INTERNACIONAL
08/11/2018 08:19 CET | Actualizado 08/11/2018 09:14 CET

De la (nueva) bronca con un periodista al despido de Sessions: la caótica 'resaca' postelectoral de Trump

Amenaza a los demócratas con una "guerra política".

El presidente de EEUU, durante la polémica rueda de prensa.
El presidente de EEUU, durante la polémica rueda de prensa.

Era una muerte anunciada, pero el momento para hacerla pública no podía ser más desconcertante. El despido del fiscal general de EEUU, Jeff Sessions, se ha dado en plena resaca postelectoral y cuando el mapa político estadounidense acaba de dar un vuelco. Quizá precisamente por eso, porque el presidente de EEUU, Donald Trump, es consciente de que las cosas se le van a poner más difíciles a partir de ahora, ha optado por generar varias bombas de humo que desvíen la atención hacia donde él quiere. Y, cómo no, para ello se ha vuelto a cebar con la prensa y se ha quitado del medio a la persona que más estaba estrechando el cerco en su contra, Sessions, que le investigaba en asuntos clave como la trama rusa.

Todo esto suena a... rabieta.

La jornada electoral, tras la que el Senado seguirá siendo republicano, pero la Cámara de Representantes volverá a ser demócrata tras 8 años, puso de manifiesto a un Trump nervioso. "Es un resultado histórico", sentenció al poco de conocerse las primeras proyecciones. Tan histórico que sabe que puede costarle la presidencia. Por eso, tras mostrarse en un primer momento dispuesto a llegar a acuerdos con la nueva mayoría demócrata en la Cámara Baja, amenazó con cerrar la puerta a esa cooperación y "paralizar el Gobierno" con una "guerra" política si los progresistas abren investigaciones en su contra.

Los demócratas, que tomarán en enero las riendas de la Cámara Baja, han prometido reabrir la investigación del Comité de Inteligencia sobre la injerencia rusa en las elecciones de 2016, además de indagar en algunas políticas de Trump y usar su poder para exigir las declaraciones de impuestos del presidente.

Si me investigan, vamos a hacer lo mismo contra los demócratas desde el Senado, y el Gobierno se paralizará, y les echaré la culpa

"Si eso ocurre (y me investigan), vamos a hacer lo mismo (contra los demócratas desde el Senado), y el Gobierno se paralizará, y les echaré la culpa", dijo Trump en una rueda de prensa en la Casa Blanca. "Y eso probablemente será mejor para mí políticamente. Creo que sería extremadamente bueno para mí políticamente, porque creo que soy mejor en ese juego que ellos", agregó.

Preguntado por si no le sería posible negociar con los demócratas en temas legislativos al mismo tiempo que se opone a cualquier investigación en su contra, Trump respondió que no. "Si hacen eso, será la guerra", alertó, al opinar que no se pueden hacer "ambas cosas simultáneamente".

Y si el ambiente en la rueda de prensa estaba tenso, todavía faltaba por llegar el enésimo enfrentamiento del presidente con la prensa, volviendo a darse un momento bochornoso. Tras un pequeño choque entre el periodista de la cadena de televisión estadounidense CNN Jim Acosta y Trump, el periodista intentó formular una última pregunta sobre la investigación por la injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016, pero no pudo. "Ya está bien (...) Quitadle el micro", sentenció Trump.

Ante las directrices del mandatario, una trabajadora de la Casa Blanca le retiró el micrófono del reportero de la CNN. Y ese momento es el que la Administración Trump ha usado para retirarle la acreditación a Acosta, tras acusarle de "poner las manos sobre una mujer que está haciendo su trabajo".

La CNN ha afirmado que el veto de entrada a su reportero se ha hecho "en represalia a sus desafiantes preguntas en la rueda de prensa" y ha recalcado que Sanders ha mentido. "Ha proporcionado acusaciones fraudulentas y citado un incidente que nunca sucedió", ha señalado la cadena en un comunicado. "Esta decisión sin precedentes es una amenaza para nuestra democracia y el país merece algo mejor", ha manifestado CNN, añadiendo que apoya totalmente a Acosta.

¿Y ahora?

La suma de todos estos encontronazos pueden desviar la atención de los peligrosos pasos que Trump está dando: amenazas al principal partido de la oposición y el despido de Jeff Sessions. Abre así interrogantes sobre la investigación sobre la trama rusa que atormenta a la Casa Blanca como una que resulta clave:¿podrá continuar su trabajo el fiscal especial Robert Mueller, que dirige esa pesquisa independiente y que hasta ahora se ha mantenido aislado de interferencias del Ejecutivo?

La investigación de Mueller, que Trump considera una "caza de brujas", debe dilucidar si existió connivencia entre la campaña electoral de Trump y Rusia para tratar de dañar a su rival demócrata Hillary Clinton. Además, busca examinar los posibles intentos por parte del propio Trump de obstruir la pesquisa, que podría terminar en un juicio político al mandatario.

Un eventual proceso de destitución, poco probable en el clima político actual, debe iniciarse en la Cámara baja, que sólo necesita una mayoría simple para activarlo. Pero luego el juicio político se desarrolla en el Senado, donde son necesarios dos tercios de votos para remover al presidente.

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