INTERNACIONAL
16/01/2019 07:14 CET | Actualizado 16/01/2019 19:03 CET

¿Qué pasa ahora con May tras su derrota en la votación del acuerdo del Brexit?

Lo tiene opaco, pero no negro.

El 'no' al acuerdo del Brexit es la mayor derrota de un Gobierno británico en el Parlamento en los últimos 100 años. Lo que este martes ha pasado en Reino Unido no ha sido sólo un fracaso para la primera ministra británica, Theresa May, ha sido una goleada humillante de la que difícilmente se recuperará. El estrepitoso rechazo de la Cámara de los Comunes al texto acordado entre Reino Unido y Bruselas tensa aún más la cuerda de un proceso de divorcio que, a poco más de dos meses de alcanzar su fecha límite -29 de marzo-, no parece ir a resolverse como la situación requiere, sino dando cada vez más alas a la posibilidad de una salida abrupta. El caos ha llegado a Reino Unido (y la UE) para instalarse.

Los diputados británicos son conscientes de la situación límite que vive el país; el Gobierno de May lo sabe y ella misma ha reaccionado de inmediato de manera sintomática. Tras el rechazado de la Cámara de los Comunes al acuerdo alcanzado por su Gobierno con Bruselas por 432 votos frente a los 202 que lo han respaldado, la premier británica ha puesto sobre la mesa una moción de confianza como paso previo a seguir liderando el proceso. Ha asegurado que así lo haría si la oposición no presentaba una moción de censura, con la que el laborista Jeremy Corbyn lleva semanas amenazando, sin decidirse nunca a presentarla, como le ha recordado la primera ministra al líder laborista. Pero esta vez Corbyn ha recogido el guante y ha anunciado que este mismo miércoles presentaría la moción de confianza con la que, una vez más, May se juega el puesto.

Toda esta sucesión de hechos no solo abre un período de enorme incertidumbre para Reino Unido, sino que pone en cuestión, antes que nada, la supervivencia del Gobierno de May.

Pero si hay algo que es la primera ministra es una superviviente. Suya es la frase de "Brexit es Brexit" como lo es la de que "pase lo que pase" no abandonará. En lo que lleva en el cargo, desde que dimitió su predecesor, David Cameron, ha luchado contra viento y marea por liderar un proceso "votado por el pueblo". Así, ha superado el rechazo de su propio partido, que promovió una moción de confianza en su contra, y, si las cuentas no fallan, es más que probable que esta vez salga tocada, pero no hundida.

Esto es así porque no parece probable que ninguna de las dos mociones sea capaz de tumbar al Ejecutivo: los 317 diputados conservadores, incluidos los 118 que han votado en contra del acuerdo propuesto por la líder de su partido, ya han anunciado que respaldarán a May en la moción de censura, que se debatirá este miércoles. También los diez diputados de la formación norirlandesa Partido Unionista Democrático (DUP, por sus siglas en ingles), que sostienen a la mayoría conservadora, han indicado que no se pronunciarán en contra de la primera ministra en la moción de censura, pese a que este martes también han votado en contra del acuerdo alcanzado con Bruselas.

Así, si las cuentas le siguen cuadrando a May, quedaría lejos el peor escenario que podría darse para ella: que la moción prosperara, lo que desembocaría en la formación de un nuevo ejecutivo o en elecciones legislativas anticipadas.

El procedimiento establece que en el caso de perder la moción de censura debe haber unas elecciones generales anticipadas a menos que, en un plazo de 14 días, May pueda recuperar la "confianza" de los diputados para gobernar a través de una votación de la cámara. Si May no pudiera formar gobierno, los partidos de la oposición también podrían buscar alianzas entre ellos para intentar formar un Ejecutivo -siempre durante ese plazo de 14 días-, pero si nadie lo consiguiera en ese tiempo, deberían celebrarse elecciones generales. Esto supondría contar con comicios anticipados porque la ley electoral establece periodos de Gobiernos fijos de cinco años, por lo que, en situación normal, las próximas elecciones serían en 2022.

Superar la moción este miércoles

Pero volviendo al escenario más probable, el de que May sobreviva este miércoles, el Gobierno dispondrá de tres días hábiles para presentar un plan alternativo, según la exigencia planteada por una votación en Westminster. Pero esto tampoco será una tarea fácil. No lo será porque al margen de lo buena noticia que pueda ser para May tanto el apoyo de sus correligionarios tories, como el de sus socios unionistas, la abultadísima derrota que ha padecido este martes seguirá ahí.

La diferencia entre votos en contra y a favor, de 230 diputados, es la que marca la gran debilidad de May, atrapada entre las exigencias del Parlamento de Westminster y la imposibilidad de arrancar cualquier modificación en el acuerdo por parte de los Veintisiete, que han reiterado que el texto está cerrado y que tan solo pueden ofrecer aclaraciones complementarias, pero nunca cambios legales de fondo.

¿Y qué es lo que falla tanto en el acuerdo de May que la pone una y otra vez en la picota? Para los diputados euroescépticos, el acuerdo negociado por la primera ministra británica hace concesiones inaceptables a la Unión Europea. Por su parte, los proeuropeos ven en él condiciones peores a las que tiene el país actualmente como miembro del bloque.

Pero hay un punto del acuerda que indigna especialmente: el denominado 'backstop', un mecanismo ideado para evitar la reinstauración de una frontera dura en la isla de Irlanda —susceptible de amenazar el Acuerdo de Paz de 1998— y que en opinión de los euroescépticos podía mantener a Reino Unido atrapado en las redes europeas indefinidamente. El Gobierno de Theresa May se resistió inicialmente a la propuesta de este mecanismo por parte de la UE, pero acabó aceptándola. Un compromiso que se ha convertido en uno de los principales obstáculos para consumar el Brexit y que explica parcialmente la brutal derrota que ha sufrido la primera ministra este martes.

¿El final del Brexit?

El fracaso del acuerdo en el Parlamento dificulta aún más, si cabe, la salida de Reino Unido. Londres se guarda un as en la manga: podría cancelar el Brexit hoy mismo revocando unilateralmente el artículo 50 del Tratado de Lisboa, ya que el Tribunal de Justicia Europeo falló a favor de esta opción el año pasado. Pero May no está por la labor: quiere superar la moción de este miércoles y después reunirse con todos los partidos para identificar qué cambios requieren en el acuerdo para respaldarlo. Después, según sus planes, trasladará esas propuestas a la Unión Europea, que, sin aclarar si aceptará modificaciones del acuerdo, ha asegurado que sigue adelante con el proceso: "Por parte de la Unión Europea, el proceso de ratificación del acuerdo de retirada continúa", ha señalado este martes, tras conocer el resultado de la votación en Westminster, el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker.

Por parte de la Unión Europea, el proceso de ratificación del acuerdo de retirada continúaJuncker

Tras todos esos pasos tendrá que presentar su plan B en la Cámara de los Comunes, que puede ser enmendado por los parlamentarios con sus propias propuestas, por lo que todas las opciones siguen abiertas: desde un Brexit sin acuerdo de catastróficas consecuencias hasta un segundo referéndum, pasando por una renegociación con la UE.

Mientras, paralelamente, y aunque la versión del Gobierno británico se muestra también en contra de ampliar plazos, cada vez toma más peso la posibilidad de solicitar una extensión: resulta bastante complicado que las condiciones del divorcio vayan a estar resueltas para el 29 de marzo, cuando, según el calendario oficial, los británicos deberían salir del bloque. Y esto daría lugar a otro escenario: cuanto más se alargue el proceso, más suavizará Londres su postura. En definitiva, que el país se podría quedar en la unión aduanera y con una relación muy estrecha o dentro del mercado único.

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