INTERNACIONAL
25/10/2018 10:38 CEST | Actualizado 25/10/2018 10:40 CEST

Pide a los ladrones que le roben más tarde, siguen su consejo y acaban detenidos

Los delincuentes se pasaron por un local de Charleroi (Bélgica) hasta en tres ocasiones y, claro, al final la Policía los estaba esperando.

RTL / FACEBOOK
Los ladrones, en el local de Montignies-sur-Sambre donde los habían citado.

Esta es la historia de los (posiblemente) peores ladrones de la historia, unos a los que se les dice "vuelva usted luego, que habrá más botín" y lo hacen, sin pensar en la encerrona que les hayan podido montar.

Didier, el dueño de una tienda de cigarrillos electrónicos de Montignies-sur-Sambre, en la región de Charleroi (Bélgica), recibió la desagradable visita de seis cacos, que se presentaron en su local a plena luz del día. Buscaban dinero, decían, pero el tendero les dijo que a esa hora de la mañana apenas había nada en la caja, que era demasiado pronto.

Lejos de lo que suele ocurrir (atracos rápidos, entrada y salida, poca exposición), los delincuentes estuvieron más de 10 minutos hablando con su (aún no) víctima. Había que mantenerlos con calma, porque algunos miembros de la banda empezaban a ponerse nerviosos y a empujar.

"No les di nada, pero les dije que, si volvían más tarde tendría, entre 2.000 y 3.000 euros", explica el comerciante a la cadena belga RTL, que ha difundido lo ocurrido. Cuando los chicos se fueron del local, el hombre llamó a la policía para explicarles el intento de robo de la mañana, pero los agentes no creían que fueran a volver. Parece lógico. Pero no. Los ladrones se lo creyeron y volvieron. Hasta dos veces más.

(Puedes seguir leyendo tras el vídeo...).

A las cinco y media de la tarde, en su segundo acercamiento al objetivo, el comerciante dijo a uno de los ladrones que aún no era la hora, que la bolsa no sonaba. Volvió a llamar a la policía, y esta vez sí pensaron que la banda podía regresar. El grupo volvió, sí, una hora más tarde, cuando Didier iba ya a cerrar la tienda. Los agentes belgas les estaban esperando. Pillados con las manos en la masa.

Fueron detenidos cinco de ellos y, según ha informado después la policía, uno era menor de edad. El sexto componente del equipo se dio a la fuga. Ahora los arrestados pueden ir a la cárcel por robo a mano armada (porque eran torpes, pero iban con pistola).

Es la historia del día en los bares y oficinas belgas...

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