INTERNACIONAL
19/12/2018 12:43 CET | Actualizado 19/12/2018 13:02 CET

Hungría, en pie de guerra: no a la "ley de los esclavos"

Manifestaciones multitudinarias contra una nueva ley de Orban que casi duplica las horas extra que una empresa puede exigir a su empleado, 400 al año.

Siete días consecutivos llevan ya los húngaros protestando en Budapest contra una polémica reforma laboral del Gobierno nacionalista. La llamada "ley de los esclavos" ha sacado a la gente a la calle, en un país poco dado a las manifestaciones, con concentraciones en las principales plazas de la capital y ante la sede de la radiotelevisión pública (MTVA). Y es que, dicen los ciudadanos, estamos ante una norma que va a reducir drásticamente los derechos de los trabajadores.

La ley ha sido promovida por el partido conservador nacionalista Fidesz-Unión Cívica Húngara del polémico presidente Victor Orban, en el poder desde 2010, y el parlamento la aprobó el pasado miércoles, gracias a sus dos tercios de mayoría. Lo que busca, defiende el gabinete, es dar respuesta a la grave escasez de mano de obra en el país, un problema que tiene un triple origen: los problemas demográficos (no hay relevo generacional, mueren más húngaros de los que nacen); los salarios bajos que hacen que la emigración siga disparada (aunque el paro sea bajo, del 4,2%); y la política de bloqueo en materia de inmigración, que impide que lleguen trabajadores de otros países, hasta el punto de cerrar las puertas a los refugiados.

Como solución, Orban ha ideado una norma que aumenta de 250 a 400 las horas extra obligatorias que un empleador puede pedirle a sus trabajadores cada año. Casi el doble, de un plumazo. Eso supondrá que muchos ciudadanos tendrán que trabajar seis días a la semana, con una única jornada de descanso, informa AFP.

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PETER KOHALMI via Getty Images
A participant knees in front of the riot police line outside the headquarter of the Hungarian state television as demonstrators of a rally by members and sympathisers of several trade unions, political parties and civil organisations protest against changes to the labour code proposed by the Prime Minister's party in Budapest on December 16, 2018. (Photo by PETER KOHALMI / AFP) (Photo credit should read PETER KOHALMI/AFP/Getty Images)

Plataformas estudiantiles y sindicales, que lideran las protestas, se niegan a asumir esta "esclavitud" y denuncian además que los empresarios posponen el pago de este trabajo extra hasta los 36 meses. Frente al relato del gobierno de que si se trabaja más, habrá mejor salario, la queja por la falta de descanso y el pago lejano.

Los responsables de la ley dicen en los medios locales que no habrá "coerción" sobre los trabajadores y que su sobresfuerzo será abonado mes a mes, que el retraso denunciado por los manifestantes es "mentira". Que los trabajadores humildes ganarán más y las firmas tendrán la mano de obra que necesitan. Orban sostiene que la oposición "tergiversa" la ley y que los grupos que claman en la calle están siendo "manipulados" por manos extranjeras. Entre ellas, el gobierno señala las del magnate norteamericano George Soros, húngaro de origen, donante de causas y grupos progresistas, blanco de una hostil campaña mediática por parte del Gobierno nacionalista de Orban.

Más independencia

En las reclamaciones de los manifestantes también se reivindica la independencia de la Justicia y de los medios de comunicación, así como la adhesión de Hungría a la Fiscalía Europea y una reducción de las horas extra para los policías.

"Se está formando una unión en la oposición", afirmó Lajos Kepli, diputado del partido de extrema derecha Jobbik, quien agregó que no dejará que agentes de empresas de seguridad agredan a miembros del Parlamento, abunda EFE.

Además de las protestas de los últimos días, lideradas por estudiantes aunque en las últimas jornadas se unieron los partidos opositores, los sindicatos advirtieron de que si el presidente del país, János Áder, firma la ley para que entre en vigor, comenzarán a organizar una huelga.

PODER CRECIENTE

Fidesz está en el poder desde hace ocho años y progresivamente ha tomado el control de distintas instituciones, que hasta el momento eran independientes, y la mayoría de los medios de comunicación están controlados por figuras aliadas al gobierno. Tanto es así, que el Parlamento Europeo votó este año para iniciar un proceso contra Hungría, por cuestiones relacionadas con el estado de derecho. El primer ministro Orban ganó este año sus terceras elecciones consecutivas.

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