POLÍTICA
24/11/2018 10:17 CET | Actualizado 27/03/2019 15:32 CET

José Rosiñol (SCC): “En Cataluña tenemos un problema con el lenguaje que usamos"

Entrevista con el presidente de Sociedad Civil Catalana, la principal entidad constitucionalista de Cataluña.

Pol Pareja
El presidente de SCC, José Rosiñol, en la sede de la entidad en Barcelona

José Rosiñol (Ripollet, Barcelona, 1970) es el presidente de Sociedad Civil Catalana (SCC), la principal entidad civil constitucionalista en Cataluña. La organización fue responsable de las masivas manifestaciones a favor de la unidad de España celebradas en Barcelona en octubre de 2017 y durante todo el proceso independentista se ha erigido como el principal ariete contra el secesionismo.

Rosiñol atendió la semana pasada a El HuffPost en la sede de la entidad que preside, situada en l'Eixample de Barcelona. El presidente de SCC defiende el cambio de tono de su entidad y asegura que mantiene la mano abierta para sentarse con las entidades independentistas para "rebajar la tensión social"

Tanto PP como C's piden volver a aplicar el artículo 155 en Cataluña. SCC, sin embargo, no se posiciona al respecto

No me escaparé de la respuesta. Reclamaremos el 155 cuando haya un consenso suficiente como para que se pueda aplicar.

¿Es decir cuando lo pidan los tres partidos constitucionalistas?

Cuando haya una mayoría suficiente como para aplicarlo. El 155 es un artículo que demuestra la excepcionalidad de la situación política, como se demostró el año pasado y para demostrar la excepcionalidad tiene que haber consensos muy amplios. Nosotros decimos que cuando haya consensos, de los partidos que sean, que se aplique.

Teniendo en cuenta que ahora mismo no hay consenso al respecto, no lo defienden

Ni defendemos ni lo dejamos de defender. Pedimos que haya consenso entre aquellas fuerzas que tienen claro lo que es el Estado de Derecho, que está por encima de la diferencia entre partidos y posturas ideológicas. No es un problema de partidos sino un problema de Estado. No defendemos una postura concreta y además hacemos gala de ello.

¿Usted tildaría de golpistas a los miembros del anterior Govern?

Estamos en una nueva reedición de lo que son las tendencias autoritarias. Si nosotros nos remitimos al autoritarismo del siglo XX ha mutado, pero es autoritarismo. Es autoritarismo posmoderno o golpismo institucional utilizar las propias instituciones para unos objetivos políticos que conculcan los derechos de las mayorías. Esto ha sucedido. ¿Es golpismo? Si la definición del neogolpismo es así pues podría ser, perfectamente.

¿Y al actual Govern?

El actual Govern está básicamente pisoteando principios básicos de la democracia como son el principio de representación y el de neutralidad institucional. Son dos pilares fundamentales para que funcione bien la democracia. No son golpistas porque todavía no han cruzado la ley, simplemente se dedican hacer agitación y propaganda. Están en un frame que nosotros creemos que no es democrático pero strictu sensu todavía no es golpista porque no ha pasado el margen de la ley.

Recientemente afirmaba que se debe evitar un enfrentamiento civil en Cataluña ¿Cómo ve a los grupos que retiran lazos amarillos?

Entiendo perfectamente el hartazgo de los que intentan monopolizar y uniformizar el espacio público. Quien pone un símbolo en el espacio público está intentando acapararlo para una ideología. El que lo quita está recuperando la normalidad.

Qué opina de lo que ha sucedido esta semana en casa del juez Llarena. ¿Usted también lo compararía con la noche de los cristales rotos, como ha hecho la Asociación Profesional de la Magistratura [la asociación mayoritaria de jueces de España]?

No voy a comentar lo que ha dicho la APM. Lo que sí que es cierto es que aquí en Cataluña tenemos un problema con el lenguaje que usamos.

Ustedes se han quejado mucho de ese lenguaje, por ejemplo cuando se les acusa de fascistas, porque consideran que es una manera de banalizar el fascismo. ¿Esta comparativa de la APM no es una banalización del nazismo?

Yo no voy a decir esto que ha dicho usted, pero evidentemente no usamos este tipo de lenguaje. La acción es totalmente condenable y se debe perseguir, pero ojo con el lenguaje. Espero que nunca exista una noche de los cristales rotos en Cataluña.

El miércoles en el Congreso aseguró que Cataluña se ha convertido en una "república bananera". ¿A qué se refería?

El relato del independentismo durante estos últimos cinco o seis años ha sido que íbamos a ser la Dinamarca del sur. Esa distorsión de la realidad finalmente era una República cuya base jurídica era mucho más parecida a una República bananera que a una República ideal y democrática como ellos querían. Una República donde el poder legislativo estaba por encima de cualquier otro poder, no existía división de poderes... Estamos hablando de la típica estructura que podría ser la Venezuela de Maduro.

Contraponiendo estos mensajes tan optimistas del independentismo, también se auguró un desastre económico por culpa del Procés. La economía catalana creció cuatro décimas por encima de la media española y un punto porcentual por encima de la media europea

Usted recuerda que en el año 2008 cayó Lehman Brothers. El efecto de su caída no se demostró hasta al cabo de dos años y medio. Los efectos de acciones irresponsables como el Procés no se notan a corto plazo. Lamentablemente el impacto económico lo empezaremos a notar a partir de 2019 - 2020.

"Los efectos del Procés no se notan a corto plazo. Lamentablemente el impacto económico lo empezaremos a notar a partir de 2019 - 2020"

El presidente Sánchez trata de suavizar las relaciones con la Generalitat. ¿Cómo ve SCC este acercamiento?

Es que no se qué significa acercamiento.

Se han retomado las comisiones bilaterales, se están llegando a pactos entre conselleries y ministerios... Es un hecho que ha habido un deshielo respecto al anterior Ejecutivo

Yo más que deshielo lo llamaría normalización. Hay dos planos, el plano del relato incendiario de Quim Torra y compañía y la realidad, que es que la Generalitat es el Estado. El señor Torra es el principal representante del Estado en Cataluña. Y como administraciones están utilizando las situaciones normales para hablar normalmente y administrativamente. Lo llamativo es que la normalidad sea noticia.

En todo caso es noticia. ¿Cómo ve ese acercamiento SCC?

Perfecto. Si la Generalitat gobierna como lo que es, un Gobierno autónomo y utiliza los instrumentos ya creados previamente para la administración del bien común, fantástico. Lamentablemente vemos que no es así.

Se ha mostrado abierto a dialogar tanto con ANC como con Òmnium Cultural para rebajar la tensión. ¿Estaría dispuesto a reunirse en la cárcel con Jordi Cuixart, presidente de Òmnium, para hablar de esa rebaja de tensión?

No. Nosotros nunca haremos espectáculo con el sufrimiento de una persona.

Podría reunirse con él sin avisar a los medios, evitando cualquier espectáculo

No nos reuniremos con una persona que está en un proceso judicial muy grave. Creo que en Òmnium Cultural habrá muchas más personas con quien reunirse antes que con el señor Cuixart. Me podría reunir con su vicepresidente. Nosotros queremos hablar de la tensión social. El señor Cuixart tiene un problema enorme que él mismo se ha provocado y a mi no me gustaría estar en su pellejo.

"No nos reuniremos con una persona que está en un proceso judicial muy grave. Creo que en Òmnium habrá muchas más personas con quien reunirse antes que con el señor Cuixart"

¿Cómo ve que algunos alcaldes del PSC hayan visitado a los políticos en prisión?

Cada uno que haga lo que quiera.

¿Cómo se puede recuperar la normalidad en Cataluña mientras haya políticos en prisión?

Básicamente con una mínima pedagogía democrática que es la separación de poderes. El Ejecutivo debe dedicarse a ser un Gobierno de todos. Me parece fantástico que alguien sea independentista, pero volvamos al marco de la ley, busquen sus mayorías y sus consensos para llegar a sus objetivos. La democracia es el gobierno de la mayoría con respecto a la minoría. Aquí una minoría intenta imponerse a la mayoría.

Su apuesta por el diálogo le granjeó críticas entre la dirección de SCC

En democracia hay disensión. Interna y externa. Cuando hay críticas me parecen fantásticas porque te pueden llevar a perfeccionar tus propias estructuras y decisiones. También le digo que no estamos aquí para perdurar en el tiempo ni lucirnos en el cargo. Nuestra responsabilidad como SCC es evitar que haya un enfrentamiento civil. Eso pasa por planteamientos como este, que hubo gente que no compartió. Entiendo y respeto las críticas.

¿Es normal que sea el cuarto presidente de SCC en dos años?

Desde un punto de vista de nuestra propia realidad, sí. Somos una asociación de voluntarios y mantener tu trabajo, tu familia y SCC es casi imposible en el tiempo. Entre lo que le he comentado, la exposición mediática, la presión en la calle... Llega un momento que te apartas porque lo que importa es la causa y la organización.

¿Qué pasó con el líder de las juventudes de SCC y parte de su equipo, que dimitieron en bloque?

Josep Lago quería tener una línea de actuación más combativa, más dura y juvenil. Nuestra línea es la convivencia, la concordia, el diálogo dentro del marco de la ley y los jóvenes de SCC continúan. Hay una parte que se fue pero siguen habiendo unos 50-60 jóvenes que forman parte de SCC.

En 2014, con sólo 75 socios, tuvieron un presupuesto de casi 1 millón de euros. ¿El Gobierno central subvencionó a SCC?

Yo soy fundador de SCC. Desde las primerísimas reuniones se decidió no aceptar ni pedir ni un euro de dinero público. Tenemos dos premisas sustanciales, la primera es cero dinero público. La segunda es la transversalidad.

¿No le parece mucho dinero en donaciones privadas y anónimas? [Sólo 15.000 euros de ese millón venían de sus socios]

Sí. Pero imagínese una organización de 85-100 socios y con un presupuesto de centenares de millones de euros. ¿Sabe cómo se llama? Greenpeace. Ese es nuestro modelo de gestión.

No creo que Greenpeace obtuviera un millón de euros en donaciones el primer año de su fundación

No estaba en peligro la continuidad de un país.

Un sector del constitucionalismo le reclama más movilizaciones ¿Qué papel tiene que jugar la entidad actualmente?

Nosotros queremos la normalización social y política de Cataluña y eso pasa por el orden constitucional. No es un fin sino un instrumento para perfeccionar el bien común. Lo que no vamos a hacer es tensionar la calle porque sí. ¿Por qué salimos el año pasado a la calle dos veces? Porque la situación era excepcional.

"Lo que no vamos a hacer es tensionar la calle porque sí"

La estrategia de C's y del PP parece que sea la contraria aquí en Cataluña

No he visto muchas movilizaciones por su parte.

Me refiero al tono

Nosotros no somos un partido político. Hablamos al conjunto de la sociedad. Entiendo que un partido tenga su target y use un lenguaje ad hoc para ese electorado. No solo C's y PP sino todas las formaciones.

SCC, en cambio, sí que ha cambiado el tono

Sí. Todas las entidades evolucionan y tienen sus estrategias. El problema en Cataluña no es estrictamente político sino sociológico. Si no entendemos que nos dirigimos a la sociedad, no a la política, es que no entendemos el problema en Cataluña. Esto se lo he dicho a todos los partidos políticos y Gobiernos que me han querido escuchar.

Son ya seis años de Procés. Ha habido varias elecciones autonómicas y sin embargo parece que los bloques no se mueven ¿SCC tiene alguna propuesta concreta para solucionar el conflicto?

Principio de realidad: que aquellos que nos han llevado al precipicio reconozcan que no hay salida. También reconocernos a todos por igual. ¿Hay dos millones de catalanes que han votado a partidos independentistas? Nosotros lo respetamos y lo aceptamos pero el resto también existimos. Respeto, igualdad y marco de la ley. A partir de aquí se puede hablar de todo.

¿La reforma constitucional la ven como una opción?

No lo sé. Nuestra postura es facilitar el diálogo para que haya una solución consensuada y un proyecto común. La diferencia entre la postura de los líderes independentistas y nosotros es que ellos quieren hacer creer que Cataluña sólo tiene una voz que es la independentista. Cataluña es plural y nosotros queremos demostrar la pluralidad. Si hay que hablar primero será entre los catalanes.

El miércoles volvió a escuchar en el Congreso acusaciones de que en sus manifestaciones acude la extrema derecha. Usted siempre insiste en que sólo son bienvenidos los demócratas y los constitucionalistas a sus convocatorias pero siempre se ven a miembros de estos colectivos ¿Es el principal problema que tiene el constitucionalismo en Cataluña?

¿Cuando hay una manifestación independentista y aparece Arran, aparecen los CDR que son gente que quema contenedores y corta carreteras, cuando aparece el Frente Nacional de Le Pen significa que todo el movimiento independentista es de ultraderecha?

Por supuesto que no ¿Compara a los miembros de los CDR con personajes de extrema derecha que llevan esvásticas tatuadas, por ejemplo, como se ha visto varias veces en sus manifestaciones?

Yo comparo a los CDR. No sé qué tatuajes llevan, no me he fijado. Yo condeno cualquier movimiento fascista. Eso que quede muy claro. El principal problema es que los medios de comunicación públicos y subvencionados de Cataluña utilizan una anécdota para hacer norma. Cuando los CDR cogen y empiezan a lanzar huevos, harina y vallas contra los policías eso es fascismo. Con tatuajes o sin tatuajes. La única salida que tienen para deslegitimarnos es acusarnos de lo que no somos, y esto es antidemocrático e intolerable.

¿Por qué cree que una parte de los catalanes vincula su entidad con la extrema derecha?

Básicamente porque los medios públicos y subvencionados insisten una y otra vez. Cada vez que voy a un medio en Cataluña la primera pregunta es esa. Y lo hacen constantemente. ¿Por qué? Porque es la única manera de desmoralizar a los nuestros.

Usted está en SCC desde el principio ¿No tiene nada que ver el hecho de que algunos miembros fundadores de SCC formaran parte de Somatemps, organización vinculada a la extrema derecha?

Evidentemente que no. En la primera junta de SCC, que yo presidí, no existía nadie vinculado a la extrema derecha. Cuando se acercaban grupúsculos extraños yo fui firme: aquí solo constitucionalistas y demócratas

Josep Ramon Bosch presidió SCC y sí formó parte de Somatemps

Sí. Pero esto fue antes.

Puede entender que la gente tenga estos datos en cuenta a la hora de vincularlos con la extrema derecha

Eso es coger un punto, que alguien estuvo originariamente en esa organización de historiadores que no sé en qué se convirtió. Resulta que porque nuestro anterior presidentes estuvo en esa organización de historiadores se hace la extrapolación de que todos somos de extrema derecha.

Pero es que fue el presidente de SCC

El señor Ramon Bosch no es de ultraderecha. Es un demócrata.

Un demócrata al que se le vio en un acto de la Fundación Francisco Franco en 2013, debajo de una bandera preconstitucional

Eso no lo voy a aceptar porque judicialmente no está probado. No pienso aceptarlo. A él se le acusó por parte del independentismo y judicialmente el caso está sobreseído. Por lo tanto no lo voy a aceptar. Lo que molesta de Josep Ramon Bosch es que es un catalán, de Sanpedor, catalanohablante y con ocho apellidos catalanes que dice soy catalán y no soy independentista. Se le ha hecho una campaña de acoso brutal. Aquí decir que eres catalán y no independentista significa la muerte civil y el acoso.

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