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20/12/2018 10:18 CET | Actualizado 20/12/2018 10:18 CET

La actriz Irene Montalà relata cómo la agredieron en el baño de un restaurante

"Grité tan fuerte que mis gritos se oían desde la calle. Nadie bajó".

GTRES
Irene Montalá

La actriz Irene Montalá ha relatado cómo hace algunos años fue agredida por un hombre en los baños de una céntrica pizzería de Barcelona. La intérprete lamenta que, pese a que gritó con mucha fuerza, nadie acudió en su ayuda.

Montalá recuerda que los baños del local estaban en la parte de abajo, que fue allí y no cerró la puerta con pestillo porque tenía mucha urgencia. "Escuché un ruido muy sutil, como de papel, y instintivamente me puse en alerta. La puerta de mi baño no llegaba hasta el suelo, empezaba dos o tres palmos más arriba", relata en su blog de la revista Woman.

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Relata que se agachó un poco y vio que a un hombre agazapado esperándole. "Me abalancé a la puerta para cerrarla con el seguro. Él también se abalanzó. Forcejeamos. Era un hombre muy alto, muy grande. No logré verle la cara. En el forcejeo, la puerta me golpeó la cara tan fuerte que al día siguiente tenía una parte de mi boca totalmente negra", rememora.

Es entonces cuando la actriz afirma que gritó tan fuerte que se le escuchó en la parte de arriba del restaurante y desde la calle pero que, pese a eso, nadie bajó en su ayuda. "Yo jamás dejé de gritar. Me contaron, que el hombre salió por su propio pie. Todo el restaurante en silencio mirándolo. Mis gritos seguían. Salió andando y cuando llegó a la puerta de entrada, echó a correr", relata.

Montalá cuenta que la primera persona que bajó fue un señor argentino que había escuchado los gritos desde la calle y que sólo entonces bajó el personal del restaurante.

"No podía apenas hablar"

"Abrí la puerta. No podía apenas hablar. Temblaba. Me subieron arriba y todo el mundo me miraba sin articular palabra. Me sentí observada, avergonzada. Me dieron una tila. Sola en una mesa con cincuenta ojos encima de mí, magullada y sin poder dejar de temblar. Me fui", continúa.

La actriz dice que no lo denunció ni vio la cara del agresor y que jamás ha vuelto al restaurante. "Mi tío quería llevarme a la policia y yo sentía pura vergüenza. No puedo explicármelo ahora, pero así me sentí. Quería olvidarlo. Se que no es lo correcto, de hecho es terrible, pero así fue", admite.

Por último Montalà destaca que de esa experiencia le ha quedado la inseguridad de que estar rodeado de gente no es sinónimo de estar a salvo. "La segunda, soy incapaz de ir a un baño sola en el que tenga que subir o bajar escaleras. Es un miedo irracional, pero no injustificado", lamenta antes de aseverar: "La realidad, es que como sociedad, tenemos muchísimo trabajo todavía. Estamos lejos, muy lejos de pensar que estamos seguras".