20/12/2018 10:58 CET | Actualizado 08/01/2019 12:14 CET

La ilusión... de ser el anfitrión de la cena de Navidad

Superados los nervios y la tensión inicial, empieza a gustarte el hecho de hacerte cargo del cotarro.

Te tocó el gordo, y no precisamente el del sorteo de la Lotería de Navidad. Este año tienes que organizar la cena de Nochebuena, ¡qué responsabilidad! Superados los nervios y la tensión inicial, empiezas a sentir la ilusión de hacerte cargo del cotarro. Este año mandas tú y a ti ¡no se te resiste ningún sarao!

¡Vamos a por ello! Quieres sorprender a tus ilustres invitados, ¿qué más da que sean amigos o familiares? Ellos lo merecen y por eso vas a preparar un evento de altos vuelos. ¿Quién dijo miedo? Que se preparen los vecinos que hoy toca fiesta. Bueno hoy no, cuando llegue el día. Ya nos entendemos.

¿Por dónde empezamos? Pues por el principio. ¿Qué es lo fundamental en una cena? El menú, con sus distintas partes: aperitivos, primero, segundo y postres. Ya has decidido que este año no vas a tirar de clásicos y te vas a atrever a innovar, pero con cuidado. Recuerda que tienes un primo alérgico al marisco y un sobrino que no puede tomar lactosa. Puedes hacer un aperitivo especial y tenérselo listo para cuando lleguen. ¡No sabes la ilusión que les va a hacer cuando veas que has pensado en ellos!

Para el resto, prepara una gran bandeja de aperitivos que los reciba cuando empiecen a aparecer por casa. Pueden ser fríos, así los preparas por la mañana y rebajas la tensión de los momentos previos a la llegada de los invitados. Y no olvides tener las bebidas frías. Si no tienes sitio en la nevera, siempre puedes sacarlos a la terraza, si la tienes, o al balcón o al tendedero. ¡Lo que sea! Con el frío que hace en estas fechas seguro que cuando llegue todo el mundo estará a la temperatura perfecta.

La cena

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Aperitivos

¿Qué tal si cocinas ese pastel de verduras al horno con el que siempre triunfas en las cenas informales? Puedes tenerlo a medio hacer y darle el último toque de calor mientras tomáis el aperitivo. Además, los ingredientes son fáciles de conseguir y conservar, así que no tendrás que pelearte con nadie en las largas colas que hay ese día en la pescadería.

El segundo, ese es otro cantar. Sondea a tus comensales para ver qué prefieren, sin complicarte mucho la vida y, lo más importante, sin que tengas que vender un riñón para salir del paso y llegar sin deudas al año que viene.

En los postres, sí que puedes (y debes) pecar de tradicional. Fruta y dulces típicos de estas fechas. ¡Listo! Que no se diga que no estamos en Navidad...

Resuelto el asunto del comer y el beber, ¡sigamos con cosas más divertidas!

La banda sonora

Prepara una playlist teniendo en cuenta la duración de cada fase de la noche. Algo animado para la llegada, algo más tranquilo en la cena (para que las notas no interfieran con lo que decís), y en cuanto lleguen los postres ya puedes desmelenarte y dar rienda suelta a la noche... "Que esta noche es Nochebuena y mañana Navidad, saca la bota María..." Y lo que sigue.

Hablando de esto, sabes que algún villancico tiene que caer, pero no durante toda la velada o harás que tus invitados tengan pesadillas cuando se vayan a dormir. Intenta buscar los más originales o los que sabes que te pueden sacar de un apuro haciendo a todos cantar al ritmo de Jingle Bells (y frenando conversaciones que han surgido en algunas partes de la mesa que no llevan a ningún sitio).

*Nota importante: piensa en el tipo de música que le gusta a tus invitados y pon una canción (al menos) del gusto de cada uno. Así te perdonarán con más facilidad la elección del resto.

La decoración

No hace falta que pongas un belén viviente en casa o que pongas luces en cada rincón. Basta con que haya una iluminación y una temperatura agradable porque, ¿qué mejor que los propios invitados, tan guapos y arreglados como vendrán, para darle color al salón?

Tampoco pasa nada si todos los platos y vasos no son iguales. Vosotros tampoco lo sois. Lo importante es el cariño. Y siempre habrá quién necesite un recipiente más grande y quien lo pida más pequeño.

Para hacer de la velada una auténtica fiesta piensa en qué sitio quieres que se siente cada uno y prepara unas tarjetas con cartulinas que identifique. Puedes escribir en ellas palabras, anécdotas o frases que signifiquen algo para ellos. (Ejemplo: dibuja un cartel de "Libre" si alguno de tus invitados es taxista o un secador de pelo si está obsesionado con su melena). Después puedes jugar a que cada uno encuentre la suya antes de sentarse a cenar. No te costará mucho hacer esas tarjetas y ¡será divertido!

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Brindis de Navidad

También puedes preparar algún juego sorpresa. Asigna a cada uno una canción y cuando suene, tendrán que hacer algo que no les suponga mucho esfuerzo: proponer un brindis, contar un chiste o algo así. Te asegurarás de que todos estén pendientes de esa super playlist que has hecho con tanto cariño.

Y piensa en los más peques de la casa. Puede que se aburran durante una cena tan larga y les pueda apetecer pintar algo mientras los mayores hablan. Tenles preparados unos papeles y lápices de colores que puedan usar sin tener que pedirlos.

¡Ah! Y queda resolver quién tiene que echar una mano en la reposición de víveres. Tú eres el anfitrión y el grueso del trabajo es cosa tuya, pero eso no significa que tengas que levantarte constantemente. Pon un dado en la mesa y jugaros quién debe levantarse esa vez a rellenar las copas. Seguro que a tus amigos o familiares no les importa echarte una mano y así puedes hacer que el reparto de tareas sea más justo y ameno.

¿Bailamos o jugamos?

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Cena de Navidad

Tras la cena, llega el momento de la diversión. Y ahí, cada familia o grupo de amigos es un mundo. Hay gente a la que le gusta jugar. Si es tu caso, ten a mano vuestros pasatiempos preferidos, esos a los que todos sepáis jugar. No te vas a poner a explicarle al abuelo las reglas del Risk, si sabe perfectamente cómo funciona el Trivial. O si sois de los que preferís bailar y cantar, intenta tener descargada alguna aplicación de Karaoke.

Y para terminar...

No olvides hacerte una foto con todos cuando se vayan (y enviársela), así podrás recordar siempre lo bien que lo pasasteis.

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Hazte una foto con tus invitados.

Lo principal es que a la hora de preparar todo no cunda el pánico si es la primera vez que te enfrentas a un reto así. Estás entre gente que te quiere. Todos lo entenderán y te perdonarán los posibles fallos que puedas tener. Y si ya lo has hecho más veces, tranquilidad, recuerda que sobreviviste a las ocasiones anteriores, que todos te siguen queriendo y que todo el mundo lo pasó genial.