INTERNACIONAL
21/01/2019 20:38 CET | Actualizado 21/01/2019 20:41 CET

Las claves para entender el desabastecimiento de combustible en México

El 'huachicoleo' o robo de gasolina hace que se pierdan al año hasta 3.200 millones de euros. La pelea por frenarlo está causando retrasos y desajustes, pero da resultados.

Leonardo Alvarez Hernandez via Getty Images
Colas en una gasolinera de Los Altos, Mexico.

¿Qué está pasando en México con la gasolina? Estados desabastecidos, largas colas en las estaciones de servicio, una explosión por una toma ilegal que deja ya al menos 89 muertos...

Todo tiene su origen en una guerra, la que ha lanzado el nuevo presidente, Andrés Manuel López Obrador (conocido como AMLO), desde que llegó al poder, el pasado 1 de diciembre. Quiere acabar con el robo de hidrocarburos a través de las canalizaciones de la empresa estatal, Petróleos Mexicanos, Pemex, que genera pérdidas millonarias para la compañía, entre 50.000 y 70.000 millones de pesos mexicanos al año (de 2.200 a 3.200 millones de euros, aproximadamente).

Como prometió en la campaña electoral, nada más llegar al cargo ha reforzado con miles de agentes la seguridad en los oleoductos y ha optado por trasladar más gasolina con camiones cisterna, para evitar que se agujereen las tuberías, un cambio de modelo que ha provocado retrasos, algunos cierres y compras aceleradas por pánico.

Estas son las claves para entender qué es el huachicoleo, como se llama popularmente al robo de gasolina, cómo se combate y qué consecuencias tiene.

Jaque al huachicoleo

Hace menos de dos meses, AMLO anunció una nueva estrategia para combatir el robo de combustible, que destacó como un problema nacional. Empezó con más controles y más vigilancia en las factorías, hasta el punto de acabar deteniendo a un número indeterminado de funcionarios, que ya se enfrentan a cargos penales por esta práctica.

Los huachicoleros, dice la BBC, "saben el día en que se mueve el combustible que necesitan, y aprovechan el momento para perforar los tubos". "Esta información la obtienen con ayuda de empleados de Pemex, coinciden la especialista y autoridades", añaden.

Se han cerrado al menos cuatro de los 13 oleoductos de Petróleos Mexicanos, para que los ladrones no extrajeran gasolina de los ductos. En una segunda fase, militares de Tierra y de la Marina han comenzado a vigilar seis refinerías y una terminal portuaria y 39 puntos de almacenamiento y distribución, pertenecientes a Pemex.

El robo de combustible, además, será declarado "delito grave" en el ordenamiento, con lo que no habrá fianza posible para un detenido y el proceso al que se enfrente lo seguirá forzosamente desde prisión. Se entiende que no sólo causan un importante daño económico, sino que también puede afectar la salud de la población y al medio ambiente.

Según la Organización Nacional Anticorrupción (ONEA) dijo en octubre pasado que los huachicoleros están cada vez más organizados y tienen redes estables, siendo una de las actividades más rentables del país.

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¿Da resultados?

Según los datos iniciales del Gobierno, sí. López Obrador -que cada mañana da una rueda de prensa ordinaria y que ha dado ya varias extraordinarias ante esta crisis-, los robos han caído en picado: de cerca de mil camiones cisterna por día a 27, a fecha 8 de enero.

Hasta ese día, se había evitado la sustracción de gasolina por valor de 2.500 millones de pesos, unos 115 millones de euros. Se calcula que esos datos ya se han duplicado, a estas alturas de enero.

La estrategia del gobierno de López Obrador ha sido avalada por el Fondo Monetario Internacional (FMI). "Ir en contra de un negocio ilegal como el robo de combustible creemos que es obviamente el objetivo adecuado; el hacerlo con fuerza y de manera decidida es un tema importante porque es de corrupción y estado de derecho y de generar los incentivos correctos a la inversión tanto pública como privada", dijo el director de departamento del Hemisferio Occidental del organismo, el también mexicano Alejandro Werner.

¿Por qué hay una crisis, entonces?

Con el cierre de los oleoductos se interrumpió también el suministro a decenas de ciudades en algunos estados importantes de México, como Michoacán, Guanajuato, Aguascalientes, Jalisco, Querétaro y Tamaulipas. La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) asegura, tras encuestar a los empresarios, que se están dando pérdidas por valor, al menos, de unos 60 millones de euros por semana.

Pemex y el Gobierno han reiterado el mensaje de que no hay desabastecimiento de gasolina en el país, aunque los retrasos sí son innegables. Repiten que la gasolina está llegando, sólo que por otras vías menos convencionales y más lentas. Hasta ahora, la mayor parte de los combustibles se distribuían por los 17.000 kilómetros de poliductos de Pemex. La diferencia entre abrir el grifo y llevar toda la carga camión a camión es evidente.

En un comunicado, la empresa petrolera dijo que "avanza en el restablecimiento del suministro de combustible por diferentes vías en los estados afectados, aunque se han generado retrasos en la distribución, hay suficiente producto para cubrir la demanda; las acciones que se implementaron permitirán que el abastecimiento de los hidrocarburos se normalice lo más pronto posible".

Pese a este llamamiento, los mexicanos han salido en masa a las estaciones de servicio, llevando sus tanques y bidones extra, por si de veras se acabase la gasolina. Las autoridades repiten el mensaje: poner coto al delito es necesario, se está haciendo y sigue habiendo, pese a ello, gasolina para todos. Que no cunda el pánico.

"¿Cuánto tiempo nos puede llevar [arreglar esta situación]? Pues va a depender de quién se cansa primero, los que se roban el combustible o nosotros. Sólo les puedo decir que soy perseverante y, como ya dijimos, se acaba la corrupción o se acaba la corrupción", ha afirmado el presidente.

La tragedia

En mitad de estas medidas, la tragedia. Al menos 89 personas han muerto y 51 más siguen ingresadas por la explosión en una toma clandestina de hidrocarburo en Tlahuelilpan, en el estado de Hidalgo. El viernes en la tarde, un grupo de vecinos de este municipio reventó un conducto de hidrocarburo y empezó a sustraer, de una forma muy rudimentaria, la gasolina.

Tras unas dos horas, y pese a la presencia del Ejército que poco pudo hacer para controlar la tunda de centenares de personas que se acercaron a recoger gasolina, se registró una fuerte explosión.

MLA / EFE
Fotografía tomada este lunes con un dron que muestra el lugar donde se localizaba la toma clandestina de hidrocarburos.

Este artículo ha sido elaborado con informaciones de 'El HuffPost' México.

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