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20/12/2018 16:27 CET | Actualizado 20/12/2018 16:36 CET

Jorge Javier Vázquez confiesa qué es lo que más le divirtió de la cena de Navidad de Mediaset

El presentador de 'GH VIP' estuvo acompañado de otros presentadores de la cadena como Toñi Moreno o Jesús Calleja.

Telecinco

Las cenas de Navidad pueden ser un tostón, pero este no fue el caso de Jorge Javier Vázquez, que acudió el pasado 12 de diciembre a la cena de empresa para los presentadores de Mediaset. Al igual que el año pasado, el presentador de GH VIP (Telecinco) ha contado su experiencia en su blog de la revista Lecturas.

Vázquez empieza contando la mecánica para distribuir las mesas: elegir una bolita. Un detalle que ya reveló el año pasado y que provocó la sorpresa de sus seguidores. "Este año me toca el cinco y comparto mesa y mantel con Ana Rosa, Jesús Calleja, Lara Álvarez, Sonsoles Ónega, Santi Millán, Roberto Arce y Dani Martínez", cuenta en la publicación.

Con esos compañeros de mesa empezó la fiesta, especialmente con Dani Martínez que, según cuenta, estuvo imitando a dos de los directivos de Mediaset. "A Dani le debemos las mayores carcajadas de la mesa cuando imita a Paolo Vasile y a Manuel Villanueva, jefazo uno y jefazo dos respectivamente. No calca solo las voces, también sus argumentos y sus formas de pensar. Un portento", detalla.

Pero esa no fue la única alma de la fiesta. También disfrutó de la cena con Toñi Moreno, a la que ya vimos dándolo todo durante el evento. "Me río con Toñi Moreno, que está como una niña con zapatos nuevos. Como una botella de champán recién descorchada. Me cuenta unas cosas que me hacen palidecer de envidia, al tiempo que me producen un vértigo terrible. Tengo que quedar a cenar con ella sí o sí", añade.

La fiesta acabó pronto para Vázquez. El presentador confiesa que se quedó con ganas de hablar con Paula Echevarría, que se encontraba sentada en la mesa de al lado de Vasile, porque tenía que irse a casa con su madre. "A las nueve de la mañana del día siguiente me pone un mensaje diciéndome que como salí pitando no le dio tiempo a saludarme. Le iba a responder que tenía a mi madre en casa, pero a los cincuenta años me parecía un poco ridículo utilizar ese argumento (aunque fuera una verdad tan grande como la catedral de Burgos)", detalla.

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