INTERNACIONAL
03/12/2018 09:12 CET | Actualizado 03/12/2018 11:42 CET

Se acabó la excepción: el mapa al que ya se ha sumado España

La extrema derecha ya es una realidad en la política española.

Santiago Abascal y Marine Le Pen en abril de 2017.
Santiago Abascal y Marine Le Pen en abril de 2017.

Se acabó lo de la excepción española. Ya no vale aquello de "aquí eso no pasa". Desde el pasado domingo en España sí pasa y sí, da miedo. La irrupción de la extrema derecha en el parlamento andaluz de la mano de Vox es un calco de lo que se viene viviendo en otros países europeos, donde el discurso euroescéptico, el que se vende como "antiestablishment" frente a las corporaciones políticas y empresariales y el que rechaza la inmigración, cada vez gana más adeptos.

Sí, España se ha contagiado.

Vox ha conseguido que en Andalucía ese mismo discurso cale hasta el punto de hacerse con 12 escaños. Y ahora tiene la mirada —y el objetivo— puesto en las elecciones nacionales. Y toda Europa tiembla. Tiembla porque ya lo han vivido en Alemania con Alternativa por Alemania, en Italia con la Liga, en Austria con el FPÖ, en Dinamarca con el Partido Popular, en Suecia con los Demócratas de Suecia...

Así que, desde ya, España se suma a este terrorífico mapa:

Elaborado por la cadena británica BBC, en él se puede comprobar de un sólo vistazo el auge de las fuerzas de extrema derecha en Europa. Hasta ahora España era de los pocos países que permanecía en blanco, pero eso ha cambiado ya. De ahí que la líder del Frente Nacional francés —que se hizo con un 33,9% de los votos en las pasadas elecciones tras pasar a la segunda vuelta—, Marine Le Pen, haya felicitado a sus "colegas" de Vox:

Y de ahí también que los partidos que forman parte de la Alianza de Liberales de Europa, a la que pertenece la formación de Albert Rivera, miren con ojos temerosos lo que ha pasado en Andalucía. Su líder, Guy Verhofstadt, ha felicitado al partido naranja, pero también ha dejado clara su preocupación ante la posibilidad de que pacten con Vox, que representa todo lo contrario que la alianza y defiende lo que defienden los rivales más radicales de sus integrantes.

Verhofstadt es consciente del riesgo de la victoria de Vox en Andalucía para toda España y, mirando más allá, para toda Europa, porque en mayo de 2019 hay elecciones europeas y este tipo de fuerzas serán determinantes para el futuro de la UE. Un futuro que, por otro lado, es evidente que cada vez es más complejo.

La prueba es cómo con el Brexit, liderado por los eurófobos del UKIP del dimitido Nigel Farage, no se han acabado los problemas. En Alemania la socialdemocracia no deja de desangrarse en beneficio, sí, de Los Verdes, pero también de la extrema derecha de Alternativa por Alemania.

En Italia, el líder de la Liga, Matteo Salvini, ha sido nombrado vicepresidente y ministro del Interior, cargo donde ha llevado a cabo una política restrictiva —y provocadora— en cuestiones migratorias y desafiante frente a Bruselas. En Austria, otro país que se situó en la primera línea de la crisis de los refugiados de 2015, cuando miles de personas llegaron a través de Grecia a distintos países europeos huyendo de la guerra en Siria, el joven Sebastian Kurz, candidato que renovó la derecha tradicional del país, ha sido elegido canciller.

Salvini y Le Pen, que quieren fundar una alianza antieuropea.

Mirando a Suecia, donde la socialdemocracia también reinaba en paz, ahora la extrema derecha de los Demócratas Suecos se ha convertido en una pieza clave de la política del país. Y en Holanda aunque Geert Wilders no ganó como había augurado una y otra vez, fue subcampeón, como su colega Le Pen, siendo su partido el segundo en el Parlamento.

En el Este de la UE el panorama no es mucho mejor. De hecho la situación ha llegado a tal punto que la UE ha dado un paso inédito: el de activar contra Polonia y Hungría el artículo 7 por violar los valores fundacionales de la UE. En el caso de Polonia, por los intentos del partido gobernante de controlar el Poder Judicial del país. A Hungría porque su primer ministro, Viktor Orbán, ha sido censurado por su persecución a los migrantes, por ser el abanderado del cierre de fronteras a los inmigrantes e incumplir reiteradamente la legislación europea.

Pero no sólo asusta en el mundo el auge de estas fuerzas en Europa, al otro lado del charco las fuerzas populistas, radicales y de extrema derecha también están ahí. En Brasil ha ganado el ultraderechista Jair Bolsonaro; en EEUU Donald Trump lleva ya dos años (aunque parezcan más) y su exasesor Steve Bannon se ha asentado en Bruselas para aupar a lo que ha llamado 'El Movimiento', una "alianza de extrema derecha entre el Este y el Oeste de Europa". De hecho Bannon acaba de confirmar que asesorará al primer ministro húngaro en las elecciones europeas. Lo hará con un programa de marcado cariz nacionalista y euroescéptico, según ha confirmado él mismo a la emisora húngara RTL.

Por si todo este panorama no diera suficiente miedo, Bannon ha pronosticado que las elecciones europeas del próximo año traerían un enfrentamiento entre fuerzas lideradas por miembros centrales de la UE, como Alemania y Francia, que quieren una mayor integración y naciones euroescépticas como Hungría, que buscan una alianza de estados miembros fuertes.

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