"Murió en casa porque la ambulancia no llegó": el duro testimonio de una víctima del sistema sanitario

"Murió en casa porque la ambulancia no llegó": el duro testimonio de una víctima del sistema sanitario

María Tiscar ha contado en 'Carretera y Manta' (La Sexta) cómo murió su marido tras esperar 50 minutos a la ambulancia.

LASEXTA

María Tiscar es una víctima del sistema sanitario. Su marido murió esperando a que la ambulancia llegase a tiempo. La mujer ha interpuesto una denuncia porque los sanitarios tardaron 50 minutos en llegar a su casa. Así lo ha contado en el programa de La Sexta Carretera y Manta, que este miércoles ha tratado los problemas que hay en la sanidad española.

"Había estado [su marido] la tarde anterior en urgencias porque se encontraba mal, con un dolor en el costado, pero le dieron el alta", cuenta María. Al día siguiente, a las cuatro de la tarde, comenzó a decir que no podría respirar, "llamamos y pedimos que viniese la UVI y a los 10 minutos se desmayó", recuerda María.

Sus hijos intentaron reanimarle mientras seguían llamando "un montón de veces" a la ambulancia y suplicando que llegasen rápido, que se estaba muriendo. "Me dijeron que me pasaban al médico y les dije que no, que quería una UVI y que se iba a morir si no llegaban", cuenta.

Y no llegaron hasta 50 minutos después. "Nos dijeron que si queríamos que le pusiesen las palas y les dijimos que para qué, que ya estaba muerto", señala la mujer, que recuerda que habló al personal de la ambulancia en un "tono agrio" porque no se explicaba por qué habían tardado tanto. Cree que "los políticos se tienen que poner las pilas y dejar de mamonear, a ver quién se lleva más tajada".

"Debería haber 140 camilleros y hay 48"

"Debería haber 140 camilleros y hay 48", cuenta un conductor de ambulancia que también ha hablado en el programa. Señala que "indudablemente", hay personas que pueden perder la vida si no se llega a tiempo.

Otro trabajador, esta vez un operario que coge las llamadas en el 061, cuenta que reciben alrededor de 4000 llamadas al día y que son muy pocas personas. "En ocasiones somos solo cuatro y hay noches que solo hay uno", cuenta. Para él, la solución está en revertir la privatización del servicio.