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20/10/2018 10:26 CEST | Actualizado 04/03/2019 14:23 CET

La cerveza existe gracias a las mujeres

Y no lo decimos nosotros. Lo dice la Historia.

DEA/G. DAGLI ORTI via Getty Images
Una escultura de piedra caliza pintada de una mujer elaborando cerveza en Egipto. Data de alrededor de 1900.

La cerveza ha avanzado mucho en sus 5000 años de historia. Aunque todavía haya mucha gente que asocie la cerveza a los hombres, a lo largo de siglos la cerveza estuvo intrínsecamente ligada a las mujeres.

Se cree que la primera receta escrita de cerveza fue el Himno a Ninkasi, en torno al año 1800 a.C. Ninkasi era la diosa sumeria de la cerveza, y los sumerios fueron uno de los primeros pueblos que dieron muestras de beber cerveza. No obstante, la cerveza precede a esta receta: los arqueólogos sitúan el primer consumo de bebida fermentada hace 9000 años y los primeros signos de cerveza, unos 4000 años después. Muchos creen que la cerveza propulsó el cambio de la civilización del Paleolítico al Neolítico cuando los cazadores-recolectores se dieron cuenta de que tenían que instalarse en algún lugar para poder cultivar semillas.

Desde el principio, la producción de cerveza, una tarea culinaria, era obra de las mujeres. Tanto los sumerios como los egipcios alababan a las diosas de la cerveza y asociaban la destilación a las mujeres. Además de a Ninkasi, los sumerios tenían a Kubaba. Ella fue la única mujer de la lista de reyes de los sumerios, y se ganó su papel de gobernante no por nacimiento, sino por su trabajo como cervecera. Los egipcios veneraban a la diosa de la cerveza Menqet, y celebraban a la hija del dios sol Ra, Sekhmet, cuyos crueles modales se calmaban con la cerveza.

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Según la mitología egipcia, Menqet era la diosa de la cerveza, y gobernaba en el Campo de Juncos.

Incluso cuando se empezó a vender la cerveza, las mujeres siguieron al mando. Patty Hamrick, escritora con un máster en Antropología arqueológica, imparte un curso llamado La Arqueología de la Cerveza en la Brooklyn Brainery de Nueva York. Hamrick apunta al Código de Hammurabi de Mesopotamia, una de las primeras listas de leyes escritas, como prueba de la autoridad de las mujeres en la cerveza.

"El acadio es un idioma [de Babilonia] con géneros, y cada vez que se elaboraba una ley sobre cualquier cosa relacionada con una taberna —como no poner un precio demasiado alto a la cerveza— todas las menciones al dueño de la taberna iban en femenino, hablaban de 'ella", señala la experta.

El concepto de tabernera (en inglés alewife, literalmente 'mujer de cerveza') surgió en torno al siglo V d.C. Las mujeres elaboraban grandes cantidades de cerveza para sus familias y solían tener excedentes, así que para avisar de que tenían cerveza extra a la venta, ponían unas hojas de plantas sobre su puerta o, en algunos casos, una escoba (las taberneras a veces también se ponían en la esquina con un sombrero alto para avisar, y tenían gatos para cazar a las alimañas que se comían su grano; de ahí que se especule con que la imagen de la tabernera dio lugar a la imagen de la bruja). Algunas taberneras —o fabricantes de cerveza— llegaban a crear versiones improvisadas de bares en su propia casa).

Hamrick asocia el giro de la elaboración de cerveza de las mujeres a los hombres con el desarrollo de los gremios cerveceros. El primer gremio se fundó en Londres alrededor del año 1200, y se expandieron sobre todo en el siglo XVI.

"Es ahí cuando empezamos a ver que la gente crea reglas sobre la elaboración de cerveza, y cuando prevalece el uso de lúpulo para que la cerveza dure más y se pueda producir en mayores cantidades a la vez y transportar a diferentes ciudades y países", cuenta Hamrick a la edición estadounidense del HuffPost. "La cerveza pasaba a una mayor escala".

Aunque el lúpulo y su poder conservante frueron el principio del fin del dominio de las mujeres en la cerveza, se cree que fue una mujer quien escribió por primera vez sobre sus propiedades científicas, afirma Jeffrey Pilcher, autor y profesor de estudios de alimentación en la Universidad de Toronto Scarborough. La abadesa benedictina Hildegarda de Bingen fue maestra cervecera y herborista, que ya documentó el uso del lúpulo en la cerveza allá por el siglo XII.

Cuando la cerveza pasó de una industria casera a un gran negocio con comercio de importación y exportación, en el ámbito del hogar se perdió. Además de los gremios, los funcionarios del gobierno establecieron reglas para aprovechar el poder de venta de la cerveza. En Brujas (Bélgica), la primera asociación de trabajadores cerveceros se reunió en 1447 para protegerse de "mesoneros, mujeres y decanos".

La Revolución Industrial mejoró además la eficiencia de la elaboración y transporte de la cerveza en todo el mundo. A principios del siglo XX, la producción de cerveza —y, por consiguiente, su consumo— estaba casi completamente en manos de hombres.

"La cerveza empezó a conocerse como bebida de hombres porque estaba hecha por hombres", comenta Teri Fahrendorf, maestra cervecera desde hace tres décadas y fundadora de la Pink Boots Society (PBS), una organización de mujeres en la industria cervecera. "Desapareció el trabajo en equipo que había existido anteriormente en la cerveza, y las mujeres tenían una nueva imagen: recatadas, virginales, casadas. De repente, no era muy femenino lo de tomarse una cerveza".

Cuando las mujeres occidentales entraron de forma masiva en el mundo laboral durante los años 60 y 70, las cervecerías se convirtieron en una opción de empleo. Ha sido una lucha tratar de superar las actitudes del consumidor y las campañas de marketing —que cosifican a las mujeres o sugieren que necesitan su propia cerveza especial—, pero se está produciendo un cambio real, especialmente en los últimos años.

"Actualmente hay muchas mujeres en la industria cervecera, muchísimas más que cuando empecé mi carrera", observa Tonya Cornett, maestra cervecera en Investigación y Desarrollo de 10 Barrel Brewing, en Oregon (EE UU). "Las mujeres siguen trabajando en ello y causando un considerable impacto. [...] La mayoría de las artesanas que conozco quieren que se las conozca por la calidad de la cerveza que elaboran, en lugar de centrarse continuamente en el hecho de que son mujeres".

Es difícil acceder a las estadísticas, pero un estudio de la Universidad de Stanford descubrió que el 20% de las cervecerías estadounidenses abiertas en 2014 tenían una cofundadora mujer; sólo el 2% estaban exclusivamente llevadas por mujeres. Además, sólo el 4% de las cervecerías que analizaron tenían una maestra cervecera mujer.

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La cervecera Emilie Stewart, de Blue Moon Brewing Co., en el centro, charla con otras mujeres cerveceras durante un evento de Pink Boots Society en marzo de 2018.

El crecimiento es lento, pero sostenido, y no es difícil encontrar buenas noticias. En 2014, Bélgica tuvo su primera maestra cervecera trapense. Cada vez más mujeres están abriendo cervecerías en la boyante industria de la cerveza artesana, y la cantidad de trabajos que las mujeres prueban en el mundo de la cerveza se está expandiendo, ya sea como cicerones para explicar programas cerveceros en bares y restaurantes o como científicas que llevan a cabo controles de calidad en cervecerías o abren laboratorios de levadura. En cuanto al consumo, un reciente estudio de Brewers Association reveló que el 31% de los bebedores de cerveza artesana son mujeres, siendo el 29% en 2015, señala Grace Weitz, que tiene un máster en estudios alimentarios y es jefa de marketing de la revista cervecera Hop Culture.

El aumento actual de mujeres en la industria es evidente si se echa un vistazo a la Pink Boots Society [Sociedad de las botas rosas]. La organización comenzó como una lista de todas las mujeres cerveceras que Teri Fahrendorf conocía o de las que había oído hablar durante un viaje cervecero de 2007. En ese momento había 60 personas en su lista, y en su primera reunión en 2008 acudieron 16 cerveceras y seis escritoras sobre cerveza. Según la actual presidenta de PBS Laura Ulrich y la consejera Jen Jordan, a día de hoy cuentan con 2.090 miembros, 72 secciones estatales y 13 secciones internacionales, y crecen a una media de 157 miembros por mes.

Hop Culture celebró en agosto el papel actual de las mujeres en el mundo de la cerveza con el festival Beer With(out) Beards [Cerveza con o sin barba], que duró una semana. Encabezado por Weitz, entre los actos se incluían paneles sobre la historia de las mujeres y la cerveza y sobre la presencia de las mujeres en medios relacionados con la cerveza.

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La Pink Boots Society comenzó como una lista de 60 mujeres cerveceras y a día de hoy ya cuenta con más de 2090 miembros.

"Las mentes están cambiando, como en cualquier industria", sostiene Ann V. Reilly, coordinadora de eventos y promociones en Five Boroughs Brewing Co. "En nuestro bar había una trabajadora que es mujer, mide 1,50 y está muy delgada, pero puede levantar sin problema un saco de semillas como el que más. La cerveza es para todo el mundo, da igual tu origen. Tenemos que dejar a un lado los estereotipos".

Algunas mujeres de la industria creen que entender la historia del rol de las mujeres en la cerveza no es tan importante como centrarse en las costumbres actuales, mientras que otras personas, como Grace Weitz, piensan que entender la historia nos ayudará a no repetir nuestro pasado (de expulsar a las mujeres de la cerveza). Weitz confía en que con eventos como Beer With(out) Beards y organizaciones como Pink Boots Society y su labor de concienciación, el sexo (masculino o femenino) no será necesariamente un tema de discusión en el futuro.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' EEUU y ha sido traducido y adaptado del inglés por Marina Velasco Serrano.

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