ECONOMÍA
26/10/2018 17:26 CEST | Actualizado 26/10/2018 17:26 CEST

LVMH, el líder aún más líder

El grupo, propietario de marcas como Louis Vuitton, afianza su posición.

Hace unas semanas, el grupo LVMH presentaba sus resultados trimestrales. Kering y LVMH son los grandes termómetros del consumo del lujo mundial. De aquellos que realmente pueden comprarlo de forma habitual y sobre todo de aquellos "consumidores aspiracionales", esos que ahorran con la firme voluntad de comprarse un producto de lujo o super lujo, suponiéndole un esfuerzo en su economía. Y lo hace porque ese producto implica una "posición social" o "un reconocimiento de poder adquisitivo". De hecho, las grandes compañías de lujo y súper lujo cuentan con unidades de negocio de alta perfumería y cosmética porque los ingresos son masivos y recurrentes.

El grupo LVMH presentaba unos resultados con un incremento de ventas en marroquinería del 14% en el último trimestre fiscal. Una señal inequívoca de que la guerra comercial entre Estados Unidos y China no está afectando a las ventas en el mercado asiático. LVMH supera al consenso del mercado, y con estos resultados los expertos aseguran que se verá arrastrado el sector. Buenas noticias tras años de caídas en las ventas y de reestructuraciones intensas en la mayor parte de la industria. La decisión adoptada hace dos años por los grandes operadores del lujo para centrarse en sus firmas más reconocidas y vender aquellas que no respondían a los criterios de "super lujo" parece que fue acertada.

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Bernard Arnault ha seguido una política de "concentración en el lujo y super lujo", vendiendo aquellas empresas que no se correspondían con esta esencia al tiempo que adquiría pequeñas compañías —en su mayoría familiares de proveedores suyos— para mantener la calidad de todos los productos en la cadena de producción y distribución.

Además, Arnault está llevando una política de modernización de algunos productos y líneas de negocio para atraer a los millennials que, en su caso, son jóvenes con trabajo, solteros y obsesionados por las compras inmediatas con un componente solidario y de cuidado del medioambiente.

En esta línea, el grupo aspira a triplicar las ventas de Celine, firma en la que su director creativo Hedi Slimane apuesta por un cambio radical rockero, algo así como lo que ha sucedido con la transformación de Balenciaga. ¿Quien será su Rihanna?

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Los consumidores chinos representan aproximadamente un tercio de todas las compras de bienes de lujo. La industria, impulsada por las elevadas valoraciones del mercado de valores, es especialmente sensible a cualquier indicio de problemas en China. Las acciones de LVMH, por ejemplo, se negocian por encima de los promedios de cinco años.

LVMH vendió productos en el trimestre por valor de 11.400 millones de euros, con especial importancia —tras la marroquinería y complementos de la marca Louis Vuitton, y productos de perfumería y cosmética gracias al lanzamiento del perfume Joy de Dior— en el sector de ventas de bebidas alcohólicas de lujo.

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