INTERNACIONAL
16/11/2018 13:09 CET | Actualizado 16/11/2018 17:04 CET

A May todavía le quedan aliados y han salido para defender su gestión ante una posible rebelión conservadora

"No es el momento para una moción de censura. Y si se hiciera, Theresa la ganaría".

Varios aliados políticos de la primera ministra británica, Theresa May, han salido este viernes en su defensa ante la posibilidad de que un sector del Partido Conservador le plantee una moción de confianza que amenazaría su liderazgo. El ministro de Vivienda, James Brokenshire, ha dicho a la cadena BBC que el objetivo del Gobierno es "trabajar en torno al acuerdo" preliminar de Brexit consensuado con Bruselas, que ha suscitado críticas generalizadas y la dimisión el jueves de dos ministros.

Brokenshire ha insistidp en que el borrador, que determina la salida británica de la Unión Europea (UE) y la futura relación bilateral, "ofrece un equilibrio justo" y, aunque contiene concesiones, "no parece que se vaya a sacar mucho más si se sigue negociando". "Podríamos ir hacia atrás si intentamos hacer eso", ha advertido y ha señalado que la meta del Ejecutivo debe ser ahora definir la futura relación.

No parece que se vaya a sacar mucho más si se sigue negociando

El presidente del Partido Conservador, Brandon Lewis, ha escrito por su parte a los militantes defendiendo el pacto consensuado por May y subrayando que las opciones son este documento, "que no haya acuerdo" o "arriesgarse a que no haya Brexit".

El expresidente Grant Shapps ha dicho a su vez que "no es el momento de plantear una moción de confianza" a la primera ministra y ha opinado que, de llevarse a cabo, "Theresa May la ganaría".

No es el momento de plantear una moción de confianza

Estos comentarios se producen cuando aumentan los rumores de que un número suficiente de diputados conservadores puede haber escrito al presidente de su grupo parlamentario para que instigue esa moción.

El presidente del llamado Comité 1922, que agrupa a los diputados "tories", Graham Brady, no ha confirmado todavía si ha recibido las 48 firmas necesarias -un 15 % de la bancada conservadora- para comenzar el proceso.

Si se plantea una moción de confianza, los 315 diputados conservadores votarán sobre el liderazgo de May, de modo que si ésta pierde -lo opción que ahora parece menos probable-, tendrá que dejar el cargo de líder del partido y se convocarían unas elecciones internas para sustituirla, a las que no podría presentarse.

Mientras no hubiera sustituto, permanecería como primera ministra en funciones.

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