mucho mejor que hace un año. "Ya no está el alegre fervor de los catalanes que soñaban que serían independientes, ni la furia de la derecha española que los acusaba de soberbios petulantes, ni el titubeo de la izquierda o el desconcierto de la Unión Europea. No: lo que hoy queda es una sensación de cansancio, desgaste y hastío", sentencia.

Fonseca tampoco escatima a la hora de tirar de ironía para referirse al expresidente de la Generalitat: "Con los líderes que funcionaban de contrapeso en prisión, todo cuanto queda de visible en el procés es el flequillo de Puigdemont". Hace referencia también a cómo vive en el exilio: "Maneja el govern catalá a control remoto: su sucesor, Quim Torra, actúa más como su asistente administrativo y megáfono personal que como presidente real de la Generalitat, que apila críticas por su anomia e inmovilismo".

"Como esas viejas estrellas del espectáculo que se empecinan por seguir, el exgobernante está construyendo una parodia de sí mismo —y, con él, del independentismo", prosigue el texto, para acabar abogando porque se abra una nueva etapa. "Si a un año del 1O, el independentismo quiere construir un movimiento capaz de discutir su destino nacional a través de una solución plebiscitaria —como lo hicieron Quebec o Escocia—, deberá correr la cortina tras Puigdemont".

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