Jordi Roca habla de su enfermedad: "La única salida es estar de buen humor"

Jordi Roca habla de su enfermedad: "La única salida es estar de buen humor"

"Alguien me preguntó cómo podía trabajar y sonreír con todo lo que me pasaba".

GTRESONLINE

El chef Jordi Roca habló este domingo de la enfermedad neurológica y rara que padece, llamada distonía, en una entrevista en El Periódico en la que explica cómo lo sobrelleva y cómo ha compaginado el éxito profesional con ella.

"Sería bueno dar valor a cómo afrontar una situación así e intentar revertirla. Alguien me preguntó cómo podía trabajar y sonreír con todo lo que me pasaba. La única salida es estar de buen humor, encarar mi realidad con optimismo", empieza explicando.

El mal que padece comenzó a manifestarse en otoño de 2010, cuando se le agarrotó el cuello. La situación se le agravó en la primavera de 2016, al quedarse afónico de forma súbita.

"En octubre del 2010, llegué al restaurante para el servicio de la noche y me senté en el despacho ante el ordenador y... ¡crack! '¿Qué pasa?'. Intentaba bajar la cabeza y no podía. Había tenido tortícolis y aquello era diferente. Me asusté. La cabeza hacía cosas que no le había ordenado.Tenía una reunión con mis hermanos. Salí con la mano en el cuello y la cabeza hacia arriba", rememora en El Periódico.

"NO PODÍA CONTROLAR LA CABEZA"

"Preocupados, mis hermanos querían saber qué pasaba. No podía controlar la cabeza. Esa noche no hice el servicio. Me fui a dormir. Al día siguiente notaba tensión en el cuello, pero no tanta. Fui al fisioterapeuta. Soy un experto en posturología. Me lo arreglaron todo. El cuerpo, perfecto, pero no el cuello. La idea general era que mi postura de trabajo había creado esa tensión", continúa relatando.

"Me deprimí, me resigné: 'Es lo que me ha tocado'. Una pesadilla que se ha ido borrando. El psicólogo me ha ayudado a llevar la carga. Aligera las dudas, aporta serenidad", admite.

El Periódico apunta a que los comentarios de la gente en las redes sociales no ayudaron en absoluto. Su obligación de alzar la barbilla fue interpretada como soberbia o arrogancia y otros aseguraron que todo era consecuencia de las drogas.

Después llegó la pérdida de la voz: "Mi cuerpo pasó por un 'shock' emocional.Los momentos de estrés provocan cambios profundos. Mi cerebro desconectó y desaprendí a hablar. Para recuperar la voz tengo que coordinar el diafragma de una manera natural".

Roca admite que, en algunas fases, el miedo se apoderó de él: "Pensaba que me volvía loco. Cuando tu cuerpo no obedece... Pánico. Primero el cuello, después la voz y a continuación, ¿qué?, ¿la mano, el pie?". Pero, ahora, ya no le teme a nada: "Sé que seré como antes. ¡O mejor!".