POLÍTICA
20/11/2018 00:11 CET | Actualizado 20/11/2018 01:13 CET

Infelices los cuatro

La crónica del debate entre los candidatos andaluces en Canal Sur

EFE
Debate 2-D

Todos al ring. Nada de 'felices los cuatro' a lo Maluma. Los principales aspirantes a la Junta de Andalucía se han lanzado este lunes a por el voto de los telespectadores en un debate en Canal Sur, que arrancó de manera monótona pero que fue caldeándose conforme se adentraban en temas como la corrupción y la cuestión territorial. Eso sí, sin mojarse en los pactos finales (que serán la verdadera clave de estas elecciones).

Susana Díaz (PSOE), Juan Marín (Ciudadanos), Teresa Rodríguez (Adelante Andalucía) y Juanma Moreno (PP) se han enfrentado por primera vez en un 'cara a cara' televisivo, que nos deja el sabor de la guerra cruenta que se vive en la derecha (¡qué tensión entre los candidatos azul y naranja), con una aspirante socialista confiando en su amplia victoria y echando ya en cara al resto de que no dejen gobernar al partido mayoritario y la confluencia de izquierdas enfrentándose a las políticas de la Junta pero intentando en su discurso centrase en las derechas.

Han sido dos horas de debate en los que los candidatos han empezado con guante verde. En unos primeros momentos los aspirantes estaban plomizos, encorsetados, no queriendo meter la pata, mirando sus notas. A la pasión andaluza le tocaba esperar. Ya en los últimos minutos todos han sacado las garras: del 'Albert Primo de Rivera' que soltaba Teresa Rodríguez hasta los reproches de Marín sobre que se negocien presupuestos en la cárcel de Lledoners con gente que dice que tiene "genes" superiores a los andaluces y los gastos en "puticlubs" que denunciaba Moreno contra Díaz. No me arrastren al "fango" decía Díaz en su estrategia.

Pero los primeros que han bajado a la marisma política han sido el Partido Popular y Ciudadanos. Los dos luchan por ser la primera fuerza de la derecha y rezan por sumar con sus votos para desbancar a Díaz. Los dos partidos llegan a esta campaña casi empatados, según las encuestas. "Usted, señor Bonilla, está obsesionado con Ciudadanos", decía el naranja; "Sea serio", le contestaba el popular, que le achacaba haber "cogobernado" con Díaz.

Ere arriba, Ere abajo. Pero también Púnica o Gürtel. Como le recordaba Teresa Rodríguez a Moreno: en el PP de Madrid celebraban con "volquetes de putas". La corrupción, el tercero de los cuatro bloques que se han debatido, incomodaba especialmente a Díaz, quien se ha presentado como una presidenta "ejemplar" y les preguntaba a sus rivales que qué casos de corrupción habían surgido durante su mandato. El PP es el "único partido que puede acabar con la corrupción en Andalucía", soltaba el candidato popular, lo que dejaba atónitos al resto de rivales. Para rematar contra la presidenta: "Usted tiene una mácula, que es la mácula del silencio cómplice, no ha colaborado con la Justicia".

Faltaban más frases contundentes y repartiendo para todos. Rodríguez se revolvía contra Ciudadanos: "Dirá que es el adalid de la lucha contra la corrupción, pero ha estado tres años y medio blanqueando el cortijo".

"Cómo hemos cambiado..."

Ya desde el primer momento marcaban su territorio. Juan Marín ha sido el que ha llegado más temprano a los estudios de la isla de la Cartuja, sin corbata. El 'popular' Moreno ha escogido corbata burdeos para este prime time, en tanto que Teresa Rodríguez iba de verde andaluz... y Susana Díaz todavía daba un paso más allá, casi de bandera andaluza con chaqueta verde y camisa blanca (y con pulseras de los mismos colores). Todo cuenta, todo está estudiado.

Este debate nos deja también el fin del amor entre Ciudadanos y el PSOE-A, que se apoyaron durante la última legislatura. Marín le afeaba duramente a Díaz los ERE: "el mayor caso de corrupción en España". Y le criticaba haberse olvidado de los problemas de los andaluces después de tantos años pisando "moqueta". La presidenta le contestaba con aquella canción de su juventud que interpretaba Presuntos Implicados: "Cómo hemos cambiado..."

Más leña final. El tema territorial también ha levantado los ánimos, pero aquí los rivales han sido Podemos vs. Ciudadanos y PP vs. PSOE. Teresa Rodríguez le afeaba a Marín que hablar sólo de Cataluña ("Y Andalucía, ¿pa' cuando?"), mientras que el naranja le arrojaba la visitas de Pablo Iglesias a Oriol Junqueras en Lledoners. A la vez, sacaba Moreno un libro de Educación para la Ciudadanía diciéndole a Díaz si ella creía en el Estado Plurinacional como ponía allí. La presidenta frenaba el golpe contestándole que si el PP hubiera aplicado antes el 155, no se habría llegado al "numerito" del 1-O. El conservador repetía: "Una ensalada territorial".

Los pactos son una de las grandes incógnitas para estas elecciones. Y el debate no nos ha despejado las dudas. Marín es el que ha ido más lejos negando que vaya a hacer a Díaz presidenta de la Junta con sus votos e, incluso, le ha dicho a Moreno que si suman los escaños podrían llevar el cambio a la comunidad cuarenta años después. "Los andaluces no nos perdonarán", ha agregado. Le ha recordado que ha dicho que lo haría vicepresidente, algo que el popular le ha negado en público.

De bloqueos, pactos y silencios

Díaz ha aprovechado para remarcar que cree que se debe dejar gobernar al partido mayoritario si no suma la alternativa. Es lo que haría ella, ha comentado, porque es "coherente". Y ha sacado ya a relucir el argumentario de que se apoye a los socialistas para evitar ese bloqueo y esa inestabilidad frente a los bloques a derecha e izquierda que hay contra ella. "Han insinuado que si suman van a gobernar juntos, pero si no suman ¿van a bloquear Andalucía? ¿Nos van a tener 80 días, 120 ó lo que tarden Casado y Rivera en decidir quién va a gobernar a la derecha"?", ha soltado. Préparense para escuchar el verbo bloquear durante semanas (y meses).

Teresa Rodríguez ha sido prudente y no ha querido entrar. "Usted me ha dejado sola", le ha reprochado la presidenta a la 'número uno' de Adelante Andalucía sobre estos años, a lo que esta le ha recriminado que nunca haya querido pactar con Podemos unos presupuestos.

El debate, presentado por la periodista Mabel Mata, ha constado de cuatro bloques, cronometrados por entrenadores profesionales de baloncesto. El formato era muy rígido al principio, sonando más a mítin o a anuncio electoral. Incluso, la propia conductora del espacio les ha dicho a los participantes que podían interrumpirse o interpelarse con más frecuencia.

Los candidatos suelen tener pavor a equivocarse. Pero se ha notado que Marín y Moreno tienen que luchar voto a voto en esta dura batalla en la derecha. La encuesta del CIS le da prácticamente empatados, con el mismo número de escaños, y además sin sumar lo suficiente contra Díaz para arrancarle el Palacio de San Telmo.

La presidenta tenía que capear temas que han hecho mucho daño a su Gobierno durante esta legislatura como la gestión sanitaria. Se ha defendido diciendo que su modelo "afortunadamente" era opuesto al de Moreno Bonilla, y se ha mostrado contraria a las privatizaciones, Además, ha intentado salir del hoyo recordando que el popular estaba en el Ministerio de Sanidad en la época de los duros recortes de Mariano Rajoy.

Cambio, cambio, cambio. Este mantra han repetido Marín, Moreno y Rodríguez, rivalizando por representar esta palabra. Otro momentazo tenso en la derecha: el líder regional de Ciudadanos ha sacado un folio en blanco y le ha preguntado al popular qué ha hecho su partido en cuarenta años en el sur. "Nada", ha escrito el gaditano.

Todos contra todos. Pero como ha dicho Teresa Rodríguez: "La política es un acto de amor". Aunque hoy no parecía que sonara en el estudio de Canal Sur Felices los cuatro.

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