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01/02/2019 11:52 CET | Actualizado 20/02/2019 14:15 CET

La importancia de la medicina preventiva

Además de seguir someterse a chequeos médicos, existen una serie de pautas que han demostrado su efectividad para la prevención de enfermedades.

GETTY IMAGES
Niña vacunándose

Todos hemos escuchado alguna vez el refrán que asegura que "más vale prevenir que curar". Un dicho con cierta base de certeza, ya que refleja lo que los médicos llevan años recomendando a sus pacientes: la prevención como base sobre la que asentar la salud y la atención ante la aparición de los primeros síntomas de cualquier posible dolencia.

Evitar que broten y se propaguen trastornos de salud es un objetivo que los sistemas de salud pública entienden como crucial. Para comprender la importancia de la medicina preventiva basta con imaginar el ahorro en tratamientos de salud, intervenciones y gasto derivado de hospitalizaciones y atención sanitaria que conlleva.

¿Qué es la medicina preventiva?

Cuando nos preguntamos qué es medicina preventiva debemos tener presente que no siempre se puede distinguir con rotundidad de la medicina de curación. Existen cuatro tipos de medicina preventiva, en función del momento en el que se encuentra la enfermedad:

  1. Prevención primaria. Se trata de la más efectiva e importante, ya que se aplica sobre los individuos sanos. Como acciones de prevención primaria que promueven los gobiernos y ponen en práctica los sanitarios figuran la administración de medicinas y fármacos de prevención o el fomento de la salud. Un buen ejemplo de la importancia de ello es la vacunación infantil de carácter gratuito.
  2. Prevención secundaria o diagnóstico precoz.También conocida también como 'cribado', este tipo de prevención busca el diagnóstico y el tratamiento temprano de la enfermedad. Las campañas para la detección precoz del cáncer de colon o el cáncer de pecho son buenos ejemplos de este tipo de prevención. Tanto el Ministerio de Salud como las comunidades autónomas son responsables de estas medidas, que aumentan las posibilidades de éxito y reducen el coste asistencial.
  3. Prevención terciaria. Cuando una persona ya está aquejada de una enfermedad, se toman una serie de medidas para prevenir que se agrave y las secuelas que pueda arrastrar. En los casos en los que se da una hipertensión arterial, por ejemplo, se aplican tratamientos para impedir que se produzca un ataque al corazón o un ictus cerebral.
  4. Prevención cuaternaria. Cuando ya se ha producido una intervención médica desde el sistema sanitario, pero esta ha sido excesiva o inapropiada, se habla de prevención cuaternaria. Son todas las actividades que tratan de impedir, disminuir y atenuar cualquier perjuicio que se derive de una actuación inadecuada.

¿Cómo se puede contribuir a la prevención de enfermedades?

Además de seguir los tratamientos indicados y de someterse a los chequeos médicos oportunos, existen una serie de pautas de conducta que han demostrado su efectividad para la prevención de enfermedades.

Muchas de las medidas de prevención puestas en marcha en los países desarrollados son en buena medida las responsables del incremento en la esperanza de vida de los países del primer mundo, como Japón (83,98 años), España (82,83) y Suiza (82,90).

Destaca entre ellas la que tiene que ver con la alimentación saludable que recomienda la ingesta de legumbres, frutas y verduras de manera habitual, además de evitar los alimentos procesados y excesivamente grasos. Esto previene numerosas enfermedades, como la diabetes, la hipertensión y los accidentes cerebrovasculares.

Realizar ejercicio de forma habitual (al menos 3 veces a la semana y con una duración de al menos media hora cada vez) es otra medida saludable de suma importancia, así como evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol y otras drogas.

También se ha demostrado que unas relaciones personales saludables tienen su importancia como medicina preventiva. La salud de las personas se ve beneficiada por la integración en grupos afines y las relaciones familiares y de amistad.

Permanecer atentos a los síntomas

Un buen ejemplo relacionado con la importancia de la medicina preventiva y que podemos desarrollar en nuestro día es el de observar síntomas que puedan delatar alguna dolencia. Una común, por la que muchos pacientes acuden a sus médicos de familia, es porque la lengua se pone blanca. El facultativo podrá determinar e informarnos sobre qué es el síntoma en cuestión, a qué se debe y cuáles pueden ser las causas de su aparición.

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