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23/01/2019 11:59 CET | Actualizado 23/01/2019 12:07 CET

La emocionante carta de uno de los primeros guardias civiles que llegó al pozo de Julen: "Sabía que rompería a llorar"

"JAMÁS PARAREMOS HASTA DEVOLVERLO A SUS PADRES"

REUTERS
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El operativo de rescate de Julen cumple hoy diez días de trabajo sin descanso, día y noche, y sin dejar de afrontar los obstáculos que casi cada jornada van surgiendo en el entorno del pozo de Totalán (Málaga) donde cayó el pequeño el pasado día 13.

Uno de los primeros guardias civiles que llegó a la zona del pozo de Totalán en el que cayó el pequeño de dos años se ha dirigido, a través de una carta publicada en el diario Sur, a todos aquellos que tienen el corazón en vilo por Julen.

"No he tenido otra opción que escribir unas letras sobre lo que está ocurriendo entorno al caso del pequeño Julen", ha comenzado su misiva el agente, quien ha resaltado que intención es "dar testimonio del lado humano de lo que está ocurriendo, porque esto está pasando muchos límites".

"Por cuestiones de cercanía, fui uno de los que abandonó a su familia con el plato en la mesa aquel fatídico domingo día 13", rememora el guardia civil, quien matiza que llamó a su esposa un rato más tarde para decirle "no me esperes ni para cenar, esto va para largo".

"A partir de ese momento que comenzaron a ocurrir los acontecimientos que motivan este testimonio", escribe el agente, quien reconoce que se le estremeció el corazón, "como guardia civil y como persona", "al tratar con los primeros minutos de desesperación de los familiares, pero igualmente me sentía abrumado escuchando la emisora y cómo la Central iba coordinando el aviso de movilización a GEAS, MONTAÑA, Policía Judicial, SEPRONA, etc".

"Verlos trabajar, coordinados con la experiencia de bomberos, físicos de carrera, Ingenieros, etc, era todo un ejemplo de profesionalidad", asegura el agente, antes de recordar cómo "todos buscaban soluciones y fabricaban 'inventos' para poder llegar a Julen en las mejores circunstancias de seguridad posibles".

"No se me olvidará el escalofrío caluroso y las palpitaciones de mi corazón visualizando la pantalla de la cámara en su recorrido, intento tras intento", asegura el agente, quien puntualiza que aunque su deseo " era ver a Julen, sabía que rompería a llorar si eso ocurría": "Ni siquiera estaba seguro de querer que apareciera en esas circunstancias o valorar la posibilidad de que no estuviera allí y se abriera una nueva vía de esperanza", argumenta.

Continúa el agente: "Las palabras que me dijo un compañero tras tres días de trabajo ininterrumpido en el pozo no se me olvidarán , 'aquí no vamos a parar hasta que lo rescatemos, eso está claro"'.

El guardia civil tiene también palabras de recuerdo y admiración para los padres del niño, evolucionando "desde la absoluta desesperación hasta una calma sosegada que se convierte en ejemplo para quienes les miramos a los ojos".

"Visto lo visto, España puede estar tranquila, porque sus Bomberos, personal GREA del 112, Protección Civil, personal civil facultativo, psicólogos, y por su puesto, su Guardia Civil JAMÁS PARARÁN HASTA DEVOLVER A JULEN A SUS PADRES, eso tenedlo por seguro", sentencia.