INTERNACIONAL
05/10/2018 09:58 CEST | Actualizado 05/10/2018 09:59 CEST

Occidente acusa a Rusia de una vasta ciberconspiración

"La espionitis aguda de los occidentales cobra importancia", ha respondido el Gobierno ruso.

EFE
El presidente ruso, Vladimir Putin, en una imagen de archivo.

Varias potencias occidentales han acusado este jueves a Rusia de orquestar ciberataques mundiales, incluido uno a la sede de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) en Holanda, país que ha expulsado a cuatro espías rusos.

El Departamento de Justicia estadounidense ha anunciado la imputación de siete presuntos miembros de la inteligencia militar rusa, el GRU, por una campaña global de ciberataques contra sectores deportivos, una agencia internacional y una firma especializada en energía nuclear.

Poco antes, las autoridades holandesas habían anunciado que han expulsado a cuatro agentes rusos del GRU en abril, después de que intentaran llevar a cabo un pirateo de la OPAQ, con sede en La Haya.

En aquel momento, la organización analizaba un presunto uso de armas químicas en Siria, que los países occidentales atribuyeron a las fuerzas del régimen sirio, respaldado por Moscú; y el envenenamiento con una sustancia neurotóxica del exespía ruso Serguéi Skripal en Inglaterra, del que Londres acusó también a Rusia.

La operación policial en Holanda contó con la ayuda de Reino Unido, que también acusó este jueves a la inteligencia militar rusa de algunos de los principales ciberataques realizados en el mundo en los últimos años.

Con la operación expuesta hoy hemos arrojado nueva luz sobre las inaceptables actividades cibernéticas del servicio de inteligencia militar ruso

"Con la operación expuesta hoy hemos arrojado nueva luz sobre las inaceptables actividades cibernéticas del servicio de inteligencia militar ruso", han afirmado a través de un comunicado conjunto la primera ministra británica, Theresa May, y su homólogo holandés, Mark Rutte.

Los ciberespías

El jefe de los servicios de inteligencia holandeses, el general Onno Eichelsheim, ha identificado a los cuatro hombres como Oleg Sotnikov, Alexéi Morenets, Alexéi Minín y Yevgueni Serebriakov, y ha confirmado que llegaron a Ámsterdam el 10 de abril con pasaportes diplomáticos rusos.

Un día después, alquilaron un Citroen y realizaron un reconocimiento en torno a la sede de la OPAQ, vigilados todo el tiempo por la inteligencia holandesa. Dos días más tarde, estacionaron en el aparcamiento de un hotel cercano a la sede del organismo, desde donde tomaron fotos, según ha explicado Eichelsheim.

Es imposible que [Moscú] niegue lo que ha salido a la luz

Los servicios holandeses neutralizaron después a los cuatro rusos y encontraron en el vehículo equipos electrónicos para interceptar la red wifi y los códigos de acceso de la OPAQ, así como un tique de taxi desde el cuartel del GRU en Moscú hasta el aeropuerto Sheremétievo de la capital rusa.

La computadora portátil de uno de los cuatro tenía signos de conexiones a redes de Brasil, Suiza y Malasia, en este caso en relación con la investigación del derribo del vuelo MH17 en Ucrania en 2014.

La OPAQ ha confirmado a través de un comunicado que "desde principios de 2018" ha constatado "un aumento de las actividades relacionadas con la ciberseguridad".

El primer ministro Rutte ha dicho que habían tomado la "infrecuente y poderosa" medida de publicar detalles de una operación de inteligencia para exigir cuentas a Rusia. "Es imposible que [Moscú] niegue lo que salió a la luz", ha dicho a la televisión NOS.

El caso en EEUU

Los cuatro rusos presuntamente involucrados en el ataque a la OPAQ aparecían en la lista de los siete hombres imputados por la justicia estadounidense.

John Demers, fiscal general adjunto de Estados Unidos para Seguridad Nacional, ha confirmado que entre los objetivos conocidos del ataque se encontraban también la FIFA y la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), así como la empresa de energía nuclear estadounidense, Westinghouse.

Demers ha dicho que las operaciones, que se remontan a 2014, "involucraban acceso sofisticado, persistente y no autorizado a las redes de computadoras con el propósito de robar información privada o sensible".

El caso se solapa con la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la presunta injerencia rusa en las elecciones presidenciales estadounidenses. Dos de los hombres señalados este jueves fueron parte de los inculpados en julio en aquella investigación.

ILLUSTRATION: DAMON DAHLEN/HUFFPOST; PHOTOS: GETTY IMAGES
El fiscal especial Robert Mueller, en el centro, es el encargado de llevar a cabo la investigación por la injerencia rusa en las elecciones estadounidenses de 2016. Según se cree, el presidente ruso, Vladimir Putin, inclinó la balanza para que ganara Donald Trump.

Según la inteligencia estadounidense, el GRU dirigió el pirateo en 2016 del partido Demócrata para ayudar al republicano Donald Trump a alcanzar la presidencia.

Horas antes, Londres había anunciado por primera vez que su Centro Nacional de Ciberseguridad (NCSC) podía vincular directamente al GRU y, en última instancia, al Kremlin con varios importantes ataques informáticos, incluidos el del partido demócrata estadounidense y las filtraciones de documentos confidenciales tras el pirateo en 2017 de la base de datos de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), con sede en Montreal.

"El gobierno de Canadá estima con un alto nivel de confianza" que los ataques fueron responsabilidad del servicio de inteligencia militar ruso, confirmó después su cancillería en un comunicado.

En esta respuesta coordinada de occidente, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha urgido a Rusia a "cesar su comportamiento temerario" y la Unión Europea ha condenado la "agresiva" campaña de ciberespionaje rusa.

Rusia, que siempre ha negado toda implicación en estos casos, ha reaccionado con ironía a las nuevas acusaciones. "La espionitis aguda de los occidentales cobra importancia", ha escrito el ministerio ruso de Relaciones Exteriores a través de un comunicado, y ha denunciado un acto de "propaganda".