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24/10/2018 09:18 CEST | Actualizado 24/10/2018 09:18 CEST

13 errores que pueden arruinar una entrevista de trabajo

Un mal movimiento y puedes acabar descartado de un plumazo.

FluxFactory via Getty Images

Después de meses de investigación, puede que tu búsqueda de empleo esté a punto de terminar. Has pasado el proceso de selección por internet y has clavado la entrevista telefónica. Ahora toca convencer a tu potencial futuro jefe.

Pero cuidado, un mal movimiento y puedes acabar descartado de un plumazo. Para evitar que suceda esto, la edición estadounidense del HuffPost se ha puesto en contacto con profesionales de contratación para saber con qué errores arruinaron su entrevista de trabajo algunos aspirantes. Así evitarás cometerlos tú también.

1. Fingir que no tienes defectos

"Uno de los errores que más cometen los aspirantes en el proceso de búsqueda de empleo es negarse a admitir que no son perfectos. Nadie es perfecto: ninguno de mis candidatos ni ninguno de nuestros empleados, ni siquiera yo. Cuando pregunto '¿Cuál es tu mayor debilidad?' no es una pregunta trampa para obligarte a revelar tus peores defectos, sino que estoy intentando ver si eres consciente de que no tienes la solución para todo y saber si estás dispuesto a hablar de forma sincera y abierta sobre ello. La falta de honestidad es un rasgo muy tóxico en el trabajo y si das una respuesta muy genérica o una que contradice algo que has dicho anteriormente, se encienden las alarmas". — Jon Hayes, del equipo de marketing en Authority Hacker.

2. Hablar mal de jefes anteriores

"Hablar mal de empresas anteriores no suele hacer ningún bien a los aspirantes. Los entrevistadores, por lo general, no pueden juzgar la veracidad de la historia, de modo que tienden a dar por hecho que el aspirante tuvo una actitud negativa. Algunos candidatos me han dicho cosas como 'fue un error trabajar ahí', 'no me llevaba bien con mi superior' o 'no me gustaba la política de la empresa', sin explicar nada más. Yo recomiendo ceñirse a los hechos y dejar las emociones aparte. Por ejemplo: 'Me cambiaron de jefes tres veces en un año, así que empecé a buscar trabajo'. Tiene sentido que quieras dejar de trabajar en una empresa así". — Miki Feldman Simon, fundadora de IamBackatWork.

3. No haberte molestado en mirar la web de la empresa

"Hice unas cuantas entrevistas a unos candidatos que ni siquiera le habían echado un vistazo a la página web. A día de hoy, eso no es una opción, es una obligación. Les pedí opiniones sobre la página web y alguna recomendación y se quedaron en blanco mirándome. Creo que es necesario venir preparado como punto de partida, haber mirado la web y tener una opinión, aunque no seas experto".Mark Krenn, fundador de Coastal Creative.

4. No dar las gracias

"Teníamos un candidato para un puesto de principiante que parecía idóneo: una carta de presentación estupenda y experiencia aceptable. Pasamos por el proceso de selección, hubo mucho intercambio de correos electrónicos y unas cuantas entrevistas presenciales antes de enviarle nuestra oferta. Lo que nos impactó en este proceso es que el candidato no hizo en ningún momento muestra de gratitud alguna. No había ningún gracias en sus correos electrónicos. Ni siquiera en las entrevistas presenciales le dio las gracias a ninguno de los miembros del equipo. Este detalle debilitó las posibilidades del candidato a la hora de trabajar en nuestra empresa". — Amy Hyde, directora de operaciones de Outspoken Media.

5. Pensar que es la hora feliz

"Las entrevistas por videoconferencia son cada vez más comunes y, desde mi experiencia, hay candidatos que no se las toman en serio ni recuerdan que todo lo que dicen y hacen está grabado. Entrevisté una vez a un candidato para un puesto de trabajo tecnológico y, a mitad de entrevista, alargó el brazo para coger una cerveza. Se la llevó a la boca y dio un sorbo antes de responder a la pregunta. Lo hizo de forma muy despreocupada. '¿Eso es una cerveza?', le pregunté. 'Sí, una India Pale Ale', respondió. Vale que la entrevista era a las 4 de la tarde, pero esto no era una happy hour. La conversación terminó al momento". — Alison Daley, fundadora de Recruiting Innovation.

6. Negociar como un principiante

"Un candidato me planteó lo siguiente durante la entrevista de trabajo: 'Ya sé que por teléfono con los de recursos humanos he dicho que me parecían bien los 70.000 dólares de salario, pero debido a mis facturas y los próximos gastos de mi boda, no serán suficientes para mí. ¿Reconsideraríais pagarme 85.000 dólares si me contratarais?'. Era bastante joven y no sabía cómo negociar un contrato. Lo ideal para este joven habría sido presentar una contraoferta y no mezclar los motivos personales que le hacían necesitar un salario más alto". — Sukhjot Basi, director general de Bank Yogi.

7. Traspasar el límite entre la confianza y la arrogancia

"En una ocasión entrevisté a un candidato que básicamente no me dejaba hablar ni hacerle preguntas para examinar su preparación y conveniencia para el puesto. En vez de eso, empezó a preguntar cosas sobre la empresa y sobre mi trasfondo, contó largas historias sobre sus grandes logros y terminó la entrevista de 15 minutos preguntando cuándo se incorporaba. Su arrogancia superó los límites, así que terminé la entrevista sin molestarme en averiguar más sobre sus aptitudes. Se sienta seguro o no un candidato, tiene que parecerlo en la entrevista para tener éxito, pero cuando la seguridad se convierte en arrogancia, lo fastidia". — Kris Hughes, alto directivo de marketing de contenidos de ProjectManager.com.

8. Querer trabajar a dos bandas

"Llevábamos un tiempo buscando un ingeniero informático para una gran start-up. Uno de los candidatos que encontramos era un genio. Superó cuatro rondas de entrevistas, resolvió varios problemas de ingeniería informática y superó un examen de cuatro horas con solo dos cafés y una bolsa de Cheetos mientras les retransmitíamos las imágenes a otras cuatro personas que vigilaban todos sus movimientos. Era brillante, claramente, y tenía la experiencia necesaria y las aptitudes al día. Llega el día final, se dispone a hacer la entrevista de presentación con nuestro cliente y dos minutos antes va y me llama para decirme que ha decidido seguir en su antiguo trabajo y que quiere hacer los dos trabajos a tiempo completo. Estaba seguro de que tendría más que suficiente con cuatro horas de sueño y que trabajar en los dos sitios sería una buena forma de pagar antes la hipoteca. Le pedí que no se lo dijera al equipo de mi cliente (ya averiguaríamos después si había algún modo de lograr que saliera bien la cosa). Al final, decidió contarlo e intentar negociar el horario en su primera reunión con el cliente". — Ihor Shcherbinin, director de contrataciones de DistantJob Remote Placement Agency.

9. Presentarte con un amigo (o con tu madre)

"Aunque es comprensible que quieras encajar las entrevistas de trabajo en tu rutina diaria, no conviene que vayas con la pareja, con los padres o con alguna persona a la que tengas que cuidar. Yo me quedé impactado cuando un candidato se presentó a la entrevista sin despegarse de su madre. No era un puesto de perfil bajo ni para un recién graduado, pero aunque lo hubiera sido, me habría resultado raro. Si hay alguien contigo por el motivo que sea, pídele que te espere fuera o en una cafetería cercana hasta que hayas terminado". — Jon Brodsky, director nacional de Finder.com.

10. No hacer preguntas

"Al final de una entrevista, la mayoría de los encargados de contrataciones preguntan a los candidatos si tienen alguna duda. Si dicen que no, es una muestra de que no les importa lo suficiente la oportunidad de trabajo o la empresa. También indica que no han dedicado un minuto a investigar un poco antes de la entrevista. No haber investigado transmite la idea de que el trabajador probablemente sea algo vago. En la actualidad, la mayoría de las empresas tiene presencia en internet y en redes sociales y ofrecen mucha información con la que moverte, así que no debería llevar mucho tiempo reunir los datos suficientes para hacer unas pocas preguntas simples. Plantear buenas preguntas puede hacer ver al entrevistador lo interesado que está el candidato en ese puesto de trabajo. Por mucho que a las empresas le gusten unos candidatos, estas también quieren gustarles a ellos. Nadie quiere contratar a una persona que va a perder el interés e irse durante el primer año". — Jason Carney, director de recursos humanos de WorkSmart Systems.

11. Mentir sobre tus contactos

"Una vez entrevisté a una mujer que afirmaba ser muy amiga de alguien de la oficina; hablaba de su familia y de lo mucho que la quería. Sin embargo, cuando pregunté sobre ello, empezó a decir que en realidad solo se conocían. Al final, cuando llamamos a su antiguo jefe, nos dijo que esta mujer era una mentirosa compulsiva, entre otras cualidades negativas". — Sharon Kaslassi, supervisora de relaciones con los medios de Blonde 2.0.

12. Ser maleducado con los recepcionistas

"Aunque los miembros jóvenes de menor rango no tenían demasiada influencia en las posibilidades de contratación de un candidato, me gustaba saber su opinión antes de decidirme, así que pedía a los candidatos que comieran con nuestros trabajadores jóvenes. Algunos candidatos no se daban cuenta de que la comida, aunque era una situación más informal, seguía formando parte del proceso de contratación. Me gusta escuchar lo que sale a la luz en un escenario más relajado. ¿Ha tratado el candidato a todo el mundo con dignidad y respeto? ¿Ha ignorado a los jóvenes de menor rango como si no fueran importantes? Cuando buscas jugadores para tu equipo, quieres información, especialmente de todos aquellos que interactúan con el candidato, incluidos los recepcionistas". — Alexander Lowry, profesor universitario de Finanzas en Gordon College.

13. Acosar a los trabajadores

"Hubo un candidato que llamó a la oficina una docena de veces para hablar con distintas personas de dentro de la organización. Lo que no sabía era que los trabajadores tenían un identificador de llamadas y se dieron cuenta de que, cuando no conseguía lo que quería, seguía llamando y llamando. Incluso colgaba el teléfono si respondía la misma persona de antes y creía que así engañaba a los recepcionistas. No hace falta aclarar que no lo contratamos". — Brianna Rooney, fundadora y directora general de Techees.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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