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02/12/2018 12:21 CET | Actualizado 08/02/2019 12:25 CET

Manuela Vellés: "Gracias a 'El Hormiguero' me di cuenta de que lo que hacía como cantante no le gustaba solo a mi madre"

La actriz presenta su disco 'Subo Bajo' y estrena la película 'Alegría Tristeza'

"Alegre, extrema, empática, optimista... actriz y cantante". Lo de actriz ya lo sabíamos, pero lo de cantante es casi nuevo en Manuela Vellés. Con estas seis palabras responde al difícil reto de definirse a sí misma. La película Caótica Ana, de Julio Médem, fue su estreno en la gran pantalla, y por todo lo alto: como protagonista. Su cara entró en los hogares de España y del mundo con su papel de Luisa en la serie Velvet. Hace dos semanas estrenó en el Festival de cine de Sevilla su última película, Alegría Tristeza. Sin embargo, lo que nos lleva a esta entrevista es esa nueva faceta como cantante: acaba de estrenar oficialmente su disco Subo Bajo, que ya está disponible en todas las plataformas online, y tiene en el horizonte de 2019 un concierto en la sala Joy Eslava.

FOTO: AMAYA VILLAR NAVASCUÉS

Quiere ir poco a poco para poder ser consciente de todo: su cara se ilumina cuando dice que esto de la música "le está encantando". Así que si le preguntas si prefiere tocar ante 200 personas o ante un estadio, elige esa progresión gradual: "Primero 200 personas y luego macroestadios".

El título del disco hace referencia a la parte imprevisible de la vida y las emociones, a que hay que naturalizar que en un mismo día puedas estar alegre y después triste. Compuesta y escrita por ella misma en español y casi siempre con la guitarra como protagonista, su música es intimista y sus melodías resuenan a folk, recordando también a autoras como Christina Rosenvinge, Bebe o Natalia Lafourcade. Lo de ser actriz se nota: sus distintas entonaciones le imprimen estados de ánimo a las letras.

Lo de 'El Hormiguero' me cambió muchísimo. Fue la primera vez que me di cuenta de que lo que yo hacía como cantante no le gustaba solo a mi madre.

Hija y nieta de arquitectos (su abuelo fue uno de los artífices de la famosa Torre Windsor) y sobrina de escritores, guionistas y poetas, con 31 años ya ha dejado también su impronta como compositora en las calles de Madrid: el proyecto #versosalpaso de Boa Mistura cuenta con una frase de su canción Amanezco cantando.

Seguramente no se imaginaba nada de esto cuando en 2011 Pablo Motos le sorprendió con una guitarra en El Hormiguero y le propuso que tocara una canción. Siete años después, la actriz ya puede decir que tiene un disco.

¿Prefieres el sueldo de una cantante o el de una actriz?

El sueldo de... el de las dos (risas).

No te mojas, ¿no?

El de las dos sumados, quiero decir: yo ahora mismo puedo tener el de las dos.

No tener que ser perfecta da tranquilidad.

FOTO: AMAYA VILLAR NAVASCUÉS

En la letra de la canción Subo bajo dices que no sabes abarcarlo todo. ¿Estás segura?

(Ríe) Sí, absolutamente. Cuando estoy nerviosa cantando en un concierto, si por lo que sea me he equivocado, si llega esa canción me da fuerzas, porque no puedes hacerlo todo perfecto, claro que no. Esa frase siempre me da mucho alivio: creo que a veces somos muy duros con nosotros mismos. Igual que le dices a alguien "no pasa nada", deberíamos decírnoslo a nosotros mismos y no ser tan cañeros. No tener que ser perfecta da tranquilidad.

Para mí este es el proyecto más importante de mi vida porque es mío. Eso está claro.

Y para seguir con el título del disco... ¿A quién subirías y a quién bajarías?

Subiría a las actrices que no pueden actuar porque no les dan trabajo y bajaría a los que tienen éxito muy rápido para que vivan los procesos.

¿Marcó un antes y un después tu actuación en El Hormiguero o fue una más y una anécdota?

No, no, lo de El Hormiguero me cambió muchísimo. Fue la primera vez que me di cuenta de que lo que yo hacía como cantante no le gustaba solo a mi madre, a mis amigos y a mi familia. De repente me di cuenta: por los comentarios de la gente, Pablo Motos el primero, pero de todo el programa. Fue la primera vez que saqué mi música de casa. Entonces a partir de ahí me dije: "Oye, pues lo mismo le gusta a más gente" y empecé a componer más en serio, recopilé los temas que tenía por ahí tirados, y... sí que fue muy importante.

La música la hago como me de la gana porque soy yo la que me mando

Hace poco leí una entrevista donde Leonor Watling hablaba de su también doble faceta como actriz y cantante. Decía que "una cantante actúa" y "una actriz de cine obedece". ¿Estás de acuerdo?

Sí, para mí este es el proyecto más importante de mi vida porque es mío. Eso está claro. Al final, cuando eres actriz, haces proyectos de otros en los que tú eres un instrumento para contar lo que otro quiere contar y dices unas frases que son las que otros han escrito. Cuando yo canto mis canciones, dirijo, escribo, produzco y hago todo. Entonces sí que hay algo de sentirme más libre, que nadie me esté mirando para decirme luego si lo he hecho bien o mal: lo hago como me de la gana porque soy la que me mando. Y como actor, pues obedeces, sí.

También hay trabajos que he hecho con los que quizás no esté tan contenta que van a estar siempre.

Has producido tu primer videoclip, No me ves... ¿es posible que te lances a la dirección también en el futuro?

No, no. El videoclip que he producido está dirigido por Alejo Levis, que es un director fantástico. Lo de pensar ideas para videoclips me está costando, porque es esto de querer abarcarlo todo, y darte cuenta de que no puedes ser buena en eso. O sí, puedo tener ideas pero a veces no sé cómo desarrollarlas y me siento frustrada porque a la vez me gustaría saber cómo dirigir. Entonces digo: "A ver, Manuela, basta ya, no hace falta saber hacerlo todo y hay gente muy profesional y maravillosa que lo va a hacer fenomenal". No sé, lo que estoy haciendo es aprender cada día muchísimo en todos los procesos. Eso es nuevo y me lo paso muy bien.

De familia de arquitectos, escritores... Estás acostumbrada a la idea de la perpetuidad, a que las obras sobrevivan a los creadores... ¿Es la música más perdurable que el cine? ¿Se cuela más en la vida de las personas?

Claro, he grabado este disco para que las canciones existan. Y lo he hecho animada por la gente que me rodea, que me decía: "Manuela, estas canciones tienen que existir". Porque si estaban en un papel arrugado en mi casa, no existían. Por eso el paso que he dado es enorme, porque ahora existen y van a estar para siempre. Y las pueden escuchar en Argentina, en México, gente que me escribe desde allí, gente que está escuchando canciones que he escrito yo con mi guitarrita en mi casa. Eso es lo más increíble aunque a la vez hay que quitarse importancia. También las películas que he hecho quedan para siempre, ¿no? Y otros trabajos que he hecho, de los que quizás no esté tan contenta, van a estar siempre. Por otro lado pienso: "Bueno, qué más da. También están para siempre las fotos de internet". O sea, que ahora mismo también tenemos que quitarle importancia a la perpetuidad porque todo se graba, todo existe y todo parece que es infinito. Pero bueno, en el sentido romántico, a mí sí que me hace mucha ilusión que existan las canciones para siempre.

¿Cómo te gusta imaginar a las personas que escuchan tus canciones?

Me las imagino porque las he visto en los conciertos. He visto a la gente emocionarse o gente que viene y me dice que mis canciones son terapéuticas porque de repente les ayudo a ver el lado positivo de una cosa mala. Puedo imaginármelas, sí, porque les he visto reaccionar. Y es lo que más ilusión me hace.

Las mujeres hemos dejado de ver como naturales ciertas situaciones de privilegio de los hombres, nos las planteamos y nos parece mal.

Porque en las películas en las que habías cantado nunca eras la compositora...

No, nunca he cantado mis canciones en las películas. En Camino interpreté una versión de Dover, en Buscando a Eimish canté una canción de los Nine Stories compuesta por Alondra Bentley y en La Novia canté unos versos de Lorca en los que compuse la melodía junto con mi profe de canto, Jose Sepúlveda. Y ahora tengo la suerte de tener dos canciones mías en pelis: la canción Inevitable en Las siete muertes, de Gerardo Herrero, que es una película que hicimos en República Dominicana, y No me ves, que está en Alegría Tristeza.

Algunos medios especializados hablan de la posible candidatura a Los Goya de Alegría Tristeza, sin embargo, no tiene la distribución de los grandes taquillazos. ¿Qué opinas de que el cine interesante se proyecte tan poco tiempo en tan pocas salas?

Mira, lo único que opino es que el cine también es para siempre. Y lo que le digo a cualquier cineasta es: "Esa peli existe y va a estar siempre". Si luego va a una plataforma la va a poder ver la gente, aunque no sea en una pantalla grande. A mí también me gustaría que escucharan mis canciones en estéreo y a un volumen idílico y a lo mejor las escuchan por la calle mientras hablan con otra persona. Para mí lo más importante es que llegue a mucha gente. Ya el formato me da un poco más igual. Creo que tenemos que saber que el cine se está quedando para quien valora ver las películas de esa manera, pero también habrá gente que prefiera verlas en la tele de su casa y ya está, lo aceptamos.

En lo que me dedico, a veces el control lo tienen otros, que me den trabajo o no. Por eso la música me está dando muchas alegrías

Estamos en un despertar feminista. ¿Crees que en el cine, la televisión o la música hay machismo aún?

La pregunta me la formulas en negativo pero te la voy a responder en positivo: creo que están cambiando las cosas. Creo que todo este movimiento está sirviendo muchísimo. Creo que ahora hay muchos más personajes femeninos interesantes, muchísimos más que antes; creo que todos tenemos ya el filtro y cada vez que nos llega una información nos la planteamos más; y dejamos de ver como naturales ciertas situaciones de privilegio de los hombres: nos las planteamos y nos parece mal; y los hombres también están ahí a la hora de contratar a mujeres. Creo que el debate existe y está muy bien. Pero con respecto a tu pregunta, claro que aún hay que avanzar, pero yo tengo muy presente todo lo que se ha conseguido y se está consiguiendo.

FOTO: AMAYA VILLAR NAVASCUÉS

Cuando recibes un guión ya sabes si la película va a ser buena o mala.

Tener éxito o no es otra cosa.

¿Qué decisión te cambió la vida?

No tomo muchas decisiones: fluyo con lo que va pasando. Tomo decisiones con cosas que pasan o intento que me pasen cosas. Vivo bastante con lo que sucede. No me marco grandes expectativas futuras ni pienso que yo tenga un control sobre mi vida. En lo que me dedico, a veces el control lo tienen otros, que me den trabajo o no. Por eso la música me está dando muchas alegrías, porque la guitarra me la llevo donde quiero, y si canto en un sitio y me escucha la gente, lo hago cuando yo quiero. Pero sí, no creo que haya tomado decisiones que hayan dado un giro a mi vida. Creo que las voy tomando, y que normalmente son valientes: me lanzo bastante hacia los miedos y no me bloquean.

¿Qué es Julio Médem para ti?

Julio Médem es el director que me dio la primera oportunidad de mi vida como actriz. Con eso te digo mucho, ¿no? Pues ya está (sonríe).

¿Puedes intuir si una película en la que vas a trabajar va a ser buena o mala? ¿Lo puedes ver durante el rodaje o depende del montaje?

Creo que cuando recibes un guión ya sabes si la película va a ser buena o mala. Tener éxito o no es otra cosa. No he hecho todavía ningún trabajo en el que no me haya sentido satisfecha y contenta de estar en el proyecto: con eso tengo mucha suerte, la verdad. Tengo que conectar para hacer un buen trabajo. Y el éxito o no ya no está en nuestras manos: depende de la distribución, de que se vea o no...a veces una buena película no le llega a la gente. Si a mí me gusta y lanza un buen mensaje al mundo, si lo que estamos contando interesa y te hace plantearte cosas para ser mejor persona, con eso ya me contento.

La fama lo que te puede hacer pensar es: "¿Este será amigo mío por interés o porque me quiere?"

FOTO: AMAYA VILLAR NAVASCUÉS

¿Un consejo de alguien de tu familia que tengas muy presente?

Uf, pues por ejemplo un consejo de mi madre, de cuando estaba rodando Caótica Ana, que recuerdo que me abrumaba todo porque yo nunca había trabajado, tenía 18 años y era una peli muy difícil y muy larga. Me acuerdo cuando lo veía todo como una montaña gigante y decía: "Mamá, yo esto no lo sé hacer". Y ella me decía: "¿Mañana qué tienes que hacer?". Y le explicaba: "Pues mañana tengo entrevista con Julio Médem y por la tarde ensayo con Charlotte Rampling y Bebe". Y ella respondía: "Vale, pues piensa en mañana: ¿lo de mañana lo puedes hacer?", "Sí", "Pues ya está". Así que desde ahí pienso en ir a poquitos, porque si no me abrumo. Si pienso en todo lo que quiero conseguir, me complico. Así que voy como por trozos y luego sé que voy a dormir, descansar, comer y recuperar fuerzas para lo siguiente: entonces me planteo la vida como con pequeños pasitos, no con grandes sustos. El aquí y ahora es verdad.

La fama te da muchos amigos ¿Verdadero o falso?

Claro, la fama lo que te puede hacer pensar es: "¿Este será amigo mío por interés o porque me quiere?". Eso es duro. Pero me refiero a la fama, no sé, de Madonna. A Madonna, la gente que se le acerca es imposible que no vea a Madonna y que vea a la mujer que hay detrás. Es muy importante mantener a la gente que tienes desde siempre, que te va a ver siempre igual. Con la gente que has conocido cuando tienes ya una fama increíble, puedes dudar un poco más. Pero bueno, siempre hay que tener los pies en la tierra y mantener y cuidar a la gente que quieres.

¿Un deseo para lanzar al mundo?

Seguir disfrutando de las cosas como lo hago. Una de las cosas que tengo buenas es la ilusión: y que eso no me lo quite nadie.

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