Todo lo que debes saber sobre las elecciones de mitad de mandato en EE UU

Todo lo que debes saber sobre las elecciones de mitad de mandato en EE UU

Guía para entender lo que está en juego para el presidente Trump y sus oponentes en estas 'midterm'.

Donald Trump, durante un mitin de campaña en Columbia, Misuri (EE UU), el 1 de noviembre de 2018.El HuffPost

Este 6 de noviembre, Estados Unidos vota en los comicios más importantes desde que Donald Trump fue elegido presidente. Trump no podrá ser votado en las urnas y, aun así, el riesgo es muy alto. El presidente es extremadamente impopular y su partido, el Republicano, se arriesga a perder el control total del Congreso. Los demócratas, mientras tanto, se dividen a la hora de determinar cuál es la mejor forma de hacer oposición al presidente para recuperar una módica parte del poder. Esto es todo lo que necesitas saber.

¿Quién se presenta a las elecciones?

En la mayoría de las elecciones están implicados los dos principales partidos de Estados Unidos: el conservador Partido Republicano (el del presidente Trump) y el Partido Demócrata, que comprende un fracturado grupo de moderados y progresistas.

Muchos gobernadores y cargos electos de ámbito local y estatal estarán en las papeletas del 6 de noviembre. Pero el interés principal se centra en cuál de los dos partidos controlará las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos. En la Cámara de Representantes, los 435 escaños son electos y, en el Senado, 35 de los 100 escaños se presentan a esta elección. La mayoría de las batallas no son realmente competitivas, pero sí lo suficiente como para plantear la posibilidad de que una o ambas cámaras del Congreso cambien de manos.

¿Quién va a ganar?

El Partido Republicano controla actualmente todas las ramas electas del gobierno nacional. El presidente Trump ocupará la Casa Blanca al menos hasta 2020, y los republicanos mantienen una mayoría en la Cámara y el Senado. Los republicanos también tienen dos terceras partes de los escaños de los gobernadores estatales, lo cual les da una amplia influencia sobre la política local.

Pero el presidente Trump es uno de los más divisivos e impopulares de los últimos tiempos. Los analistas creen que muchos votantes que apoyaron a Trump y a los republicanos en 2016 podrían abstenerse en estas elecciones o votar a los demócratas, y prevén que los demócratas votarán en un mayor número que de costumbre. Como consecuencia, hay posibilidades de que los demócratas ganen el control de la Cámara de Representantes y muchos escaños de gobernadores.

No obstante, es muy probable que los republicanos se queden con el control del Senado. Y aunque las posibilidades de que mantengan el control total del Congreso son bajas, sigue siendo posible.

¿Qué está en juego?

Como estas son las primeras elecciones desde que Trump tomó posesión, funcionará como un referéndum sobre la primera mitad de su mandato. Las acciones de Trump sobre inmigración, sanidad e impuestos, y su retórica insultante hacia las mujeres, los musulmanes, los inmigrantes y la gente de color, han generado un enorme clamor entre la población. Las elecciones mostrarán si toda esa indignación se traduce por una pérdida de poder electoral. Y también es una prueba para ver si los demócratas pueden salir del hoyo.

Ganar la Cámara permitiría a los demócratas tantear el poder de Trump. También les daría la capacidad de lanzar numerosas investigaciones (potencialmente perjudiciales) sobre el Gobierno y la familia del presidente. Podrían citar pruebas relacionadas con los supuestos vínculos entre la campaña de Trump y Rusia, que habrían tratado de dar la vuelta a las elecciones de 2016 en favor de Trump. O podrían investigar ciertas prácticas de negocio turbias en su imperio inmobiliario y sus marcas, ahora controlados por sus hijos.

El control de la Cámara también daría a los demócratas la capacidad de comenzar un proceso de impeachment contra el presidente. El Departamento de Justicia ya está llevando a cabo una investigación especial sobre la posibilidad de que Rusia y la campaña de Trump se confabularan secretamente para influir en las elecciones a la presidencia. Si esa investigación descubre pruebas convincentes, y los demócratas tienen el control de la Cámara, muchos confían en que los demócratas intenten quitar a Trump del cargo.

Es muy posible que los republicanos mantengan el control del Senado. Eso les permitiría seguir aprobando los conservadores nombramientos de Trump y seguir obstaculizando cualquier intento de impeachment. También puede que los republicanos mantengan el control de las dos cámaras del Congreso, lo que significaría que Trump seguiría dominando el gobierno con poca oposición. Ahora mismo, los demócratas tienen una minoría lo suficientemente amplia como para bloquear gran parte de la agenda legislativa de Trump, pero no pueden hacer demasiado con el gran poder ejecutivo del presidente.

¿Qué más está pasando?

La oposición al presidente Trump ha inspirado a un diversísimo grupo de candidatos para presentarse al cargo, principalmente por los demócratas. Parece que hay más candidatos que nunca que son musulmanes, negros, LGBTQ o de ascendencia asiática, latina o nativo americana. Y hay una cifra récord de mujeres candidatas, por lo que 2018 ha pasado a llamarse "El Año de las Mujeres".

  Alexandria Ocasio-Cortez, candidata demócrata al Congreso, durante un acto de campaña.JEENAH MOON/REUTERS

No obstante, estas elecciones no son sólo una batalla entre demócratas y republicanos. También es una batalla por reforzar un desmoralizado Partido Demócrata.

Después de que los demócratas perdieran la presidencia, el Congreso y el Senado en 2016, el partido ha sufrido profundas divisiones a la hora de determinar qué votantes forman la base del Partido Demócrata y cuáles tendrán la capacidad de llevar al Partido a la victoria en el futuro. ¿Deberían 'cortejar' a los votantes moderados, a los que no comulgan con la retórica de Trump o con partes de su agenda? ¿O deberían azuzar a los votantes progresistas que ya están furiosos con el presidente? ¿Deberían intentar recuperar a los votantes blancos que se fueron del Partido Demócrata para votar a Trump en 2016? ¿O deberían centrarse en estimular la participación entre la gente de color, que apoya a los demócratas en un mayor número pero tiende a abstenerse más?

Estas elecciones también pivotan en torno a cuestiones de representación justa. Como el sistema electoral de Estados Unidos se construyó para preservar la representación de votantes de minorías, los votantes republicanos están sobrerrepresentados en el Congreso y en la Casa Blanca. (Aunque Trump ganó la presidencia en 2016, perdió el voto popular por casi 3 millones de votos). Con estas elecciones, muchos simpatizantes de izquierdas buscan tener voz en el Gobierno, esa que consideran que se les negó injustamente.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' EEUU y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano

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Marina Velasco Serrano es traductora de formación y periodista de vocación. En 2014 empezó a trabajar en 'El HuffPost' como traductora de inglés y francés en Madrid, y actualmente combina esta faceta con la elaboración de artículos, entrevistas y reportajes de sociedad, salud, feminismo y cuestiones internacionales. En 2015 obtuvo una beca de traducción en el Parlamento Europeo y en 2019 recibió el II Premio de Periodismo Ciudades Iberoamericanas de Paz por su reportaje 'Cómo un Estado quiso acabar con una población esterilizando a sus mujeres', sobre las esterilizaciones forzadas en Perú. Puedes contactar con ella escribiendo a marina.velasco@huffpost.es