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06/11/2018 02:16 CET | Actualizado 06/11/2018 02:16 CET

La capa de ozono podría recuperarse para 2060 si se siguen limitando las emisiones

El calentamiento global se podrá ver reducido en hasta 0,4 grados para finales de este siglo.

Associated Press
Combinación de imágenes de la NASA que muestran áreas de poco ozono de la capa terrestre sobre la Antártida, la primera de 2000 y la segunda de 2018. Los colores morado y azul indican las zonas más afectadas.

Un estudio de la ONU presentado este lunes en Quito indica que la capa de ozono podría recuperarse para 2060 si siguen aplicándose las regulaciones para protegerla, aunque los expertos advierten que es imposible saber exactamente cuando desaparecerán de la atmósfera todas las sustancias nocivas.

El estudio, presentado en la 30ª reunión de los firmantes del Protocolo de Montreal, refleja que la recuperación de la capa de ozono se produce del 1 al 3% por década gracias a las acciones ejecutadas, y que el calentamiento global se podrá ver reducido en hasta 0,4 grados para finales de este siglo.

En la reunión se han presentado los resultados del informe llevado a cabo por el Panel de Evaluación Científica del acuerdo internacional, que deja entre los expertos un ánimo de optimismo y esperanza.

El copresidente de ese comité de expertos, el científico estadounidense David Fahey, ha explicado a Efe que el informe se cimenta en tres grandes cuestiones; la primera, informar a los miembros "sobre cómo se encuentra el estado de la capa de ozono y las sustancias que acaban con ella".

El hemisferio norte se recuperará completamente para 2030

Según las proyecciones, el hemisferio norte y el ozono de latitud media se recuperarán completamente para la década de 2030, seguidos del hemisferio sur en la década de 2050 y las regiones polares en 2060.

Fahey apunta que los gases nocivos para el ozono "viven mucho tiempo en la atmósfera desde que son expulsados de máquinas de aire acondicionado y de neveras", por lo que es necesario "esperar" hasta saber con exactitud si estas sustancias están o no abandonando la atmósfera.

Una advertencia que se verá reforzada a partir del 1 de enero con la aplicación de la enmienda de Kigali, aprobada en 2016 y que requiere que los países reduzcan la producción y el consumo proyectados de hidrofluorocarbonos (HFC) en más del 80% durante los próximos 30 años.

Es "muy importante", destaca el experto estadounidense, porque esta medida supondrá entrar en "un territorio nuevo para el Protocolo de Montreal".

No todo son buenas noticias

El segundo aspecto del encuentro de Quito es que el informe presentado trata la situación de los gases CFC-11, aquellos usados en productos de espuma blanda o aislantes, y que tienen una alta capacidad de destrucción de la atmósfera.

"Hemos descubierto que estos gases no se han reducido en la atmósfera de la manera que esperábamos, es decir, nuevos gases CFC-11 están siendo expulsados", ha lamentado el experto.

Se espera que en esta reunión, las partes adopten una decisión para poner esta problemática dentro del acuerdo internacional, de tal manera que se solicite al grupo de científicos "incrementar sus estudios sobre estas moléculas y qué está pasando con ellas en la atmósfera", ha explicado Fahey.

Igualmente, se solicitará al Consejo asesor de cuestiones técnicas y económicas que averigüe "de dónde vienen estas emisiones extra", ya que es algo a lo que la comunidad científica no puede llegar.

Medidas para reducir las temperaturas

Un tercer aspecto crucial que analiza el informe es cómo afectará la enmienda de Kigali en la reducción del agujero de la capa de ozono y del calentamiento global.

En la inauguración de la reunión, la secretaria técnica de la Secretaría de Ozono de la ONU, Tina Birmpili, ha asegurado que si las emisiones contaminantes siguen aumentando, "se ralentizará la recuperación de la capa de ozono", por lo que insta a que se produzcan más investigaciones.

"El éxito en este esfuerzo depende del cumplimiento continuo del Protocolo de Montreal, ya que cada acción, aunque sea pequeña, nos permite proteger a la humanidad y al planeta", ha defendido.

Fahey adelanta en ese sentido que la comunidad científica presentará unos resultados que arrojan que es posible evitar "un crecimiento de la temperatura global de entre 0,2 y 0,4 grados centígrados" antes del final de siglo, si se adoptan las medidas de la enmienda de Kigali.

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