INTERNACIONAL
17/12/2018 12:56 CET | Actualizado 17/12/2018 13:21 CET

Detenido en Bélgica el asesino de Aitor Zabaleta por hacer el saludo nazi

Los agentes tuvieron "razones para pensar que estaban planeando algo".

Manifestación en recuerdo de Aitor Zabaleta.

Ricardo Guerra, el hincha de ultraderecha del Atlético de Madrid que en 1998 asesinó de un puñalada al seguidor de la Real Sociedad Aitor Zabaleta, ha sido detenido en Brujas (Bélgica) la pasada semana junto a un grupo de cerca de 30 neonazis, por hacer el saludo nazi ante la Policía belga.

Según han confirmado este lunes fuentes policiales a la agencia Efe y otras fuentes cercanas a la investigación, los radicales han sido detenidos en las inmediaciones del estadio Jan Breydel el pasado martes, antes del partido de Liga de Campeones entre el Atlético de Madrid y el Brujas (0-0).

El grupo de hinchas de "extrema derecha" hizo gestos neonazis al público y a la policía, por lo que los agentes tuvieron "razones para pensar que estaban planeando algo", agregaron las fuentes.

"Parecía que iban a meterse en una pelea", han señalado las fuentes policiales, que han añadido que los ultras fueron liberados tras el partido, entre las 3 y las 4 de la madrugada de esa misma noche.

Guerra fue sentenciado a 17 años de cárcel por el homicidio de Zabaleta por la Audiencia Provincial de Madrid, en una sentencia que fue recurrida y confirmada luego por el Tribunal Supremo en noviembre de 2001.

Purgaba su condena en tercer grado en un centro de inserción social y viajó con un grupo de radicales de Suburbios Firm, una escisión del Frente Atlético.

El pasado día 9 de diciembre, una multitudinaria marcha integrada por socios, peñistas y seguidores de la Real Sociedad homenajeó Zabaleta, de 28 años, al cumplirse veinte años de su asesinato en las inmediaciones del estadio Vicente Calderón.

La manifestación estuvo encabezada por una gran fotografía del aficionado txuriurdin que portaban varias personas, seguida a unos metros por un grupo de aficionados con una pancarta en la que se leía el lema en euskera: "Veinte años siempre en el recuerdo", junto a otro retrato del aficionado asesinado, una ikurriña y el escudo de la Real.

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