INTERNACIONAL
29/11/2018 02:32 CET | Actualizado 29/11/2018 02:33 CET

Una indocumentada demanda a EEUU y exige 60 millones de dólares por la muerte de su bebé

La guatemalteca Yazmin Juárez perdió a su hija de 21 meses en un centro de detención de Texas.

ASSOCIATED PRESS

Yazmin Juárez, inmigrante guatemalteca, ha demandado a EEUU y ha exigido una indemnización de 60 millones de dólares por la muerte de su hija, de 21 meses, tras enfermar en un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Texas.

El abogado de la demandante, Stanton Jones, asegura que el Gobierno "tenía el deber de proveer a esta niña de seguridad, condiciones sanitarias y cuidado médico apropiado, pero no lo hizo, lo que resultó en consecuencias trágicas", según un comunicado recogido por medios estadounidenses.

El letrado argumenta que la pequeña entró en el país sana y que 20 días después le diagnosticaron una grave infección respiratoria que no superó. Jones enfatizó que la menor no alcanzó los dos años de edad porque ICE le ofreció una atención médica "negligente".

Juárez y su hija Mariee intentaron entrar de forma irregular en Estados Unidos en marzo, pero fueron arrestadas y enviadas al centro de Dilley, en Texas.

Los abogados de la guatemalteca aseguran que Mariee enfermó tras pasar a custodia del ICE, con fiebre superior a 38 grados, tos, congestión, diarrea y vómitos.

Pese a ello, una enfermera dio el alta a la menor pocos días después y dio el visto bueno para que viajara, lo que permitió a Juárez y su hija trasladarse a Nueva Jersey, donde reside la madre de la guatemalteca, tras ser puestas en libertad por las autoridades.

Sin embargo, la niña no superó la enfermedad y falleció el 10 de mayo en un Hospital Infantil de Filadelfia (Pensilvania) por insuficiencia respiratoria continuada.

En agosto, según medios estadounidenses, la defensa de Juárez ya registró un aviso de demanda contra la ciudad de Eloy, en Arizona, que se encarga de gestionar el centro de detención en cuestión; en esta demanda reclamó 40 millones de dólares.

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