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28/01/2019 16:23 CET | Actualizado 29/01/2019 07:19 CET

Qué es el morbo y por qué a los seres humanos nos atrae tanto

Todos decimos sentir rechazo ante el sensacionalismo, pero en el fondo no podemos dejar de mirar.

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Todos nos sentimos atraídos por las noticias escabrosas.

Que el ser humano se siente atraído por el morbo es un hecho y la cobertura mediática de ciertos sucesos lo demuestra. Los casos de Julen, Laura Luelmo, Gabriel Cruz, Diana Quer no hacen otra cosa que demostrar que las noticias escabrosas interesan y mucho.

Los más críticos aseguran que la culpa es exclusivamente de los medios de comunicación, que alimentan todo tipo de hipótesis apelando a las emociones para conseguir que nadie se separe de la televisión y siga minuto a minuto la última hora. Un ejemplo son las numerosas críticas que este fin de semana han inundado las redes sociales debido a la excesiva atención que ha recibido el rescate de Julen, el niño de dos años murió al caer a un pozo en Totalán, Málaga.

Sin embargo, más allá de la cobertura que hagan los medios, existe algo más primario que nos empuja a todos a disminuir la velocidad en carretera cuando pasamos junto a un accidente o a mirar imágenes que, en realidad, no queremos ver. ¿Por qué ocurre? ¿Qué tiene el morbo que nos atrae tanto? Todos decimos sentir rechazo ante el sensacionalismo, pero en el fondo no somos capaces de dejar de mirar.

A qué llamamos morbo y por qué engancha

Sergio García Soriano, psicólogo sanitario, explica que el morbo es en realidad una enfermedad, un comportamiento malsano, y la clave para que nos atraiga es su capacidad para dejarnos impactados por algo inmediato. "Lo que ocurre nos deja deshechos y hace que miremos de una manera urgente y dejemos de lado lo importante. Lo escabroso tiene una cota de intensidad que no tienen otras cuestiones", explica.

"Lo que nos une a todos es que somos mortales y lo sabemos. Es decir, la muerte nos atrae porque sabemos que vamos a morir, que somos mortales y que en ese momento nos hemos librado"

Un aspecto a tener en cuenta es el hecho de que "el muerto no soy yo". "Lo que nos une a todos es que somos mortales y lo sabemos", señala. Así se explica el psicólogo que haya algo que nos empuje a mirar lo escabroso, para averiguar lo que ha pasado y nos demos cuenta de que en ese momento no hemos sido nosotros. "Es decir, la muerte nos atrae porque sabemos que vamos a morir, que somos mortales y que en ese momento nos hemos librado", cuenta.

Otro aspecto que explicaría la atracción que nos producen los sucesos escabrosos es el tabú de nuestra sociedad ante la muerte. "Por ejemplo, antes no existían los tanatorios y se velaba a los difuntos en casa y era una cosa más. Ahora hay un halo de dramatismo relacionado con la muerte, se le oculta a los niños y de alguna manera ese tabú social hace que nos hagamos preguntas", explica. Y esas preguntas son las que nos empujan a querer saber más sobre casos como el de Julen, Diana Quer o Laura Luelmo.

Una cuestión social

Enrique Cervantes, director y fundador del Centro de Psicología Comportamental, va más allá y asegura que la explicación de que nos atraiga lo escabroso está en una cuestión social. "Más importante que conocer la información es lo que hacemos después con ella. ¿Me la guardo o la cuento? La contamos, porque nos gusta figurar, llamar la atención, ser dueño del último dato y que nos escuchen", afirma.

"Más importante que conocer la información es lo que hacemos después con ella. ¿Me la guardo o la cuento?"

Cervantes pone como ejemplo un episodio de El lazarillo de Tormes. "El señor que salía con el palillo en la boca para decir que había comido cuando en realidad llevaba varios días sin comer. Jugamos a tener información, a parecer importantes. Es una forma de llamar la atención", señala.

Además, Cervantes explica que en estos casos se da un fenómeno interesante: el de la pertenencia a un club. "Los que hablamos de esto nos reunimos para hablar de esto. Y, como pensamos que todo el mundo está está al día del último suceso, nos informamos para poder hablar de ello. Le damos más importancia a aquello que creemos que la mayoría hace y no siempre es así", asegura.Según Cervantes, no todo el mundo se siente atraído por las desgracias ajenas: "Si fuese así, los seres humanos de todas las culturas tendrían que responder de la misma manera ante las mismas cosas, y no es así. Hay sociedades mucho más suaves y otras profundamente más morbosas".

"Como sociedad, nos están educando para que nos sintamos atraídos por lo escabroso"

García está de acuerdo con que no todo el mundo se sienta atraído por lo escabroso, pero opina que como sociedad "nos están educando para que así".

Fenómenos sobredimensionados

Tanto García como Cervantes se muestran muy críticos con el papel que juegan los medios de comunicación a la hora de sobredimensionar un suceso para competir entre los medios y generar más audiencia.

"Es cierto que hay una visceralidad que todos compartimos pero también está muy alimentada por los medios de comunicación, que además de dar información lo que hacen es poner a sus presentadores más guapos para indagar en cuestiones morbosas para apelar a las emociones y que el espectador se vincule con ello", lamenta García.

Cervantes añade que "generar morbo produce un beneficio y no necesariamente económico, sino, prestigio profesional porque ahora la profesión de moda es ser opinólogo. Todo el mundo tiene algo que decir y a todo el mundo le gusta especular". Por eso, en los sucesos puede ocurrir que lo importante no es lo que ha pasado, "los datos, sino todo lo demás".

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