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20/12/2018 11:49 CET | Actualizado 20/12/2018 13:53 CET

Hallan una manta con sangre cerca de donde apareció Laura Luelmo y una bolsa con llaves y enseres

Parte de sus cosas se han localizado en el cementerio de El Campillo, el municipio de Huelva al que se mudó el pasado 9 de diciembre.

La Guardia Civil ha hallado una manta con restos de sangre de la joven Laura Luelmo en el punto kilométrico 167 de la N-435, cerca de Las Mimbreras, el paraje donde apareció el cuerpo el pasado lunes, informaron a Europa Press en fuentes de la investigación. Estaba en un contenedor.

En el cementerio de El Campillo (Huelva), en otro contenedor, se han hallado también una bolsa de plástico con las llaves del coche y del domicilio de la maestra, además de un monedero y enseres de higiene.

Ambos contenedores han sido retirados de los lugares en los que están normalmente ubicados.

Estas novedades se conocen después de que haya trascendido que en la casa de Bernardo Montoya, autor confeso de la muerte de la maestra, se han encontrado numerosos restos de sangre, que ya se están analizando. Según medios como El País, trató de borrar todas las pruebas que le incriminaban en el caso. Limpió toda su casa y sus propias ropas con lejía y se deshizo de todos los enseres de su víctima y de su propio cuerpo trasladándolo en su coche, un Alfa Romeo oscuro.

Aún con la Guardia Civil

La agencia EFE añade que Montoya permanece en la mañana de hoy en la Comandancia de la Benemérita de Huelva, en calidad de detenido, y, en principio, no está previsto que sea trasladado a ningún lugar en la jornada. La fecha límite de puesta a disposición judicial de este sospechoso es mañana a las 13:00 horas.

Montoya llegó a la Comandancia de Huelva ayer a las 2:20 de la madrugada y fue allí, a las pocas horas, donde confesó el crimen de Laura pero aportó una versión que poco a poco los investigadores han ido desmontando con las pruebas que iban obteniendo y con los resultados de la autopsia.

El detenido negó que hubiera agredido sexualmente a la joven, aunque la autopsia confirma esa agresión, y tampoco reconoció haberla llevado a su casa, situada a escasos metros de la Laura, aunque en ella los investigadores han encontrado restos de sangre que podrían corresponder a su víctima -se está a la espera de los resultados- y que Montoya no pudo hacer desaparecer a pesar de haber fregado la vivienda para borrar cualquier pista.

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Laura Luelmo no tenía miedo.