INTERNACIONAL
16/10/2018 04:22 CEST | Actualizado 16/10/2018 04:26 CEST

821 millones de personas en el mundo no comen lo suficiente; 672 millones son obesas

Muchos países tienen que hacer frente a ambos fenómenos a la vez.

MOHAMMED HUWAIS via Getty Images
Un niño yemení malnutrido yace en una cama de un centro de tratamiento en Sanaa.

"En América Latina el hambre no es porque no hay alimentos, sino porque las personas no tienen los recursos suficientes para poder adquirirlos de calidad, por eso es necesario avanzar en programas de desarrollo en territorios que generen oportunidades económicas".

Este es el mensaje que ha lanzado el coordinador de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para Mesoamérica, Tito Díaz, tras las conclusiones del informe de la organización de la ONU en el Día Mundial de la Alimentación.

En el combate de la subalimentación, que afecta a 821 millones de personas en el mundo, es necesario hacer alianzas entre instituciones locales, academias, agricultores, para erradicar el hambre y la malnutrición al 2030, para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

"Para lograr este objetivo se requiere focalizar muchas políticas en poblaciones vulnerables, trabajar con comunidades indígenas, agricultores familiares, mujeres rurales, y articular normativas de manera integral, a fin de erradicar la pobreza", ha explicado Díaz.

Los detonantes de la inseguridad alimentaria mundial son la pobreza, los desastres naturales, la desigualdad y el manejo no sostenible de los recursos naturales y los conflictos.

El ente mundial ha recordado que los niveles de obesidad están aumentando rápidamente y muchos países experimentan la doble carga del hambre y la obesidad, pues 1.900 millones de personas padecen sobrepeso, de los cuales 672 millones son obesas.

Actualmente es más barato conseguir alimentos ricos en sal, grasas y carbohidratos que comida saludable, por eso FAO busca mejorar la productividad en los diferentes sectores para que cuenten con productos comestibles de calidad.

Los países en donde la gente no puede permitirse comer

Sudán del Sur y el nordeste de Nigeria son los dos lugares del mundo donde la gente menos puede permitirse un plato de comida, ya que cuesta más de lo que la mayoría de la población gana, según un estudio del Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Este proyecto de la ONU ha publicado un índice por el Día Mundial de la Alimentación en el que evalúa a 82 países en desarrollo en función del porcentaje medio de ingresos diarios que tienen que dedicar sus habitantes para lograr un plato casero de 600 kilocalorías.

La lista está encabezada por segundo año por Sudán del Sur, país en guerra donde más difícil resulta hacerse con un plato sencillo como una sopa o un guiso con frijoles o lentejas acompañado de un puñado de arroz o granos, agua y aceite.

Tomando como referencia el coste de 1,2 dólares que esos ingredientes tendrían para un neoyorquino (el 0,6% de su paga diaria), un sursudanés necesitaría los ingresos de más de dos días para costearse algo similar, lo que en la ciudad de Nueva York equivaldría a pagar 348 dólares.

En el nordeste de Nigeria, una persona debería pagar el equivalente a 222 euros en un país rico como EEUU por ese mismo plato. "En esos dos países la gente debe gastar más del 100% de sus ingresos para comer una vez al día", ha explicado a Efe el economista jefe del PMA, Arif Husain.

Perú, donde un plato de comida es más asequible

Hay otros países, como República Democrática del Congo o Yemen, donde los ciudadanos gastan del 20 al 40% de sus ingresos diarios para comprar un plato de comida.

En muchos países en desarrollo, la situación mejoró en 2017 por el crecimiento económico, mayor estabilidad, mejores condiciones de cultivo o más asistencia humanitaria, si bien a menudo el coste relativo de los alimentos sigue siendo desproporcionado en relación con el ingreso.

Al margen de los países ricos, Perú es el país de la lista donde un plato de comida es más asequible (representa el 1,6% del ingreso diario per cápita), seguido de Laos y Jordania.

Los agroquímicos preocupan

En el foro "Nuestras acciones son nuestro futuro. Un mundo #Hambre Cero para 2030 es posible", la FAO ha señalado también el creciente uso de agroquímicos que causan enfermedades en un gran número de personas cada año.

"La producción de alimentos en zonas agrícolas en los últimos 50 años se ha cuadruplicado, pero a la vez ha aumentado hasta siete veces el uso agroquímicos; muchas de esas sustancias tóxicas causan daños renales, por eso promovemos la agroecología para producir alimentos mas naturales", ha detallado.

"Unas de las principales políticas que ha desarrollado la FAO son los programas de alimentación escolar, en la que hemos apoyado a 17 países, que han evolucionado de un vaso de leche y galleta a dar una dieta equilibrada", ha enumerado.